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miércoles, 25 de junio de 2025

¿Que es el "after marks appreciation"?


Hay gente que cree que, en las prácticas BDSM, siempre acaba alguien con alguna marca física. Y en el 99,99% de los casos creen que es la persona sumisa quien sufre esas heridas en su piel. Estoy de acuerdo en que si alguien acaba marcado en una sesión (casi) siempre será la persona sumisa... a no ser que la persona dominante se golpee la rodilla con la esquina de una mesa. Aunque, la realidad es que existe hay mucha gente sumisa que huyen del dolor que acaba en marca. Otras personas prefieren, por motivos evidentes, no volver con marcas a casa. Sea por dolor o por discreción... no aceptan ni tienen marcas.

Por supuesto, hay otras personas que si aprecian el dolor y las marcas, e incluso para algunos otros, esas mismas marcas tienen un significado especial. Podríamos traducir el "after marks appreciation" como “valorar las marcas que quedan". Una importancia que va más allá de lo puramente visual.

Para muchos practicantes, las marcas son testigos silenciosos de ese vínculo de confianza, entrega y control que se estableció durante la sesión. Mirarlas juntos después es un momento de orgullo (por haber llegado juntos hasta ese lugar de entrega y control), de cuidado (revisar que todo esté bien físicamente), de conexión emocional (reforzar el vínculo) e incluso de ternura (acariciar las zonas marcadas con suavidad).

Para el dominante, puede ser una forma de admirar el resultado de su control físico y emocional; para el dominado puede ser una forma de sentirse validado en su entrega y resistencia. Las evidencias de su obediencia.

¿Y como se “aprecian” estas marcas que quedan después de la sesión? Puede ser de muchas formas: fotografías privadas o artísticas (muchos lo consideran parte del arte erótico del BDSM), también en forma de caricias suaves sobre las zonas marcadas. O comentarios de orgullo o ternura (“Mira lo preciosa que ha quedado esta marca, eres increíble”). Incluso para algunas parejas BDSM, esas marcar sirven para registrar un progreso, llevando diarios de sesiones con las fotos de las marcas como memoria de su evolución.

Pero no solo eso, seamos lógicos: el “after marks appreciation” también sirve para revisar que no haya hematomas demasiado profundos, comprobar la salud de la piel (en prácticas como el bondage o los azotes), aplicar cuidados: cremas, masajes, hielo si es necesario. 

Para algunos, las marcas son casi sagradas, para otros, es simplemente un detalle visual. Algunas personas no quieren marcas visibles; otros las desean intensamente como prueba de entrega.

En resumen, el “After Marks Appreciation” es un ritual más dentro del BDSM que combina admiración, cuidado, memoria y conexión emocional. Es mirar el cuerpo del otro como un lienzo donde quedó impresa un momento compartido. Las hendiduras de la cuerda aun marcadas en la piel, la rojez donde han habido azotes, marcas de látigos y castigos mucho más duros.

Pero  BDSM no es dolor (si no lo deseamos), tampoco es apreciar esas marcas (si no queremos que queden en nuestro cuerpo). BDSM es hacer lo que nos apetezca (de forma consensuada) dentro de un rol. 

No son mejores dominantes ni dominados los que practican la violencia dentro de la sesión (e incluso luego admiran esa marcas). Simplemente son personas que hacen lo mismo que tu, aunque de forma diferente.

viernes, 6 de agosto de 2021

Esbozo del dolor



Cuando algunas personas se enfrentan a una sesión BDSM por primera vez, lo primero que dicen es que no quieren sentir dolor. En las siguientes sesiones, comienzan a abrir la mano y experimentan con cachetadas, azotes o tirones de pelo. La inercia de nuestra moral nos empuja a rechazar el sentir dolor como parte del placer. Aunque también hay personas que quieren experimentar dolor en su primera sesión. Lo primero que recomiendo es que, si quieres experimentar dolor en tu primera sesión, te asegures que la persona con quien vas a tener esa sesión es exactamente la persona dominante que deseas y que, además, tenga claro no solo que hacer para que experimentes dolor sino como debe hacerlo. Los riesgos de una primera sesión con dolor y personas sin experiencia va desde un moratón a una costilla rota.

