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viernes, 10 de abril de 2026

Puntos de vista (entre el placer y la herida)





Hay gente que obtiene placer cuando sufren dolor. Hasta aquí podemos comprenderlo. ¿Y si decimos “me corro cuando me dan ostias”? Eso es mas extraño ¿no os pareces? A lo largo de mi vida he visto personas sumisas que disfrutaban con cosas que rechazamos de plano en la vida “real”.

Nunca le podría la mano encima a nadie, soy una persona muy respetuosa tanto en el fondo como en la forma, mi tolerancia no tiene límites respecto a los demás. Me considero amable y buena persona. No debería decir todo esto porque lo hago desde un punto de vista estrictamente subjetivo. Pero creo que es así.

Y no obstante he pegado, humillado, escupido, torturado, insultado, meado, arrastrado y usado a mucha gente en mi vida.

El contexto. De eso se trata. Y aunque no haya contexto (que, en este caso es el BDSM), mucha gente me tacharía de enfermo.

Todo eso que hice, moralmente reprobable, lo hice por conseguir que otras personas llegasen a alcanzar ese extraño placer que solo se da en el BDSM.

Entiendo que es difícil de comprender porque si digo que disfruto humillando a otra persona, no hay contexto que valga. Pero si digo que es en una sesión BDSM y la otra persona disfruta aun mas que yo de ser humillada, entonces es cuando rebajamos el prejudicio e intentamos comprender si eso es posible.

No intentéis comprenderlo: es posible. Y eso no me hace peor persona.

No soy un enfermo mental (ni yo ni las otras personas que lo hacen). Quizás mi salubridad mental sea mejor que la de aquellos que tienen deseos que reprimen. No hago daño a nadie, aunque parezca un contrasentido cuando también digo que he pegado a personas.

Y lo mas importante: BDSM no es necesariamente ser humillados, escupidos, torturados, insultados, meados, arrastrados ni usados. BDSM es un escenario donde sucede lo que dos personas acuerdan desde su libertad. Cualquier cosa que también puede excluir el ser humillados, escupidos, torturados, insultados, arrastrados o usados ¿Juzgar de enfermo a una persona que alcanza el orgasmo cuando la insultan? Desde mi punto de vista, quien lo juzga es quien tiene el verdadero problema. 


jueves, 16 de octubre de 2025

Dirty talk en el BDSM: lenguaje como herramienta de control




En el mundo del BDSM, donde el “sí” se negocia y los roles se reparten, el lenguaje no es solo picante… es estrategia. El famoso “dirty talk” (ese hablar sucio que a veces nos sale sin pensar) aquí se convierte en una herramienta que sirve para provocar, ordenar, conectar y hasta construir personajes dentro de una escena (roles dentro de una sesión). Porque no es lo mismo soltar un “qué bueno estás” en medio del frenesí que decir “eres mío, perro” con toda la intención de marcar territorio (aunque sin mearnos, claro). A su vez, la sumisión verbal (responder con “sí, señor/a” o simplemente pedir permiso para hablar) puede ser una forma de entrega total, incluso más intensa que la física. En el BDSM, esas frases se cocinan a fuego lento: se pactan, se afinan y se lanzan como flechas con un único propósito. No es improvisación, es arte verbal con látigo incluido. El dirty talk en BDSM no se tira al aire como confeti, necesita contexto, consenso y una buena dosis de juego mental. Pero que sepas que nadie te va ayudar a aprender esto del "dirty talk" porque no son simplemente frases caliente que puedes aprender... esto va de crear mundos.

Este “hablar sucio” en el BDSM activa mecanismos psicológicos profundos. Según expertos en sexualidad, el lenguaje explícito puede desencadenar estados de trance erótico, aumentar la vulnerabilidad emocional y reforzar la confianza mutua. En este contexto, la voz del dominante puede convertirse en un ancla emocional, una guía que sostiene al sumiso en momentos de intensidad física o emocional. Siempre he defendido el uso de la voz en el BDSM, es, quizás, la mejor arma de la persona dominante. El saber que decir y como decirlo.

Además, el uso de palabras específicas que van de lo cariñoso a lo humillante, dependiendo del acuerdo, nos permite explorar fetiches, fantasías y límites de forma segura. *El lenguaje se convierte así en un espacio de juego simbólico donde se negocia el placer y el poder. Por ejemplo, si la persona sumisa disfruta siendo humillada y controlada pero no soporta el dolor, a veces el lenguaje es una forma de sustituir lo físico consiguiendo el mismo efecto.

Pero como toda práctica BDSM, el dirty talk debe estar enmarcado en el consentimiento explícito. No todas las palabras son bienvenidas, y lo que para una persona puede ser excitante, para otra puede resultar desencadenante o doloroso. Por eso, la importancia de establecer previamente listas de palabras seguras, frases prohibidas o códigos de detención verbal.

El dirty talk también puede ser una vía para explorar dinámicas de humillación erótica, degradación o adoración, siempre dentro de los límites pactados. En estos casos, el lenguaje no solo excita: *construye una narrativa compartida que puede ser tan poderosa como cualquier atadura o castigo físico*.

Dominar el dirty talk en el BDSM requiere sensibilidad, creatividad y escucha activa. No se trata de repetir frases cliché, sino de leer el cuerpo del otro, interpretar su respiración y las emociones para modular el tono, el ritmo y el contenido del discurso. Reaccionar para provocar. Un susurro puede ser más dominante que un grito; una pausa, más intensa que una orden. Es quizás la parte mas desconocida del BDSM pero, desde mi experiencia, la mas poderosa, la mas efectiva y, por que no… terriblemente divertida.

En definitiva, el dirty talk en el BDSM no es un accesorio: es una herramienta central para ejercer control, provocar placer y profundizar la intimidad. Siempre decimos que las palabras se las lleva el viento, en el caso del BDSM, las palabras sucias atan.



sábado, 19 de julio de 2025

Mazmorras de peluches: Orejitas, látigos y abrazos que dan cosita




¿Quién dijo que el placer tenía que ser oscuro, agresivo, sucio y envuelto en cuero negro? En Alemania, ese país que nos dio lo peor (ese señor con bigote y predisposición a exterminar) y lo mejor (la cerveza) han llevado el BDSM a un nuevo nivel de… ternura. No hablamos de osos amorosos, sino de osos dominantes, zorros con látigos de colores y conejitos que no viven una película Disney sino que están atados a una cruz de peluche mientras ronronean (o chillan, según el acuerdo previo). Se trata de clubs donde se combina el mundo furry (ese universo de personas que se disfrazan de animales gigantescos) con un BDSM más suave que un abrazo de Alex Gibaja. ¿Pero esto existe? Por supuesto, vivimos en un mundo en que cualquier cosa es posible. Imagina entrar a una mazmorra, pero en vez de sentir miedo, sientes un impulso incontrolable de sonreir. Todo está cubierto de telas suaves, luces de colores, música electrónica relajante y personajes mullidos que se tratan con respeto… pero también con látigos de terciopelo. No hay gritos, hay gruñiditos. Las esposas tienen orejitas. Los látigos tienen pompones. Y los “castigos” incluyen cosquillas o la tortura de cantar una canción infantil. Todo consensuado, claro.

Detrás de esta combinación tan adorable como desconcertante, hay un  movimiento de exploración identitaria, libertad sexual y ganas de pasarlo bien sin prejuicios. Es el espacio perfecto para quienes quieren jugar con roles, poder y sumisión, pero sin dejar de sentirse como si estuvieran en una de esas fiestas de pijama que vemos en las película americanas. Vamos, quieren jugar con fuego pero sin temor a quemarse. Como el que dice que es campeón de boxeo... y solo lo ha sido en un videojuego. No duele, no sientes la violencia. Todo huele a caramelito de fresa y nata.

Algunos lo utilizan para desestresarse después de una ardua semana de trabajo, ¿qué mejor que dejar de ser jefe de cocina y convertirte en un zorro que grita “¡castígame, osito, he sido muy malo!”? (si, es un chiste en referencia a la famosa serie de televisión).

