Existe una diferencia marcada a fuego en nuestras mentes entre el desnudo artístico y la pornografía comercial. Una diferencia basada, principalmente, en la finalidad que se atribuye a cada uno: mientras que a la fotografía artística de desnudos se le presupone una búsqueda estética, expresiva o conceptual, al porno (sea en fotos o películas) se le asocia una lógica de consumo y rentabilidad. Estamos habituados a reconocer la sensualidad como uno de los códigos legitimadores del desnudo artístico, incluso cuando la representación es sobria, explícita o sexualmente provocadora. En este sentido, la diferencia entre arte y pornografía no reside en el grado de explicitud de la imagen, sino en el marco cultural, en el discurso o incluso en el propósito comercial que determina cómo esa imagen es producida, presentada y, sobre todo, interpretada. El arte es arte mientras que el porno lo asociamos inmediatamente de miembros erectos, penetraciones y fotos de una mujer con el rostro lleno de semen sonriendo a cámara. Esto siempre fue así, al menos en mi cabeza, hasta que, creo que era en el cambio de siglo, me encontré en internet la foto de una actriz porno (Chloe Des Lysses) donde era penetrada analmente. Una fotografía extraordinaria, atravesada por una expresión serena, en la que parecía producirse una fractura entre dos códigos de representación: como si la parte superior de la imagen perteneciera al territorio legitimado del arte y la inferior al amoral de la pornografía. Algo que desestabilizaba los esquemas que había construido durante años de educación basada en la moral judeocristiana. Esa imagen puso en crisis una clasificación que hasta entonces parecía incuestionable en mi cabeza: ¿en qué momento una representación deja de ser desnudo artístico para convertirse en pornografía?, ¿y qué elementos determinan esa frontera? Tenía que saber más así que encontré de donde había salido esa foto y fui corriendo (que no corriéndome) hasta la FNAC para comprar *Porn Art* y *Porn Art 2*, de Dahmane, en las ediciones de pequeño formato publicadas por Taschen. En ambos volúmenes, el fotógrafo retrataba a quien fuera su musa y compañera, Chloe Des Lysses, explorando de manera explícita y reiterada el cuerpo, el erotismo y la sexualidad a través de una amplia variedad de poses y situaciones. Más que ofrecer una respuesta definitiva a aquella contradicción inicial, aquellas imágenes contribuyeron a hacer visible la fragilidad de las categorías con las que había aprendido a distinguir entre lo artístico y lo pornográfico. Ver a Chloe Des Lysses hermosa en maravillosas fotos que eran puro arte, siendo penetrada por todo tipo de hombres por todos lados me voló la cabeza. Dicho así es porno ¿no? Pues nada de eso: lo que encontré fue puro arte. Y también porno. No del que invita a masturbarte (que también lo hice) sino del que invita a contemplar. El titulo no podía ser más acertado: Porn Art.
Y eso me lleva a otra reflexión. Esta mañana contemplo en
Instagram la fotografía de una (hermosa) mujer desnuda, un autorretrato, y me
detengo en su calidad: en la composición, en la luz, en la manera en que el
cuerpo ha sido dispuesto dentro del encuadre, de forma casi espontanea. Antes incluso de preguntarme qué
representa, me pregunto desde qué lugar estoy mirando esa imagen, qué determina mi lectura. ¿Estoy ante una fotografía
artística, ante una representación erótica o simplemente ante una imagen a la
que su autora no ha querido darle mas significado que el de provocar esta
reflexión en el espectador o la de sentirse bien mostrándose? La pregunta no reside en la
imagen, sino en la mirada de quien la recibe. El mismo cuerpo, fotografiado de
la misma manera, puede ser leído como arte, erotismo o pornografía dependiendo
del marco en el que aparece, del discurso que lo acompaña y de las expectativas
de quien lo observa. Sobre todo, esto último. Y es precisamente ahí donde la frontera entre estas
categorías comienza a volverse problemática porque la fotografía que observo es
arte… pero también me apetece masturbarme observándola. ¿Si lo hago banalizo el
arte y lo convierto en porno? Eso seria como ponerle el sello de verdad a que un
desnudo artístico esté por encima del porno convencional. Sería destruir, en mi cabeza, el propósito de esa imagen (aunque desconozco cual es).