Los dominantes tenemos el beneficio de la decisión y de la voz. Eso debería hacernos pensar sobre la responsabilidad que tenemos respecto a las personas dominadas. Nuestro ego debería quedar fuera de la ecuación y deberíamos empatizar con las necesidades de la persona dominada. De acuerdo, esa persona quiere sentir dolor ¿pero cómo? Ahí está la clave, cualquiera puede infligir dolor (físico o emocional) a otra persona. No hay que ser un experto para dañar a otra persona. Lo hacemos a diario sin darnos cuenta. Pero infligir dolor físico que sea la puerta al placer y que no tenga consecuencias en forma de secuelas es algo mucho más complejo que simplemente propinar un tortazo a otra persona.

Primero debemos comprender por qué el dolor se traduce en placer. O lo que es lo mismo: debemos comprender a la persona a quien vamos a "dañar". Desde el punto de vista fisiológico, el dolor puede traducirse en placer por un motivo bien simple: el dolor y el placer nacen del mismo neurotransmisor que se llama dopamina. La dopamina, que nos proporciona una sensación de placer, también puede ser liberada porque experimentes dolor. Así de sencillo es: el dolor puede producir placer. Otro motivo es el psicológico: hay personas con claras tendencias masoquistas que experimentan placer en el acto de ser castigados, de sentir dolor. Y no es algo físico (que también) sino que es algo intelectual.

Así pues, el dolor puede traernos placer tanto por la química del cerebro como por lo emocional del contexto. Aunque creedme cuando os digo que da un poco igual si es por un motivo o por otro. Evidentemente que como dominantes debemos darle a la persona dominada el mejor escenario para que consiga el placer intelectual a través del dolor, pero no hay que obsesionarse con si la causa del placer es lo intelectual o lo físico. Lo mejor es dialogar con la persona, comprender que es lo que quiere experimentar y luego, en la sesión, mediante sus respuestas a tus actos, comprender como funciona esa persona.

Y no os asustéis porque hablemos de dolor. Si alguien quiere experimentar dolor, la persona que le infrinja dolor la estará ayudando (si lo hace bien).

sábado, 31 de octubre de 2020

Dolor (relato)

 Es el dolor el placer de nuestro Amo? - Juegos BDSMJuegos BDSM

La muchacha se recuesta en el sofá, hundiendo un poco más su cuerpecillo entre los cojines, bajo una manta y con un ordenador portátil en su regazo. Observa las fotos que internet le ofrece, se muerde el labio, pasando la vista rápidamente de una a otra. La culpabilidad se ha adueñado de su voluntad, empujándola a cerrar el ordenador y volver a una vida donde nada de todo cuanto ve, sucede.

La muchacha deja el ordenador a un lado y cierra los ojos. Ojalá comenzar a dormir en ese mismo instante, hermosos sueños donde la vida es perfecta y los problemas se alejan volando como aves en busca de climas favorables. Ojalá soñar que todo cuanto la rodea es una ilusión que se desvanecerá con solo desearlo.

“Si soñar poco es peligroso, la cura no es soñar menos, sino soñar más, soñar todo el tiempo” (Marcel Proust)

La muchacha no consigue soñar, ni tan siquiera conciliar un breve ensueño de sofá. Recupera el ordenador y vuelve a abrirlo. Las fotos continúan ahí, provocando en ella una desazón solo comparable a la primera vez que un muchacho le rompió el corazón. ¿Por qué? Rechaza esas fotos, pero la atraen. Ojalá continuar su vida como hasta ahora, aunque sea una vida de mierda. Pero sabe que no va a ser así. Y lo que venga tampoco va a ser para mejor.

La muchacha vuelve a dejar el ordenador a un lado, se levanta del sofá y va hasta el lavabo donde se hace con unas pequeñas tijeras con las que se corta las uñas, las abre y clava uno de los extremos en su brazo izquierdo. Lo hace sin valor ni fuerza, pero con la suficiente decisión para que la punta de la aguja atraviese su piel y le haga una pequeña herida de la que comienza a brotar una gota de sangre.

"En todo aquello que vale la pena de tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor o de tedio que ha de ser sobrevivido para que el placer pueda revivir y resistir" (G. K. Chesterton)

La muchacha arroja las tijeras al suelo, el dolor, aunque mínimo, ha sido insoportable. Pero también placentero. Siente su entrepierna húmeda, su corazón acelerado y sus pezones erectos.

La muchacha niega con la cabeza de un lado a otro. No debe continuar, no debe hacerse daño a sí misma. Por mucho que ese dolor se convierta en el placer más inesperado.

La muchacha vuelve al sofá, recupera el ordenador y continúa contemplando esas imágenes donde mujeres son azotadas mientras una sonrisa se dibuja en su rostro. Mientras la sangre comienza a correr por su antebrazo.