Si hay un país donde uno puede entrar a un club vestido de unicornio BDSM y nadie parpadea, es Berlín. Una ciudad, que quienes conocemos el mundo BDSM, somos conocedores de que lleva años en la vanguardia de todo, desde el BDSM mas extremo y peligroso... al mas inocente y achuchable. Estos alemanes siempre van un paso por delante, incluso para perder todas las guerras que comienzan.

Puede parecer una locura, pero en el fondo, estas mazmorras nos enseñan algo: el deseo humano no tiene límites… ni forma. Puede venir envuelto en cuero negro o en un panda con arnés de arcoíris. Y eso, reconozcámoslo, es maravilloso. Y eso nos enseña otra cosa aun mas importante: el BDSM no tiene porque ser algo violento, ni agresivo, ni te tiene que poner contra la pared. El BDSM también puede ser algo suave y mullido donde los roles se respeten y todo fluya como el sirope de fresa sobre un helado.

Así que ya sabes: si te cruzas con un conejo de dos metros con mirada de deseo y un látigo en la mano, no huyas. Podría estar invitándote a una noche de BDSM suave y mullidito.

viernes, 27 de junio de 2025

Por qué el BDSM no siempre es sexo (y por qué eso no lo hace menos intenso)

 



Cuando alguien escucha por primera vez la palabra BDSM, su mente se dispara hacia direcciones opuestas. Una dirección apunta a una película con guion lamentable y actuaciones cuestionables (sí, esa que empieza con “Cincuenta sombras… ”)  y la otra dirección apunta a una lóbrega mazmorra llena de látigos, cuero, y un nivel de sudor que haría palidecer el de cualquier gimnasio. En ambos casos, todos imaginan que incluye un encuentro sexual.

Pero hay otra gran verdad: el BDSM no está necesariamente ligado al sexo.

Lo repetiré por si alguien se atragantó mientras leía esto bebiendo su tercera kombucha del día: muchas prácticas BDSM no incluyen sexo en absoluto. En absoluto.

“¿Cómo que no hay sexo? ¿Entonces qué hacéis?”  te preguntas mientras corres a la cocina a coger una fregona... menudo desastre, todo el suelo lleno de kombucha.

Os contestaré: hacemos sudokus y cocinamos cupcakes... ¡Pues claro que no! Al margen del sexo hacemos muchas cosas, desde atar con cuerdas durante horas sin quitarse ni un calcetín (es decir, con la persona sumisa completamente vestida) hasta juegos de obediencia donde la única fricción es la emocional. El BDSM, lejos de ser un simple preámbulo al sexo, es una forma de relación, de juego, de poder y entrega, que puede O NO tener un componente sexual explícito. De hecho, para muchas personas (entre las que me incluyo) el foco está en la dinámica, no en los genitales.

Cosas que cuentan cómo BDSM sin sexo (y son intensas igual o más) pueden pasar por el control absoluto, por ejemplo: ordenar a la otra persona no hablar. ¿Quién necesita sexo cuando el silencio es tan erótico? También juegos de roles, desde sirvientas desobedientes hasta profesores estrictos. ¿Sexo? No siempre. Azotes, bondage, restricciones: la piel se enciende, pero eso no significa que haya penetración de ningún tipo. Obediencia, castigo y recompensa. Domesticación, servicio, rituales (a veces planchar una camisa puede ser más erótico que desvestir a alguien).

¿Os parece ridículo? A mi no, y no quiero decir con esto que me excite que una sumisa me planche las camisas vestida de colegiala. Para nada. Pero no por eso, pienso que sea ridiculo. Cada cual con cada que.

¿Entonces no hay excitación? Muchas prácticas BDSM son sexualmente estimulantes. Pero eso no significa que concluyan en sexo explícito porque nuestro cerebro es más complejo. Hay personas que tienen orgasmos con presión emocional, con dolor placentero, con sumisión profunda, con el juego mental. A veces, lo físico se queda corto frente a lo psicológico. He visto muchas veces a una sumisa llegar al orgasmo solo con tocarla, solo con ordenarle algo, solo con estar inmovilizada. ¿Alguna vez habéis alcanzado un orgasmo cuando os frotaban los pezones? Reconozco que el símil es burdo, pero por ahí van los tiros. ¿Es tocar los pezones de alguien tener sexo? A eso me refiero.

Incluso para otras personas, la excitación sexual (sin sexo) ni tan siquiera es parte de la ecuación. Puede ser espiritual, emocional o simplemente una forma de conexión íntima que no pasa por lo genital.

Decir que todo BDSM lleva al sexo borra una parte de la sociedad que practica BDSM como pueden ser las personas asexuales que aman el BDSM sin deseo sexual. O las parejas que han descubierto una nueva dimensión de su vínculo a través de la disciplina o el protocolo. O los practicantes que disfrutan del poder, la entrega o la contención sin necesidad de un clímax tradicional.

Es importante comprender que el BDSM no siempre es sexo porque rompe con esa idea de que todo lo que sea BDSM y no termine en una relación sexual, no es válido. Pero lo es. Y mucho. A veces el BDSM es más ropa, no menos. En vez de desnudar el cuerpo se desnuda el alma, el ego y el deseo de control o entrega. Y eso, es mucho más íntimo que el sexo con luces apagadas y sábanas revueltas. Así que la próxima vez que alguien diga: “¿BDSM? Ah, eso es sexo perverso ¿no?” podéis decirle con una sonrisa y una ceja levantada: “tú eres tonto, chaval”. O “tonta”, seamos igualitarios. O tonte, vale.

miércoles, 25 de junio de 2025

¿Que es el "after marks appreciation"?


Hay gente que cree que, en las prácticas BDSM, siempre acaba alguien con alguna marca física. Y en el 99,99% de los casos creen que es la persona sumisa quien sufre esas heridas en su piel. Estoy de acuerdo en que si alguien acaba marcado en una sesión (casi) siempre será la persona sumisa... a no ser que la persona dominante se golpee la rodilla con la esquina de una mesa. Aunque, la realidad es que existe hay mucha gente sumisa que huyen del dolor que acaba en marca. Otras personas prefieren, por motivos evidentes, no volver con marcas a casa. Sea por dolor o por discreción... no aceptan ni tienen marcas.

Por supuesto, hay otras personas que si aprecian el dolor y las marcas, e incluso para algunos otros, esas mismas marcas tienen un significado especial. Podríamos traducir el "after marks appreciation" como “valorar las marcas que quedan". Una importancia que va más allá de lo puramente visual.

Para muchos practicantes, las marcas son testigos silenciosos de ese vínculo de confianza, entrega y control que se estableció durante la sesión. Mirarlas juntos después es un momento de orgullo (por haber llegado juntos hasta ese lugar de entrega y control), de cuidado (revisar que todo esté bien físicamente), de conexión emocional (reforzar el vínculo) e incluso de ternura (acariciar las zonas marcadas con suavidad).

Para el dominante, puede ser una forma de admirar el resultado de su control físico y emocional; para el dominado puede ser una forma de sentirse validado en su entrega y resistencia. Las evidencias de su obediencia.

¿Y como se “aprecian” estas marcas que quedan después de la sesión? Puede ser de muchas formas: fotografías privadas o artísticas (muchos lo consideran parte del arte erótico del BDSM), también en forma de caricias suaves sobre las zonas marcadas. O comentarios de orgullo o ternura (“Mira lo preciosa que ha quedado esta marca, eres increíble”). Incluso para algunas parejas BDSM, esas marcar sirven para registrar un progreso, llevando diarios de sesiones con las fotos de las marcas como memoria de su evolución.

Pero no solo eso, seamos lógicos: el “after marks appreciation” también sirve para revisar que no haya hematomas demasiado profundos, comprobar la salud de la piel (en prácticas como el bondage o los azotes), aplicar cuidados: cremas, masajes, hielo si es necesario. 

Para algunos, las marcas son casi sagradas, para otros, es simplemente un detalle visual. Algunas personas no quieren marcas visibles; otros las desean intensamente como prueba de entrega.