Creo que la respuesta es mas sencilla: todo está en los ojos de quien mira. De la misma forma que en PORN ART de Dahmane, las fotografías invitaban a excitarte, también invitaban a admirarlas y a caer rendido ante la belleza de Chloe Des Lysses.
Y luego te masturbabas.
¿Entonces, el arte pornográfico es porno o es arte? La misma pregunta contiene la respuesta: es ambas cosas, y precisamente en esa ambigüedad reside buena parte de su potencia. No se limita a ofrecer una imagen para ser contemplada, sino que pretende provocar una reacción en quien la observa: incomodar, perturbar, sorprender, despertar el deseo o, simplemente, sacarnos de la neutralidad con la que habitualmente consumimos imágenes. Un puñetazo en la cara. En este sentido, también resulta importante la mirada de quien se autorretrata desnuda. La imagen no implica únicamente la exposición de un cuerpo ante la mirada ajena, sino la posibilidad de experimentar una forma de excitación vinculada al propio acto de mostrarse. Y no me refiero necesariamente a una excitación sexual, sino a otra forma de intensidad: el estar transgrediendo, aunque sea mínimamente, los códigos que regulan aquello que puede mostrarse y aquello que debe permanecer oculto. Desnudos que se muestran en Instagram, sometiéndose deliberadamente a las normas de censura de una plataforma que decide qué cuerpos pueden ser vistos y bajo qué condiciones. Al hacerlo, la persona que se autorretrata se expone también a convertirse en aquello que la mirada patriarcal ha construido históricamente alrededor del desnudo femenino: un cuerpo disponible para ser observado, juzgado o deseado
Y, llegado el caso... censurado.
Pero existe una diferencia fundamental entre ser objeto de una mirada y decidir participar activamente en su construcción. Quien se muestra asume el riesgo de la exposición, de la censura y de las consecuencias que puedan derivarse de ella, pero lo hace desde una posición consciente: no necesariamente para satisfacer nuestros deseos, sino también para apropiarse de ellos, confrontarlos y obligarnos a ponerlos en cuestión. Y quizá por eso resulta tan significativa esa sonrisa que aparece una y otra vez en el rostro de esta mujer: una sonrisa que parece decir que, pese a todas las reglas que pretenden determinar cómo debe mostrarse un cuerpo femenino, todavía existe una voluntad propia detrás de la imagen. Existe una alegría en sentirte libre.
Algo de eso encontramos en la obra de Dahmane donde Chloe Des Lysses siempre sonríe o muestra un rostro concentrado. Nunca hay una exhibición actoral del placer. Todo es cotidiano para obligarnos a ver el porno desde una perspectiva estética. El autorretrato desnudo introduce, además, otra dimensión: quien se muestra no es un objeto pasivo de la mirada, sino que participa activamente en la construcción. Se exhibe, se representa y, al mismo tiempo, reivindica el derecho a decidir cómo quiere ser visto.
Tal vez sea ahí donde el llamado arte pornográfico encuentra
su verdadera tensión: no en la oposición entre lo bello y lo explícito, sino en
la capacidad de convertir aquello que culturalmente hemos aprendido a mirar con
pudor, deseo o censura en una experiencia estética consciente. No se trata
simplemente de mostrar un cuerpo desnudo.
Adoro la fotografía, amo el arte, me gustan las personas con
inquietudes que escapan de cualquier zona de confort (o moral) para aprender o
educar. Me gusta la gente inteligente. Me gusta ver a una mujer desnuda. Me
gusta el porno. Me gusta masturbarme. Me gusta la pizza con piña y me gusta mear
en la ducha.
Y todo eso no me hace mejor ni peor persona, ni a mí ni tampoco a vosotros.
Y, sobre todo, me gusta despertar y observar las fotos de
una mujer desnuda de repente, sin esperarlo. Unas fotos artísticas. Unos
desnudos cotidianos sin más pretensión que la de mostrar.
El resto es perder el tiempo.


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