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes" (John Lennon)

sábado, 17 de octubre de 2020

Acerca del dolor en el BDSM

 

Es el dolor el placer de nuestro Amo? | Juegos BDSM

Varias veces he tratado el tema del dolor en el BDSM en este blog.  ¿Para qué volver a hablar sobre lo mismo? Quizás para demostrar que, con el paso del tiempo, mis férreas convicciones son tan ligeras que la menor brisa las transporta al otro lado del planeta. Hoy pienso una cosa, mañana otra. ¿Significa eso que desconozco de cuanto escribo? Quizás solo suceda que nuestra perspectiva sobre ciertos temas es cambiante, tanto nosotros como quienes nos rodean.

Y después de esta burda excusa para volver a escribir sobre lo que ya he escrito, aunque falten aun dos meses para navidad, vamos a por el turrón.

¿Cómo veo yo el tema del dolor en el BDSM? Primero contaré sobre mí: odio el dolor propio, no me produce el mínimo placer ni excitación el hecho de sufrir dolor. Y el hecho del dolor planificado (como una operación, el dentista, una inyección, etc.) es algo que me bloquea y me impide conciliar el sueño. Y, no obstante, me excita el dolor ajeno, aunque he de aclarar que solo me excita si la persona que sufre dolor también siente placer. Nunca sería dentista ni boxeador, pero me apasiona ver a alguien retorciéndose de dolor y placer al mismo tiempo gracias a mis artes. No obstante, el tema del dolor es uno de esos límites que deben respetarse con el mismo rigor con el que los cristianos respetan esos mandamientos grabados en piedra. Nunca, y ahora si “nunca es nunca” (en el marco del BDSM) infrinjáis dolor a alguien que no lo desea. Por mucho que nos excite. Esas personas dominadas que dicen sufrir, aunque no lo desea, solo para hacer felices a la persona dominante (y sádica) es algo que escapa a mi visión del BDSM. Si no quieres dolor, no lo aceptes, por mucho que la persona dominante lo imponga. De la misma manera, si no quieres infringir dolor, no lo infrinjas, por mucho que la persona dominada lo desee.

El BDSM es algo libre y consensuado, siempre.

Y continuando con el dolor, entiendo que haya personas, quizás alejadas del BDSM, que consideren que el hecho de que alguien pueda obtener placer a través del dolor sea una incongruencia propia de a quienes les falta media hora de microondas. Pero todo, como en las películas de M. Night Shyamalan, tiene una explicación.

Javier Flores, en la revista “Muy interesante” escribe: “En la comprensión de la relación entre dolor y placer, una clave puede estar en las sustancias que produce el cerebro cuando sentimos dolor. Se trata de las endorfinas, unos opiáceos naturales de los que se sirve nuestro sistema nervioso para contrarrestar el dolor y el miedo. Otro factor que se ha propuesto es el alivio que se siente tras escapar o superar una situación desagradable, como sucede en las personas que se autolesionan, generalmente para aliviar un sufrimiento psicológico. Pero el caso del masoquismo es diferente, pues el dolor es percibido como placentero en sí mismo, aunque hay quien ha planteado que el verdadero objetivo del masoquismo se relaciona más con el poder y la sumisión que con el propio dolor.”

Sea como sea, si introducimos el dolor en nuestras sesiones BDSM, tanto la persona dominante como la dominada, obtienen placer como consecuencia de un proceso mental.

Talleres en Madrid para despertar el sexto sentido.

Julio César Perales, profesor de Psicología de la Universidad de Granada, e investigador del Centro de Investigación Cerebro, Mente y Comportamiento (CIMCYC) explica que los sistemas que procesan el placer y el displacer en el cerebro humano son distintos y pueden estar activados al mismo tiempo. “Tendemos a pensar que las cosas son buenas o malas linealmente, y que en un extremo tenemos lo bueno o placentero y en el otro lo malo o displacentero. Pero en realidad son dos dimensiones y se puede estar al mismo tiempo sintiendo placer y dolor”, asegura.

Otro ejemplo es el de los corredores de maratón, que a pesar de la dureza de la prueba cada vez más gente la práctica. Sobre este asunto, Perales, que además es maratoniano, aclara: “Para nadie es agradable un esfuerzo extenuante, pero se aprende a reconocer el sufrimiento y a desarrollar estrategias para gestionar la situación. La recompensa a ese sufrimiento es, a corto plazo, las sensaciones placenteras relacionadas con las endorfinas y, a más largo plazo, la recompensa de estar alcanzando determinadas metas, que varían de unas personas a otras”.