En resumen, el “After Marks Appreciation” es un ritual más dentro del BDSM que combina admiración, cuidado, memoria y conexión emocional. Es mirar el cuerpo del otro como un lienzo donde quedó impresa un momento compartido. Las hendiduras de la cuerda aun marcadas en la piel, la rojez donde han habido azotes, marcas de látigos y castigos mucho más duros.

Pero  BDSM no es dolor (si no lo deseamos), tampoco es apreciar esas marcas (si no queremos que queden en nuestro cuerpo). BDSM es hacer lo que nos apetezca (de forma consensuada) dentro de un rol. 

No son mejores dominantes ni dominados los que practican la violencia dentro de la sesión (e incluso luego admiran esa marcas). Simplemente son personas que hacen lo mismo que tu, aunque de forma diferente.

lunes, 23 de junio de 2025

El Amo 2.0 (o el BDSM en la era de la inteligencia artificial)



El los últimos tiempos, el BDSM ha dejado de ser un tema tabú para convertirse en un fenómeno cultural cada vez más aceptado, debatido y estudiado. Pero esos nuevos tiempos también nos han traído, además de inodoros inteligentes conectados a Alexa o traductores de ladridos perrunos, a un nuevo actor que ha transformado de manera radical las dinámicas tradicionales de poder y sumisión: la inteligencia artificial. También conocida como IA o como "dime que cuanto mide de altura Brad Pitt".

Dentro de la práctica BDSM, la figura del "Amo" (Dominante) representa el control, la autoridad y la capacidad de guiar, cuidar y explorar los límites consensuados de la persona sumisa. La figura del dominante implica no solo conocimiento técnico, sino una sensibilidad emocional y una comunicación constante para garantizar el bienestar físico y psicológico de ambos. 

De repente, con la llegada de tecnologías cada vez más sofisticadas, algunos practicantes empiezan a explorar una alternativa inédita: los “Amo Artificiales”. A diferencia de un humano, la IA no se cansa, no improvisa mal, no olvida límites de seguridad y ofrece una constancia implacable. Para algunas personas, especialmente aquellas con experiencias negativas previas o con dificultades para encontrar un dominante que se adecúe a sus características, o simplemente viva cerca, el dominante IA ofrece un entorno seguro, predecible y absolutamente controlado. Además, permite explorar fantasías sin el componente de vulnerabilidad emocional que supone la interacción humana. Y lo mejor de todo, si no te gusta apagar el ordenador o el teléfono móvil y te pones a ver un nuevo capítulo de "Los Bridgerton", sin resentimientos, sin culpas, sin traumas. La IA minimiza las malas experiencias (básicamente porque es una "falsa experiencia". Sin embargo, esta "perfección algorítmica" también genera debate: el BDSM no es solo técnica, sino también una compleja relación emocional y psicológica. La voz firme del dominante, el contacto visual, el vínculo afectivo, la complicidad no verbal... son aspectos que, al menos por ahora, una inteligencia artificial no puede replicar del todo. Lo hará, de eso estamos seguros, pero ese dia, la humanidad habrá puesto la primera piedra de su extinción. Y mira que hemos visto decenas de veces "Terminator", pero no aprendemos.

Por otro lado, surgen preocupaciones sobre la deshumanización, adicción a experiencias controladas y pérdida de habilidades sociales así como esa negociación (esas conversaciones) que son esenciales en las dinámicas BDSM. ¿Prefieres tener un amigo IA si puedes tener un amigo real? ¿Prefieres tener una pareja IA pudiendo tener una pareja real? La IA es una solución temporal y segura pero no es la solución, Desde mi punto de vista, para comenzar a conocer el universo BDSM y también para jugar solo en casa con prácticas que te sugiera esa IA... funciona. 

Pero para mi el BDSM es piel, sudor y firmes susurros. El debate está abierto. El Amo Artificial es una herramienta complementaria, útil para sesiones en solitario o para explorar aspectos concretos de la sumisión pero representa un riesgo de transformar el BDSM en una experiencia desprovista de su esencia: la humanidad en su perfil más honesto emocionalmente.

La revolución tecnológica que estamos viviendo propone cuestiones éticas, psicológicas y emocionales en prácticas donde, hasta ahora, el elemento humano había sido imprescindible. Dentro de poco tendremos sartenes con sensores y Bluetooth que nos dirán cuándo darle la vuelta al filete (o lo harán por si mismas). O un robot que busque por la casa los calcetines desparejados que han salido de la lavadora.

La inteligencia artificial ha llegado al BDSM. Y como siempre, ese nuevo poder está en manos de quienes decidan utilizarla. ¿Mi recomendación? Si queréis ser sumisos/as y no tenéis experiencia real, puede ser una alternativa, la IA os servirá para encontrar información sobre BDSM e incluso para convertirse en ese dominante virtual que os proponga tareas que os servirán para analizar vuestra reacción a las mismas. Pero eso NO es BDSM, siento ser tan rotundo. 

Debemos recordar siempre que ayudar no significa sustituir.

sábado, 30 de noviembre de 2024

La violencia consentida

 



En el BDSM, una de las muchas prácticas que existen es el uso de la violencia ya sea verbal o física. Vaya por delante, y como medicamento para los posibles ofendiditos: estamos hablando de algo que se hace dese el consentimiento de todas las partes. Es más, es algo que se hace porque produce placer.

Recomendación: quizás haya gente que lea esto y juzgue a alguien que obtenga placer con la violencia como la consecuencia de un problema mental. Si esto es así, no hace falta que sigas leyendo, quedas liberado para seguir con tus tareas diarias sin la necesidad de perder el tiempo intentando comprender las reflexiones de quien, para ti, es un enfermo mental.

A partir de este párrafo vamos a intentar no diferenciar el tipo de violencia, si es verbal o física, de esta forma abreviaremos texto, evitamos repeticiones y lo tendremos todo mucho más claro. Por supuesto que la violencia verbal es diferente de la física: pero ambas son violencia. De eso estamos hablando.

¿Cómo es que alguien puede disfrutar siendo violento o recibiendo violencia? La clave está en el punto de vista. Querido/a lector, quizás te sorprenda pero tú has disfrutado muchas veces de la violencia. ¿No estás de acuerdo? Te lo explicaré desde mi púlpito de pretendida superioridad para iluminar tu triste vida: por ejemplo, tu has disfrutado cientos de veces con la violencia en película o en series. ¡No, eso es mentira! Argumentarás como primera defensa a este ataque. Claro, tu no has disfrutado con la extrema violencia que ves en series como "Juego de tronos" o "The walking dead", no disfrutas con la violencia en las películas de acción. Claro que si, tu nunca has disfrutado viendo violencia. 

De acuerdo, llegados a este punto en que te has dado cuenta de que realmente disfrutas con la violencia, te contaré algo: soy un tramposo. Estoy hablando de "violencia" sin tener en cuenta el contexto... hablo de violencia en la ficción o como forma de arte y eso, no tiene nada que ver con la violencia en si misma. ¿Verdad? Entonces déjame preguntarte algo: ¿por qué juzgas a dos personas que a modo de performance y metidos en un rol, juegan con la violencia consentida como parte de ese placer que es diferente pero parecido al que tu experimentas con la violencia en la ficción?

Ah, que la violencia es violencia solo si es real, da igual que sea consentida. Y para ti, la violencia es algo que criminalizas desde que tienes uso de razón.

No te convenzo ¿verdad? Permíteme entonces que de paso a alguien que sabe más que yo (algo bastante fácil, por otro lado)

"La comprensión contemporánea del sadismo y el masoquismo ha evolucionado más allá de las teorías de Freud y otros pioneros. Hoy en día, muchos psicólogos y sexólogos consideran que estas prácticas, cuando se realizan de manera consensuada, pueden ser formas saludables de explorar la sexualidad y la identidad personal.

Tanto las prácticas propias del sadismo como del masoquismo pueden ser expresiones de deseos y fantasías pero deben negociarse y acordarse entre adultos, de forma consensuada y responsable. En este sentido, la comunicación abierta y la confianza son fundamentales para asegurar que estas prácticas se realicen de manera segura y respetuosa.

