Nunca le podría la mano encima a
nadie, soy una persona muy respetuosa tanto en el fondo como en la forma, mi
tolerancia no tiene límites respecto a los demás. Me considero amable y buena
persona. No debería decir todo esto porque lo hago desde un punto de vista
estrictamente subjetivo. Pero creo que es así.
Y no obstante he pegado,
humillado, escupido, torturado, insultado, meado, arrastrado y usado a mucha
gente en mi vida.
El contexto. De eso se trata. Y
aunque no haya contexto (que, en este caso es el BDSM), mucha gente me tacharía
de enfermo.
Todo eso que hice, moralmente
reprobable, lo hice por conseguir que otras personas llegasen a alcanzar ese
extraño placer que solo se da en el BDSM.
Entiendo que es difícil de
comprender porque si digo que disfruto humillando a otra persona, no hay
contexto que valga. Pero si digo que es en una sesión BDSM y la otra persona
disfruta aun mas que yo de ser humillada, entonces es cuando rebajamos el
prejudicio e intentamos comprender si eso es posible.
No intentéis comprenderlo: es
posible. Y eso no me hace peor persona.
No soy un enfermo mental (ni yo
ni las otras personas que lo hacen). Quizás mi salubridad mental sea mejor que
la de aquellos que tienen deseos que reprimen. No hago daño a nadie,
aunque parezca un contrasentido cuando también digo que he pegado a
personas.
Y lo mas importante: BDSM no es necesariamente ser humillados, escupidos, torturados, insultados, meados, arrastrados ni usados. BDSM es un escenario donde sucede lo que dos personas acuerdan desde su libertad. Cualquier cosa que también puede excluir el ser humillados, escupidos, torturados, insultados, arrastrados o usados ¿Juzgar de enfermo a una persona que alcanza el orgasmo cuando la insultan? Desde mi punto de vista, quien lo juzga es quien tiene el verdadero problema.
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