Overcome These 5 Marathon Disasters in 2020 | Africa Marathons

Lo que viene a confirmar la teoría acerca de que las personas que sienten placer con el dolor, no solo es a causa de las endorfinas liberadas en ese sufrimiento, sino que el placer también existe cuando se liberan del dolor, en modo de recompensa. Quien practica BDSM, como sucede con el maratoniano, esa recompensa es en forma de liberación se suma a la recompensa de orgullo por haber “aguantado” el dolor frente a la persona dominada.

Si queréis jugar con el dolor, adelante con ello, el dolor puede ir de un simple azote a lo más extremo e inenarrable. Todo es permitido si es consensuado (y libre). Mi recomendación es que comencéis poco a poco, subiendo la intensidad sesión a sesión y si veis que el dolor no va con vosotros, olvidaos de ello. Hay miles de cosas igual de excitantes y divertidas (y en eso consiste el BDM, precisamente).

sábado, 13 de enero de 2018

La información somatosensorial

 MANUAL PARA EL ADIESTRAMIENTO BDSM - MundoErotico

Habitualmente, el dolor es algo que, como concepto, nos asusta. Asociamos dolor a negatividad: me duele una muela, me duele la cabeza, me he golpeado contra un mueble y me duele la rodilla, me duelen los ovarios cuando sufro la regla… raras veces el dolor es contemplado como algo positivo.

No obstante, hay personas que experimentan placer a través del dolor, no por culpa (o gracias a) esa muela, ese golpe o esa menstruación. Nada de eso: hablamos de un dolor controlado que les permite experimentar el placer a través del dolor.

Yo no soy de esos, pero me gusta la gente que si que lo es.

Un reciente estudio de la Universidad de Dusseldorf reveló que, en las personas masoquistas, el umbral del dolor es claramente superior que el del resto de personas. Llegaron a la conclusión que las personas masoquistas tienen una alteración en la modulación del procesamiento de la información somatosensorial. O lo que es lo mismo: donde tu sientes mucho dolor (y nada más que dolor), ellos sienten menos dolor que tú, pero es que, además, sienten placer real.

¿Cómo iniciarse en el mundo del dolor? Es sencillo: comenzad primero experimentando con vosotros mismos (sin nadie más), explorad vuestro umbral de dolor, que es lo que más os gusta, donde y como. Es fácil infringirse dolor a uno mismo. Después, tened sesiones con dominantes donde hayas verbalizado y pactado claramente ese dolor que buscáis, como y hasta donde. Primero haced que el dominante sea un observador, después un actor. La confianza es fácil de conseguir si es algo que realmente deseamos. Solo hay que tener paciencia. Se que asusta la premisa de que alguien te haga daño para sentir placer, sobre todo porque, desde la subjetividad, te imaginas indefenso, en un escenario donde la otra persona podría hacerte realmente daño (no asociado al placer). Si sois o queréis ser masoquistas, deberéis confiar, deberéis ser valientes y, sobre todo, deberéis separar completamente lo real del rol que vais a adoptar.

El sistema somatosensorial comprende un complejo organismo consistente en centros de recepción y proceso, cuya función es producir modalidades de estímulo tales como el tacto, la temperatura, la propiocepción (posición del cuerpo) y la nocicepción (dolor). Los receptores sensoriales actúan en la piel, el epitelio, el músculo esquelético, los huesos y articulaciones, órganos internos y el sistema cardiovascular.

viernes, 25 de agosto de 2017

Dolor 2

 submissive #bdsm #whipping #gif #pain | smutty.com

¿Quiénes somos para juzgar los gustos ajenos? Muchas personas me escriben y me dicen que les gusta todo lo relacionado con el BDSM, pero que nunca lo harían porque el miedo al posible dolor paralizaría sus intenciones. ¡Qué gran error imaginar que BDSM es dolor! Se puede gozar con una relación BDSM excluyendo el dolor de las prácticas. Esto no es un examen para entrar en el cuerpo de bomberos, esto es BDSM y debe ser divertido y original.

De la misma manera que no debemos juzgar a unos, tampoco debemos juzgar a los otros. Hay personas que encuentran el placer a través del dolor y eso tampoco tiene nada de malo. Aunque algunos psicólogos os dirán que si, que está relacionado con algún trauma, etc. Son esos mismos psicólogos que luego gozan sintiendo dolor. ¿Por qué no? Recuerdo cuando el doctor te decía que debías dejar de fumar y lo hacía mientras sostenía un cigarrillo entre los dedos.