Por último, destacar que el sadismo y el masoquismo siguen siendo temas fascinantes y complejos dentro del campo de la psicología. Al explorar estas prácticas con una mente abierta y una comprensión de sus raíces y manifestaciones, podemos apreciar mejor la diversidad de la experiencia humana y la profundidad de nuestras motivaciones psicológicas. En última instancia, lo más importante es reconocer y respetar los límites y deseos de todos los involucrados, asegurando que cualquier exploración de estos comportamientos se realice de manera consensuada y segura"

¿Y yo que opino de todo esto? Buena pregunta (dice quien ha hecho la pregunta en un ejercicio de ego infinito)

Como amoral que soy (entendiendo la amoralidad como que no sigue la moral establecida), no tengo ningún problema con la violencia en el BDSM. Si me preguntas si me gusta infringirla como amo te contestaré que no es mi práctica favorita a no ser que tenga claro que la otra persona disfruta con eso, en ese caso me encanta. No soy un sádico, no necesito eso en una sesión a no ser que la otra persona lo desee (con tendencias masoquistas) o desee probarlo. En ese caso, como en todo en la vida, me entrego a fondo. Y lo disfruto, claro, pero no por la violencia en si que, en cierta forma, rechazo aunque sea en un entorno consentido, la disfruto porque veo disfrutar a la otra persona.

De eso se trata todo.


miércoles, 28 de agosto de 2024

Sexo Oral Vs Sexo Oral en el BDSM

 



El sexo oral en el BDSM es una práctica cargada de simbolismo, poder, control y mucha saliva. Comúnmente creemos que arrodillarse y abrir la boca o ver a una ama con las piernas abiertas esperando a ser lamida es algo que también sucede en el sexo “normal” (o eso que conocemos como “sexo vainilla” que nada tiene que ver con los sabores de helado), creemos que es algo conocido: comer o ser comido (o comer y ser comido), pero, como ocurre con otras prácticas en el BDSM, el sexo oral se puede explorar de maneras diferentes y es ahí donde deja de ser una práctica meramente sexual, y se convierte en un acto de obediencia o sumisión además de ser una herramienta de castigo o recompensa. La profundidad emocional es lo que diferencia el sexo oral en el BDSM del sexo oral en el sexo. Si somos dominantes, utilizaremos el sexo oral para expresar poder y control sobre el dominado. El acto de dar o recibir sexo oral puede simbolizar la entrega de uno y la autoridad del otro. Además, para la persona dominada, hacer sexo oral se convierte en un acto de adoración, obediencia o devoción. Al mismo tiempo, la persona dominante, observando a su mascota, perdón... observando a su sumisa o sumiso haciéndole sexo oral, siente una reafirmación del control sobre su propiedad. Es decir: un acto simple y conocido que, dentro de un contexto de roles, amplia el sentido de absolutamente todo.

El dominante decide cuándo, cómo y en qué condiciones se realiza. Esto puede incluir órdenes explícitas, restricciones de tiempo, posiciones específicas, o incluso el uso de cuerdas o antifaces, también puede convertirse en un juego donde el dominante controla si el sexo oral es recompensado con un orgasmo o si se detiene antes de llegar a ese punto (ya sea por pasiva o por activa). Además, como en otras prácticas de BDSM que también son prácticas “habituales” fuera del BDSM, el sexo oral puede ser “vainilla” pero también mucho más intenso y agresivo, incluso humillante, dependiendo de la escena y el acuerdo mutuo. El BDSM permite todo ese abanico de colores que en otros escenarios sería impensable.

Podemos sumar la práctica del ahogamiento (también conocido como "breath play") y combinarla con el sexo oral. Esto implica controlar la respiración de la persona sumisa durante la felación o el cunnilingus, a menudo como un acto de poder extremo, aunque requiere un alto nivel de confianza y experiencia. Otras prácticas asociadas son la garganta profunda o también el cómo utilizamos el semen en el sexo oral (eyaculando en la cara de la persona dominada para humillarla, o en su boca obligándola a tragarlo, aunque no quiera, etc). Porque el sexo oral puede ser usado como castigo si se obliga al sub a realizar sexo oral bajo ciertas condiciones que podrían ser humillantes (siempre de previo y mutuo acuerdo). Como recompensa, el sexo oral puede ser una forma de gratificación cuando el sumiso ha cumplido con las órdenes del dominante o ha mostrado obediencia y dedicación. Y aquí hay que decir, que ciertas personas utilizan en el BDSM el sexo oral como recompensa en ambos sentidos: del dominante al dominado o del dominado al dominante.

El sexo oral en el BDSM puede ser una práctica llena de significado, complejidad y conexión emocional. No es solo sexo oral… probadlo si tenéis la oportunidad (aunque solo suceda eso en vuestra primera sesión) porque es una buena forma de comenzar, conectando íntimamente con la otra persona en una práctica que conocéis y es familiar, lo que coloca esa práctica en una zona de confort conocida. El resto consiste en añadirle matices poco a poco… ah, y tener un mullido cojín a mano para que las rodillas de la persona dominada no sufran mas de lo necesario...


domingo, 6 de agosto de 2023

Reflexiones sobre la humillación en el BDSM



La práctica denominada como humillación en el ámbito del BDSM es (quizás) el concepto que más cuesta asimilar a la gente que nunca ha practicado BDSM. Desde una perspectiva objetiva y desapasionada, que una persona humille a otra provoca decenas de reacciones y todas negativas. Esto sucede, en gran medida, por la descontextualización de la práctica y el hecho de que asociemos la humillación del BDSM como la humillación fuera del BDSM (en la vida real). No nos cabe en la cabeza que alguien obtenga placer siendo insultado, menospreciado e incluso escupiendo a otro igual. Porque esas cosas las asociamos a una conducta totalmente reprobable. Vemos la humillación como algo donde siempre existirá un villano y una víctima. 

En el BDSM hay que contextualizar las palabras. El hecho de que alguien obtenga placer desde su libertad implica que cualquier práctica sea la que sea es lícita si es sana, segura y consensuada. Llegados aquí hay gente que dirá que el hecho de que alguien obtenga placer humillando a otra persona o siendo humillada tiene poco de sano. En todo caso hablaríamos de salubridad mental y si las personas implicadas tienen claro lo que desean y lo ejecutan desde su libertad es al totalmente sano. Aunque desde fuera parezca que esas dos personas tienen un problema mental. Aunque Freud afirmase categóricamente que toda práctica BDSM es un trastorno.

Uno de los mayores escollos en la compresión del BDSM viene del prejuicio. Nadie debería obligaros a hacer nada que no os apetezca, ni en el BDSM ni en la vida. De la misma forma nunca deberíamos juzgar algo que no comprendemos. Volvemos a la pregunta: ¿Cómo alguien en su sano juicio puede obtener placer humillando o siendo humillado?

¿Cómo alguien en su sano juicio hace puenting, paracaidismo o vuelo libre? ¿Cómo alguien en su sano juicio hipoteca 8 horas de su vida al día para servir a otra persona a cambio de dinero? ¿Cómo alguien en su sano juicio come gusanos en un restaurante? ¿Cómo alguien en su sano juicio se encadena a otra persona de por vida porque cree que eso es la felicidad? Y así hasta el fin de los tiempos. Personalmente me parece bien que alguien coma gusanos, haga paracaidismo o se case. Yo no lo voy a hacer porque no me llama la atención pero respeto a quien lo haga porque entiendo que le proporciona placer o bien cree que es algo positivo en su vida. Las comparaciones son odiosas, pero también necesarias.

El principal problema, no del BDSM sino de la humillación es que, aunque a alguien le llame la atención, le va a costar decidirse por esa premisa que plantea lo que significa la humillación fuera del BDSM. ¿Y si no funciona? Algunas personas, practicando sexo, adoptan una postura pasiva, les gusta que les tiren del pelo, les insulten o incluso las escupan. Eso esta demasiado cercano a la humillación. Y no pasa nada por hacerlo si disfrutamos con ello siempre que las personas que practiquen eso se respeten y comprendan el contexto de esa humillación: un juego.

