sábado, 8 de agosto de 2026

Cerda, guarra, puta, zorra, perra, asquerosa, pedazo de mierda, arrastrada, desecho, inútil...



Cerda, guarra, puta, zorra, perra, asquerosa… ¿Quién, en su sano juicio, le soltaría esa sarta de improperios a otra persona? Yo me considero juicioso y lo he hecho, muchas veces (que nunca me parecen demasiadas).

Pedazo de mierda, arrastrada, desecho, inútil... ¿Disfruto humillando así a otra persona? Si, bastante (y sigue sin parecerme demasiado).

Voy a prejuzgarme a mi mismo y asegurar rápidamente que soy un machista, un maleducado, una persona infecta… ¿Lo soy? La verdad es que no. ¿Entonces? Entonces volvemos a la conocida palabra que he usado muchas veces (y tampoco serán demasiadas): el  consenso. A ver como salvamos esto: pensareis… “si hay consenso es porque la otra persona permite que le hablen así ¿pero por que lo permitiría? Bueno, si habéis venido antes a este blog sabréis (mas o menos… y nunca es suficiente) lo que es el BDSM y como hay personas cuyo placer (casi sexual) es ser humilladas. Así pues, si hay consenso y esa persona disfruta... todo bien ¿no? Pues aun hay gente que no entiende porque puedo disfrutar humillando a alguien porque cree que eso forma parte de mi personalidad. Lo cual significa no comprender lo que es un rol dentro del BDSM.


Insultar es la acción de ofender, provocar o agraviar a alguien mediante palabras o actos hirientes con la intención de lastimar su dignidad u orgullo. 


En toda mi vida he humillado a nadie usando el insulto porque nunca se me pasaría por la cabeza lastimar la dignidad ni el orgullo de absolutamente nadie. Pero lo hago, a menudo (una vez más… nunca es suficiente). Porque solo siento placer haciéndolo si la otra persona siente placer siendo humillada. Y aun y así habrá gente que pensará que soy un enfermo, que soy un machista que aprovecha el BDSM para tener patente de corso, que miento o que manipulo. De acuerdo, si habéis llegado a este punto y seguís pensando eso, abandonad inmediatamente este blog porque nada de lo que leáis, os va a sacar de vuestro prejuicio sino afirmarlo.

Ambos saldremos ganando, tu y yo.