Dolor o no dolor. No hay normas. Solo libertad y placer. Recordad siempre: el BDSM tiene que ser divertido (y la diversión se alcanza desde la total libertad).

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Qui som nosaltres per jutjar els gustos de la resta? Moltes persones m'escriuen i em diuen que els agrada tot allò que es relaciona amb el BDSM però que mai ho farien perquè la por al possible dolor paralitzaria les seves intencions. Que gran error imaginar que BDSM és dolor! Es pot gaudir amb una relació BDSM excloent el dolor de les pràctiques. Això no és un examen per entrar en el cos de bombers, això és BDSM i ha de ser divertit i original.

De la mateixa manera que no hem de jutjar a uns, tampoc hem de jutjar als altres. Hi ha persones que troben plaer mitjançant el dolor i això tampoc té res de dolent. Tot i que alguns psicòlegs us diran que si, que està relacionat amb algun trauma, etc. Són aquests mateixos psicòlegs que després gaudeixen sentint dolor. Per què no? Record quan el doctor et deia que havies de deixar de fumar i ho feia mentre aguantava un cigarret entre els dits.

Dolor o no dolor. No hi ha normes. Només llibertat i plaer. Recordeu sempre: el BDSM ha de ser divertit (i la diversió s'aconsegueix des de la total llibertat).


domingo, 3 de mayo de 2015

Dolor

 

See and Save As bdsm pleasure or pain one in the same porn pict - 4crot.com

Algunas personas no pueden llegar a entender que alguien pueda sentir placer a través del dolor. A esas mismas personas les preguntaría si sienten placer cuando ven un buen partido de fútbol o cuando degustan una deliciosa ostra. Personalmente, un partido de fútbol me resulta aburrido hasta extremos de provocarme sueño y las ostras me provocan repugnancia hasta hacerme vomitar. Del mismo modo disfruto provocando dolor a alguien por el único motivo de que este dolor provoca placer a ese otro alguien. Cuando juzgamos las prácticas del BDSM lo hacemos desde los valores de aquello que entendemos como "normalidad". Hacer daño está mal. No hay segundas lecturas en un mundo "normal".

Yo nunca insultaría, escupiría, daría una bofetada u orinaría encima una mujer. Pero lo he hecho, lo hago y lo haré, porque es lo que quiere, porque es lo que quiero. Se trata tan sólo de unos matices que comienzan con la voluntariedad. Hay mucha gente a la que el dolor le hace llegar al orgasmo. Quizá no lo entendéis. Pero también puede que algún día os sorprendáis disfrutando del dolor. Mi recomendación es que si el dolor os atrae en el BDSM, probadlo poco a poco, primero con vosotros mismos y luego con ayuda de alguien. Siempre sin ir más allá de lo que os apetezca en cada momento. El dolor puede convertir el placer en auténtico dolor en cuestión de segundos. Tened cuidado, pero no permitáis que el miedo os haga olvidar este maravilloso placer.


Algunes persones no poden arribar a entendre que algú pugui sentir plaer a través del dolor. A les mateixes persones les hi preguntaria si senten plaer quan veuen un bon partit de futbol o mengen ostres. A mi un partit de futbol m'avorreix fins a extrems de fer-me dormir i les ostres em provoquen repugnància fins a fer-me vomitar. De la mateixa manera gaudeixo provocant dolor a algú per l'únic motiu que aquest dolor provoca plaer a algú. Quan jutgem les pràctiques del BDSM ho fem des dels valors de la vida "normal". Fer mal està malament. No hi ha segones lectures a un món "normal". Doncs heu de saber que això no sempre és així.

Mai insultaria, escopiria, donaria un cop o em pixaria a sobre una dona. Però ho he fet, ho faig i ho faré, perquè m'ho han demanat. És només una qüestió del matís que neix al fet de la voluntarietat. Hi ha molta gent a la qual el dolor li fa arribar a l'orgasme. Potser no ho enteneu. Però també potser algun dia us sorprendreu gaudint del dolor. La meva recomanació és que si el fet del dolor us atrau al BDSM, proveu-lo molt a poc a poc, primer amb vosaltres mateixos i després amb ajuda d'algú. Sempre sense anar més enllà d'allò que us bé de gust en aquell moment. El dolor pot convertir el plaer en autèntic dolor en qüestió de segons. Vigileu però no permeteu que la por us faci ajornar el plaer.