En la humillación, como parte de un juego consensuado, tiene dos vertientes: la humillación física y la intelectual (o verbal). Dentro de la humillación física podemos encontrar prácticas que a la persona humillada no le apetece hacer lo que comporta una humillación el someterse a hacerla, también prácticas relacionadas con fluidos, rituales, degradación, cosificación, etc. Básicamente son aquellas prácticas que el humillado asume como degradantes o humillantes pero que acepta hacer como parte de su servilismo porque se convierte en una humillación que le proporciona placer. Resumiendo sería como "oblígame a hacer algo que no quiero hacer... porque lo que si quiero es que me obligues a hacerlo". En la humillación verbal tenemos prácticas como el menosprecio, insultos, ridículo, etc. 

Entiendo que si no se ha vivido una situación así (dentro del BDSM), todo parece insalubre, malsano, perverso o improcedente. Pero, de nuevo, volvemos a la contextualización de las palabras. Porque no hablamos de hacer todo eso en la cotidianeidad y sin consentimiento. Hablamos de voluntariedad, de roles y de prácticas.

Si os excita la idea de humillar o ser humillados, verbalizado con personas de confianza que creáis que puedan entenderlo y podáis probar con ellos ya sea vuestra pareja, amigos o incluso familiares (hablamos de primos lejanos...). Pero probad y después decid si os ha gustado o no, si querríais repetir o no... si quien escribe esto es un enfermo mental o no.

Freud afirmaría que si.


domingo, 8 de mayo de 2022

Prácticas: coprofagia

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Un momento ¿hablamos de mierda? No vas a continuar leyendo, mejor no ¿no? De acuerdo, no lo hagas, estás en tu derecho. Los límites nos permiten esto, llegar al lugar que queremos y evitar el resto. Incluido en la lectura. De todas formas imagino que alguno de los lectores puede ser un coprófago en potencia. Yo no lo soy, de hecho me causa un rechazo innegociable, incluso escribir esto me está causando cierto rechazo, pero, a pesar de ello voy a forzarme a hablar (escribir) sobre la coprofagia. ¿Por qué? Porque siempre he defendido que nada es reprochable si las personas (desde su libertad) deciden hacer algo sin hacer a otros daño (a no ser que quieran que les hagan daño). Y sobre todo porque siempre he pensado que si quieres divulgar algo no puedes permitir que tus gustos condicionen cuanto explicas porque si no esto acabaría siendo uno de esos programas de deportes donde los periodistas llevan camisas de sus equipos y solo ven virtudes propias y defectos ajenos.

Se entiende por coprofagia la ingestión voluntaria de heces (mierda). 
 
Así, sin paños calientes.

A algunas personas dominadas les gusta esta práctica del mismo modo que se los gusta ponerse todas las heces por el cuerpo y embadurnarse de la mierda de su dominante como si del mejor de los regalos estuviésemos hablando. Las pueden ingerir o no, a pesar de que el término "coprofagia" implique la ingestión. Pero un momento, releer la definición: ingestión VOLUNTARIA. Es decir, la coprofagia es de aquellas prácticas que el sumiso o la sumisa debe estar totalmente convencido al 100% de aquello que hace y nunca presionado por nadie.

Y este es uno de los motivos por el que me empujo a escribir sobre un tema que rechazo: porque todo el mundo debería tener la libertad de hacer lo que desea siempre que sea algo sano, seguro y consensuado.

Hablando de amos y amas: es una práctica bastante intensa, no probéis si no lo tenéis claro, ni tan siquiera lo sugiráis si no lo tenéis igual de claro que la persona dominada. De la misma forma, si lo tenéis claro: experimentad.
 
Y, para acabar, me gustaría hacer una pequeña reflexión... la gente que no conoce el BDSM pensará que el BDSM es algo malsano por contener prácticas como la coprofagia. Tengo algo que preguntar a estas personas: ¿dejáis de comer porque no os guste un plato? ¿Opináis que todos los que van al cine son unos enfermos porque a algunos les gusten las películas gore? ¿Creéis que el pensamiento único es lo que prevalece? Puede que algo no nos guste, lo rechacemos e incluso lo criminalicemos, pero incluso así, tenemos que reflexionar que una parte no hace un todo.  Y tenemos que asumir que en el BDSM, como en la vida, hay cosas que nunca haríamos, pero que a otros les encanta.

domingo, 10 de abril de 2022

Prácticas: cola de zorro

 Plug Anal Cola De Zorro Sexy Larga Ultra Suave | Cuotas sin interés

¿Conocéis ese artilugio (sexual) conocido por "cola de zorro"? La cola de zorro es un plug anal que tiene una cola fuera y que la persona dominada introduce en su ano quedando a modo de cola de zorro. El plug tiene varias utilidades, la principal es la dilatación del ano y la segunda relevante es la meramente estética. A mí me encanta ver persona dominada con una cola de zorro en su culo. No porque el siguiente paso sea que voy a entrar en esa parte dilatada de su anatomía, sino porque me gusta ver la estética de una mujer con una cola de zorro de la misma forma que es maravilloso en el apartado visual el contemplar una sesión de Shibari. 

Recuerdo hace muchos años (pero muchos) cuando Penthouse invirtió gran parte de su patrimonio en rodar lo que ellos anunciaron como la primera película pornográfica y artística al tiempo. El experimento llevaba por título "Zazel, the scent of love" y en una de sus escenas más recordadas aparecían unas diablesas cuyas colas de diablesa estaban introducidas en su culo a modo de cola de zorro. Magnífico.

Zazel - The Scent of Love : Movies & TV - Amazon.com

¿Qué importa que para unos sea algo estético o algo funcional? Si nos excita, si nos mueve, si nos empuja... adelante con ello.

Si tenéis curiosidad por ver la película Zazel, aquí os la dejo, aunque también os pongo sobre aviso que es porno de los 90s. Avisados quedáis.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Prácticas: hacer fotos o filmar

François Truffaut — Truffaut filming Fahrenheit 451 

¿Debéis aceptar que os hagan fotos y/o os filmen durante una sesión? La respuesta no acepta matices ni tampoco es una respuesta única porque depende exclusivamente de quien responda y cualquier respuesta será la correcta.

Nuestra privacidad debería estar por encima incluso de nuestra voluntad a la hora de practicar BDSM. Personalmente, me gusta jugar con todo lo visual siempre que a la otra persona acepte eso. Hace años conocí a una sumisa que tan solo conseguía sentirse sumisa cuando era filmada. En el otro lado de la balanza están las personas que huyen de todo eso. Y ambas opciones son respetables siempre que se tomen desde la absoluta libertad y siempre que sean respetadas por el resto.

Cuando estoy lejos de la persona con quien practico o cuando comienzo una nueva relación BDSM, puedo llegar a pedir a la otra persona que me envíe fotos para comprobar que ha obedecido a una orden o simplemente para provocarla. Pero eso es una petición, no es una orden. Y si la otra persona no quiere, olvidad los roles y respetad las voluntades ajenas. 

Respecto a filmar durante las sesiones, es algo que personalmente no me motiva (a no ser que le motive a la otra persona). Filmar una sesión es como esos conciertos donde todo el mundo está grabando con su teléfono móvil y no disfrutan del espectáculo. No filmo, no fotografío, pero a veces sí que pido fotografías fuera de las sesiones si la otra persona no pone inconvenientes.

La clave está en el diálogo y el respeto. Si alguien os pide filmaros o que os hagáis fotografías, no le tildéis de loco y/o enfermo, si no os gusta decid simplemente no. Si alguien os pide que le filméis, lo mismo. Haced aquello que haríais, por ejemplo, cuando practicáis cualquier otro acto íntimo ajeno al BDSM. Que nadie os fuerce a hacer nada sobre lo que tengáis serias dudas. Hay que recordar una vez más la línea que diferencia la práctica del BDSM con el abuso y esa línea se llama respeto.

Y, sobre todo, recordad que las filmaciones o las fotografías, tienen un propósito provocador en este contexto, ya sea durante o después para contemplarlo en pareja. Pero recordad también que tienen un propósito con fecha de caducidad. Si os gusta esta práctica, adelante pero recordad siempre borrar después esas fotos y esas filmaciones. SIEMPRE. Creo que, como amo, es lícito que empuje a alguien a que me envíe una foto para sacarla de su zona de confort, incluso cuando no lo hacen puedo reprocharles su cobardía (cuando ese es el motivo) pero presionar no significa obligar. La diferencia es mayor de lo que parece. Además, solo presiono si veo que la otra persona está receptiva a esta práctica.

Aunque, como toda práctica, en ciertos momentos pensamos que podemos hacerlo, incluso nos apetece... y luego somos incapaces de finalizar la tarea. Es normal que alguien diga que va a enviar una foto, la haga y, a la hora de enviarla, se bloquee y borre la foto. Porque cualquier práctica requiere de un desbloqueo mental que, en ocasiones, no sucede a la primera aunque lo deseemos.

miércoles, 23 de febrero de 2022

Prácticas seguras para una primera sesión (o cómo comenzar en el BDSM)


 

Una de las preguntas que se hace la persona que pretende acometer la aventura del BDSM por vez primera es por donde comenzar en cuanto a que le gustaría hacer. Resumiendo: eso que llamamos "prácticas". Podéis consultar en este blog un listado de prácticas explicadas al detalle, aunque algunas quizás os harán salir corriendo así que resumiremos en este texto un listado de prácticas sencillas (e incluso cotidianas) que os servirán para una primera sesión BDSM. 

Recordad que, sean las prácticas que sea, siempre han de ser consensuadas y consentidas por ambas partes.

Privación de la vista: La privación de la vista (la venda en los ojos de toda la vida), además de una práctica sencilla y conocida, es importante en una primera sesión. El hecho de que la persona dominada no pueda ver cuanto sucede hace que se centre en las sensaciones. No obstante, también puede bloquear si no se tiene la determinación y la confianza necesarias. Sea como sea, siempre que hay una primera sesión propongo comenzarla con los ojos vendados. Que la otra persona acepte o no está práctica, es algo que deberemos respetar, siempre. Puedes saber más sobre la privación de la vista en este texto y también en este otro.

Inmovilización: La inmovilización, sea con cuerdas o esposas, es algo sencillo en una primera sesión que, como con la privación de la vista, se utiliza para provocar que la persona dominada comience a sentir realmente que está a merced de la persona dominante. Como con la privación de la vista, la inmovilización es una práctica que crea un estado mental en la persona dominada más allá del hecho físico. Puedes saber más sobre las esposas en este texto.

Juguetes: Posiblemente, utilizáis juguetes en vuestras prácticas sexuales. Emplearlos en una sesión BDSM es algo que, como muchas prácticas de inicio, os permitirá continuar en vuestra zona de confort. ¿Qué tiene de BDSM un vibrador? La respuesta es sencilla: no es lo mismo que alguien utilice un vibrador con vosotros en el sexo "convencional" que emplearlo en una sesión BDSM donde existen unos roles y además estáis inmovilizados y/o con los ojos vendados. Podéis saber mi opinión sobre ello en este texto.

Azotes: En el tema de los azotes, como en todo en el BDSM, todo depende de la voluntad, las ganas y la "fuerza". No es lo mismo azotar cariñosamente a la persona dominada que azotarla con un látigo de nueve colas hasta hacerla sangrar. Yo recomiendo probar los azotes y comenzar a subir de intensidad hasta que la persona dominada os diga que ese es su límite. Probad, jugad, experimentad... pero siempre desde el consenso.

Sexo: por supuesto que el sexo es una práctica dentro del BDSM y es una práctica que todos conocemos con lo que estaréis dentro de vuestra zona de confort. La única diferencia es hasta donde queréis llegar en el sexo (eso que llaman "sexo duro") e incluso la actitud que queréis aplicar al sexo dentro de la sesión. Dicho de otra forma: comprender que, aunque consensuado, es un dominante y un dominado quienes practican el sexo y deben adaptarse a esa nueva situación.

Otra práctica que ayuda es el control del vestuario y/o exhibición para crear una dinámica de roles antes de la sesión. Puedes saber más sobre ello en este texto.

Probad, jugad, comenzad por algo sencillo, algo que construya esa zona de confort. Habladlo todo antes, dialogad, consensuad, acordad... Y recordad que todo es más sencillo de lo que parece.


jueves, 14 de octubre de 2021

Prácticas: privación de la vista

blindfolded... | Blindfold, Girl, Lady


La mujer observa el antifaz que hay sobre la mesa, está confeccionado de gruesa tela negra. ¿Por qué todos los antifaces acostumbran a ser de color negro? La mujer imagina que la negrura de la tela acostumbra a hacer alusión a la negrura de quien ha perdido toda visión. 

¿Por qué utilizar una venda en los ojos? Es como ir a un restaurante y decir "solo quiero comer los platos que sean dulces" o "solo los platos que tengan un precio impar". Si tenemos cinco sentidos ¿qué sentido tiene perder voluntariamente uno? (primer chascarrillo) La negación de un sentido potencia el resto. Ya sea de forma voluntaria o no. Los ciegos escuchan mejor, tocan mejor. Los sordos observan mejor. Y así con todo.

La privación de los sentidos en el BDSM es una práctica clave para potencia lo que experimentamos durante una sesión. Pero de la misma forma que es una ventaja, también puede convertirse en una tortura (no deseada) porque hay personas que necesitan ver para construir un escenario donde sentirse seguras. La oscuridad también puede desembocar en terror.

¿Mi opinión? Si puedes superar la fobia a la oscuridad, lo mejor que puede pasarte en las primeras sesiones es tener una venda en los ojos y limitarte a sentir, obedecer, escuchar, oler... focalizarte en las sensaciones y olvidar cuanto de visualmente narrativo hay en la vida. Abstraerte de lo que conoces y depender absolutamente de otra persona incluso para moverte. Esa es la esencia: dependencia y emoción.

Y es que el BDSM tiene tantas páginas como el libro más extenso. Algunas incluyen antifaces, otras no. ¿Qué más da mi opinión? Lo que importa es lo que os apetezca a vosotros. Empezad una sesión sin antifaz y ponedlo después, hacedlo al revés, jugad al ratón y al gato en una habitación a oscuras. ¿Qué importa lo que digan los demás? Lo que debéis hacer es hablarlo y encontrar aquella combinación que os excite.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Prácticas: la violación fingida

 I Follow My Feet — The Red Room in the Back (M)

Hay personas que disfrutan fingiendo una violación. Antes que nada debo decir que no tenéis que juzgar aquello que hacen dos personas si lo hacen desde su absoluta libertad. 
 
CONSENSO
 
Fingir situaciones diferentes de las cotidianas es algo habitual en cualquier relación sexual, sobre todo cuando buscamos nuevas vías para escapar a la rutina de la pareja. El problema (o la contradicción) viene cuando fingimos algo que rechazamos. Rechazamos sin paliativos que en una fantasía tenga cabida la violencia o todavía peor… una violación. Quizás cuando rechazamos esa idea deberíamos también hablar con la gente que tiene esta fantasía y verían con qué naturalidad y libertad la viven. No hablamos de violencia doméstica ni de violación real. Del mismo modo que cuando vemos una película no pensamos que el asesino de la pantalla es realmente un asesino. Fingir una violación es actuar ante un auditorio que somos nosotros mismos.

Tanto si estáis en el mundo del BDSM cómo si no, disfrutad de este tipo de fantasía (no de esta en concreto, de cualquier fantasía) y llevadla a cabo pero, sobre todo, hacedlo con cuidado. Fingir es fingir y del mismo modo que un mal actor estropea una película, si no sabemos hacer las cosas de la manera adecuada, estropearemos la fantasía. Y aquí sí que viene el peligro porque fingir una violación no es fingir que somos cocineros famosos. No es lo mismo que se te queme un lenguado a que una persona se sienta realmente violentada.

¿Entonces deberíamos prohibir que la gente finja una violación? Si hiciésemos una rápida encuesta saldrían respuestas del tipo, "eso no es aceptable" o "quien fantasea con eso es un enfermo". Y no son respuestas erróneas, porque una rápida encuesta provoca una rápida respuesta. Y toda respuesta inmediata es algo visceral, no intelectual.

Sed sinceros y honestos con la otra persona antes de empezar esta práctica, pactad límites tanto emocionales como físicos, habladlo absolutamente todo y hacedlo tan solo si confiáis plenamente en la otra persona.

Y, por encima de todo, parad inmediatamente si pensáis que algo no va bien. Aunque solo sea una vaga sensación.

Del mismo modo que sucede en el BDSM, nuestra estabilidad esta para encima de nuestras fantasías. Cuestión de prioridades. Si controláis todo esto… adelante y olvidaos de juicios morales propios o ajenos.

martes, 7 de septiembre de 2021

Prácticas: Sexo anal

Qué le pasa a tu cuerpo cuando tienes sexo anal – jovenEshacerpolitica

Algunas personas creen que algunos hombres (o todos) estamos obsesionados con el sexo anal. Obsesionados con que el único lugar donde queremos introducir nuestro pene es el culo de una mujer (o de otro hombre). Cuando estas personas se meten en el mundo del BDSM protestan a los cuatro vientos “por el culo también ¿no?". Quizás deberíamos comprender antes la diferencia entre el sexo anal convencional y el sexo anal en el BDSM. Si hablamos del acto físico, no hay grandes diferencias porque resulta que esa diferencia, de haberla, está en la cabeza, no en el culo.

El sexo anal siempre ha sido considerado una práctica “contra natura”. Para la iglesia, el acto sexual solo tenía una finalidad: la reproductiva. Para esos señores con anillos de oro y togas de colores, el acto de introducir tu pene en el ano de otra persona (hombre o mujer) está prohibido (o es pecado) porque, a día de hoy, nadie se ha reproducido por esa vía. Aunque no perdamos la esperanza. Y puestos a confiar, confiemos también en que la iglesia católica actualice un poco su software. Otro apunte: hasta el año 2013, en Estados Unidos (ese lugar que presume de libertades) aun quedaban nueve estados donde el sexo anal era delito penado por la ley. Tuvo que haber un fallo de la corte suprema para que se derogaran todas esas leyes propias de personas que gobiernan con un sombrero de papel de plata en sus cabezas.

En el siglo XXI el sexo anal continúa siendo una práctica "no bien vista" (por razones éticas y religiosas) pero extendida en las relaciones de pareja.  Como siempre, la realidad va unos cuantos pasos por delante de lo que decimos que es la realidad.

En el sexo anal convencional, la pareja se preocupa por que el otro se sienta cómodo, no interpreta la sodomización como un castigo ni cómo aprovecharse del otro, es solamente un acto donde los dos disfrutan sin pensar demasiado ni darle ningún otro significado.

El sexo anal en el BDSM es utilizado como herramienta para demostrar quién manda, para humillar o como castigo. Sentimientos todos que suceden dentro de la mente de la sumisa, no dentro de su culo. La sumisión física y psicológica que comporta esta práctica es el gran atractivo que tiene frente a la penetración “normal”, practiques o no BDSM.

¿Qué opino yo de todo esto? Si habéis leído mis relatos sabréis que el sexo anal es algo que utilizo a modo de "punto de no retorno" en  cualquier narrativa BDSM. Aparte de esto, es algo que (como amo o no) me gusta hacer. ¿Soy por eso un pervertido o un egoísta? Ya os contesto yo: sexo anal aparte, por supuesto que soy un pervertido y un egoísta. Todos, en cierta manera, lo somos. Pero no nos equivoquemos de agujero (que fino estoy hoy), el sexo anal me gusta por lo mismo que me gusta el BDSM o el arroz con leche. Aquí hablamos de gustos, más allá del subtexto. Nunca lo he exigido como parte imprescindible de una sesión, pero me gusta. No es imprescindible, ni necesario, ni excluyente... pero sigue gustándome.

Soy consciente que he simplificado en demasía el tema, ya hablaremos en profundidad (nunca mejor dicho) más adelante, ahora solo es una anotación a pie de página.

¿Me podéis dar un aplauso por el aluvión de dobles sentidos? De nada.

domingo, 29 de agosto de 2021

Prácticas: sexo anal (anexo: cautela y lubricante)

Cómo el lubricante cambio mi vida sexual

He escrito antes en este blog sobre el sexo anal, tanto relacionado con el BDSM como no. Así que supongo que si sois lectores habituales, conoceréis mi opinión, mis gustos y mis consejos al respecto. Y si no lo conocéis, al menos aquí os dejo un texto que escribí y que, desde mi infinita modestia (aunque mi ego diga lo contrario), creo que puede ayudaros

Prácticas: Consejos para el sexo anal en una relación BDSM

 Y ahora vayamos a lo importante, o por decirlo de otra manera, vayamos a este anexo sobre el sexo anal en el BDSM que surge de una cosa que olvidé al escribir esa guía sobre el sexo anal en el BDSM.

¿Qué sucede cuando nos encontramos alguien a quien le guste el sexo anal, pero también le guste el dolor? Parece la tormenta perfecta para el placer por duplicado, Pero no. Imaginad a alguien a quien le encante el sexo anal, comienza a practicarlo y comienza a sentir dolor, un dolor que le gusta y que le mueve a querer más y más. Por supuesto, la persona dominante continuará sodomizando sin piedad porque le gusta y porque ve que la otra persona siente dolor y placer que es exactamente el propósito de esa sesión.

Pero ojo, aquí hay algo que escapa a nuestro control. ¿Alguien sabe lo que es? ¿Nadie? Exacto: el dominante no está controlando la situación porque está haciendo daño, pero no ve exactamente las consecuencias de lo que hace. 

Cuando la persona dominante inflige dolor, suele ver las consecuencias de forma evidente. Si golpea repetidas veces ve la zona enrojecerse o ve formarse un moratón. Puede ver la sangre, puede ver marcas en la piel, El amo controla la situación porque ve las consecuencias en forma de heridas y sabe cuando debe parar o continuar. Pero en el sexo anal no vemos eso porque la herida sucede "por dentro" y la persona sodomizada no dirá que paremos porque ese dolor también produce placer. Y podemos estar causando heridas (desgarros o fisuras) en el interior del ano que, además  de poder acabar en algo grave, nos impedirá que durante un tiempo podamos volver a hacer esa práctica.

Así pues, si vais a practicar sexo anal con una persona que tiene tendencias masoquistas, mi recomendación es clara: cautela y lubricante.


 

 



viernes, 13 de agosto de 2021

Prácticas: cosquillas

 The Bizarre Controversy Surrounding 'Tickled,' a Documentary About Making  Competitive Endurance Tickling Videos - ABC News


Existe un (magnífico) documental neozelandés titulado “Tickled” (cosquillas) que, aparentemente, comienza a contar sobre el fetichismo de las cosquillas y su explotación comercial para acabar en un inquietante relato sobre un magnate de las competiciones de cosquillas con múltiple personalidad. Todo muy turbio. En realidad, el documental “Cosquillas” no habla del fetichismo de las cosquillas sino de la oscura red que hay tras los concursos de cosquillas y quien los organiza.
 
¿Concursos de cosquillas? Vale, incluso a mí me suena extraño.  Así que obviemos esa investigación periodista y centrémonos en las cosquillas, únicamente. ¿Alguna vez lo habéis probado? La simpleza de esta práctica consiste en atar a alguien de pies y manos a una cama… y hacerle cosquillas. No hay más. ¿Dulce tortura? O mejor preguntarse: ¿esto es BDSM? Podría serlo, aunque el sumiso o la sumisa estén constantemente riendo (riendo, que no felices). 
 
Y es que, a pesar de que la adicción a las cosquillas está considerada como una parafilia, también resulta algo excitante, divertido y muy cansado para quien lo sufre... o lo disfruta.

Aquí os dejo unos videos de cosquillas para que sepáis de qué hablo:

http://www.xvideos.com/video380694/tickled_beyond_hope_bleufetish_

https://www.xvideos.com/video51803379/cosquillas_en_las_axilas

https://es.pornhub.com/view_video.php?viewkey=ph5f770d33c7824

https://es.pornhub.com/view_video.php?viewkey=ph5f7efd6693162

https://es.xhamster.com/videos/tickling-wife-xhFuWXh

https://es.xhamster.com/videos/girl-tied-gagged-and-tickling-by-lex-tickling-lesbian-xhY7KZb

https://es.xhamster.com/videos/girl-tickle-smelly-black-sock-xhxZuWa

 

 

 


jueves, 29 de julio de 2021

Prácticas: Consejos para el sexo anal en una relación BDSM

Postura - bondage ligero - Sexo para parejas

No soy mucho de dar consejos "prácticos" estilo "diez cosas que has de saber antes de ser sodomizada" y cosas así. Lo que vais a leer a continuación es simplemente una serie de ideas si queréis incluir el sexo anal en vuestra relación BDSM o simplemente vais a probar el sexo anal. Como curiosidad tradicionalmente, el sexo anal entre parejas heterosexuales no estaba bien vista, aunque se utilizaba para evitar embarazos no deseados hasta la aparición de métodos anticonceptivos. Con el tiempo se asume como una parte más de las prácticas sexuales. Un estudio realizado en 2012 en los Estados Unidos tuvo como resultado que el  47% de las personas disfrutan del sexo anal, y 25% definen como “regular” la práctica.

-La manipulación en el ano nunca debería ser seguido de una manipulación vaginal, en especial si la sumisa tiene tendencia a tener infecciones vaginales. Esto es debido a que las bacterias del ano podrían infectarlo. Lo mismo para la penetración anal, no  debería ser seguida de una penetración vaginal. Si queremos hacer esto (con los dedos, con el pene, con un juguete), lo mejor es lavarlo bien antes de pasar del culo a la vagina.

-Es falso que la penetración anal sea menos placentera que la vaginal, aunque depende de cada persona. El ano tiene miles de terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas con los dedos, un juguete o el pene. También es posible tener un orgasmo únicamente con la penetración vaginal sin necesidad de ningún otro tipo de estimulación. No obstante, creer que cualquier persona puede sentir placer con la penetración anal, es un error. Si sodomizamos a alguien porque asi lo hemos decidido ambos, debemos estar atentos a las reacciones de la otra persona. Si somos sodomizados y algo no funciona (por dolor o simplemente porque no nos apetece) debemos decirlo rápidamente para parar.

-Siempre deberíamos utilizar un lubricante basado en agua. El lubricante, además de facilitar la penetración, evita algunas enfermedades de transmisión sexual (como el SIDA) porque  reduce el riesgo de sangrado y la consiguiente infección. 

-Nunca deberíamos utilizar sustancias anestesiantes ni lubricante con benzocaina para "anestesiar" el ano ya que la persona que está siendo sodomizada no reconocerá cuando se le está produciendo daños. Además, el uso de anestesiantes reducen a cero la sensación de placer de la persona sodomizada. Recordemos que hacemos las cosas dentro del BDSM para disfrutar, pero para disfrutar ambos, no solo la persona dominante.

-El ano (o el esfínter) es un músculo y, como todo músculo, con la práctica se adapta a la nueva situación. Al comienzo, si la persona que va a ser sodomizada, está nerviosa, tensiona los músculos de su cuerpo (incluido el esfínter, aunque no sea consciente de ello) y eso dificulta la penetración. El tópico de "relájate y disfruta" adopta aquí todo su sentido. La persona que va a ser sodomizada debe relajarse (en lo posible) mientras la persona dominante comienza a dilatar su ano con dedos o algún dilatador anal y siempre con lubricante. La estimulación anal previa a la penetración es importante en esta práctica.

-En el BDSM el sexo anal se utiliza también a modo de demostración de poder de la persona dominante sobre la persona dominada, ya sea utilizando juguetes o el pene. Algunas personas sumisas que disfrutan placer experimentado dolor suelen incorporar el sexo anal (o jugar con el ano) como práctica para obtener dolor. Si una persona dominada rechaza el dolor o rechaza el sexo anal, la persona dominante nunca debería incorporar esas prácticas en las sesiones. El consenso y el respeto es vital en una relación BDSM. 

-La mayoría de las veces, la persona sometida siente placer en la penetración anal porque está obedeciendo a la persona dominante. El placer en el servir (algo psicológico) se acaba convirtiendo en un placer físico. No obstante, si la persona dominante quiere proporcionar mayor placer a la persona que está siendo sodomizada, puede estimularla manualmente mientras la penetra.

Después de leer todo esto, si tenéis claro que queréis hacerlo dentro de la relación BDSM: ¡adelante!  Espero haberos ayudado en algo aunque repito que ni soy médico ni psicólogo, lo que acabáis de leer son tan solo mis opiniones o lo que he aprendido todos estos años.

Y solo me queda decir (dentro del contexto): ¡Que os den por el culo! 

Groucho Marx - Album on Imgur

 

martes, 22 de junio de 2021

Pácticas: Tatuajes (o marcas) en el BDSM

Tatuaje: ¿Que es el tatuaje?

Existe una práctica que consiste en marcar a la persona dominada con el propósito que sea. "Marcas de propiedad" podríamos llamarlas. Como podéis advertir no he hablado del propósito en concreto ni del tipo de marca. Lo que importa es que estamos hablando de una marca permanente (que quedará de por vida) y que nos recordará a quien pertenecemos o pertenecimos.

Mi opinión sobre las marcas permanentes en el BDSM es que no me gustan especialmente. Obligar a tu sumisa a hacerse un tatuaje si ella está de acuerdo, sigue pareciéndome algo que escapa a como entiendo el BDSM. En realidad creo que NUNCA ni NADIE, por muy dominante o dominado que sea, debería obligar a otra persona a marcarse de por vida, porque una marca es para toda la vida y una marca se asocia a una persona, a un momento. Si, por lo que sea, esa relación acaba no demasiado bien y la persona dominada no guarda buen recuerdo de esa etapa de sumisión en su vida, la marca se encargará de recordárselo cada día.

¿Qué tipo de marcas existen? Aclarar primero que hablamos de marcas permanentes, obligar a la sumisa a hacerse un tatuaje de henna, ponerse un piercing o teñirse el pelo de rosa son marcas visibles pero temporales. 

Las marcas permanentes más comunes en el BDSM son.

Tatuajes: no vamos a explicar aquí lo que es un tatuaje, todos lo sabemos y sabemos cuanto de permanente hay en pintarse la piel para siempre. Es verdad que, actualmente, podría ser la práctica menos "permanente" de las 3 porque un tatuaje (especialmente si es pequeño como una letra) puede borrarse con láser o tatuar otra cosa encima, pero siempre quedará algo en ese trozo de piel que nos recuerde lo que sucedió.

Escarificación: con esta práctica estamos hablando simplemente de cortes que, con la cicatrización, forman una marca, una letra, algo con significado (habitualmente). Es una práctica que utilizan muchas culturas para marcarse la piel y requiere de mucha práctica y (igual que el tatuaje) algo de arte.

Quemaduras: Tampoco hace falta que entremos a lo que es una quemadura. La quemadura en el BDSM suele ser una letra o un símbolo pequeños. La diferencia, respecto a la escarificación y los tatuajes es que mientras las dos primeras prácticas las ha de hacer un profesional, la quemadura puede hacerlo la persona dominante, lo que establece un grado de intimidad más importante en esta práctica.  La única cosa que tenemos que tener en cuenta es el dolor que podemos causar durante la quema y los cuidados posteriores que hemos de hacer de la quemadura para que sane.

Podríamos sumar a esto los piercings, pero como son algo que puede ser temporal, aunque el sentido sea parecido (marcar a la persona sumisa), no creo que pueda compararse con una marca para toda la vida donde, además, podamos dibujar letras o símbolos.

La marca de propiedad que prefiero, aunque no lo sea realmente, es el collar. Cuando comienzo con una sumisa nueva le pongo un nuevo collar alrededor del cuello y lo lleva siempre que está a mi servicio. El collar es un símbolo (como puede serlo un anillo o un colgante con simbologias BDSM) que pueden transmitir a la sumisa la sensación de pertenencia pero solo durante la sesión.