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sábado, 21 de junio de 2025

Baby Dom Vs Veteran Sum

 


¿Que significa "Baby Dom Vs Veteran Sum"? Como traducción literal la solución sería el enfrentamiento entre una persona dominante (pero novata) y una persona sumisa (con experiencia).

Dos personas, dos roles, dos vivencias.

Por definición, un Baby Dom tiene poca (o nula) experiencia real. Está aprendiendo técnicas, comunicación, control emocional, protocolos, límites y todo cuanto cree que un dominante debe conocer. Tiene ilusión por tener su primera sesión pero sus ideas son teóricas (pierde media vida buceando en internet e intentando aprender). Carece de experiencia real lo que le llevará a cometer errores como un exceso de confianza o de nervios. Es decir, cree que lo controla todo cuando en realidad es incapaz de controlar ni a su propio teléfono móvil.

En el otro lado, el Veteran Sub es alguien que lleva tiempo en la escena BDSM, ha probado distintas dinámicas, prácticas, dominantes, estilos de juego. Incluso puede que haya probado a ser dominante en algún momento de su experiencia en el BDSM. Conoce perfectamente sus límites, sus necesidades, los riesgos, las practicas, el respeto... absolutamente todo. Para alguien experimentado en estas prácticas, una comunicación clara es vital. Y, lo más importante: sabe detectar rápidamente a alguien inexperto. Es decir, el Veteran Sub reconoce al Baby Dom en una primer vistazo.

¿Qué sucede cuando estos dos perfiles se encuentran? Algo curioso porque el Baby Dom quiere "mandar", pero está nervioso, titubea, o no tiene aún la firmeza o claridad necesaria. Mientras que el Veteran Sub sabe perfectamente lo que necesita para que esa sesión discurra como debe pero desde su rol, no debería marcar los pasos de la sesión. Lo cual nos lleva a la paradoja de que la persona sumisa es quien guia, manda o educa a la persona dominante.

El BDSM, contrariamente a lo que la población cree, no consiste tan solo en "yo mando, tú obedeces"- Esa demostración de poder sin experiencia, madurez y autoconocimiento es algo que cualquier idiota puede hacer. Muchos veteran subs disfrutan ayudando a formar a Baby Doms si ven humildad, ganas de aprender y, sobre todo, buen feeling. Es decir: el sumiso educa al amo porque el Veteran Sub ya ha sido sometido por muchos, y sabe exactamente cómo debe ser controlado pero, para ello, debe intuir algo en el Baby Dom que le empuje a ayudarle.

Y todo esto os lo cuenta alguien que aprendió como ser amo de la mano de una sumisa experimentada. Hace demasiado de eso, pero aun lo recuerdo como una experiencia enriquecedora. La mejor forma de comenzar: el descubrimiento de esa persona que estaba dentro de ti y que has estado anulando durante años. Dejar salir esa persona es importante, si lo haces de la mano de una persona sumisa, no tiene la menor relevancia. Son solo roles, lo importante consiste en aprender de los demás para, luego, compartir lo aprendido con el resto. 

Evidentemente también se puede producir el encuentro entre dos novatos o entre dos veteranos... pero eso ya es otra cosa...

miércoles, 16 de agosto de 2023

¿Cómo comencé en el BDSM?


Hace 37 años que practico BDSM (según cuando leas esto quizás hará más... es lo que tiene el paso del tiempo), cuando la gente me pregunta como comencé, la respuesta siempre es la misma: conocí a alguien. Este primer paso suele coincidir con dos factores, o bien que estés interesado en este mundo y busques a alguien que te amplíe información, o bien, en tu vida te encuentras con alguien que te dice que practica eso. Y decides probar. Ya sea que la palanca que te mueve sea algo pasivo o activo, el resultado suele ser parecido. Verdad es que si tienes "eso" dentro de ti y buscas información, serás más receptivo a cuanto suceda, pero la sorpresa también es una palanca que funciona.

Hace 37 años conocí a una mujer, mayor que yo y casada, con la que establecí una relación de amantes. Un día, en uno de nuestros encuentros, me dio a entender que ella necesitaba ser mas pasiva en el sexo, es decir, quería que yo fuese mas activo, que la manejase, le dijese que hacer y que, en cierta forma, me aprovechase de ella. El termino "aprovecharse de alguien" queda extraño a no ser que venga de una persona experimentada en el BDSM que quiere transmitir a alguien no experimentado la esencia de lo que pretende: soy sumisa, aprovéchate de mi. Fue la simpleza (y la osadía) de la propuesta la que nos hizo ahondar cada vez mas en esa relación donde yo me convertí en amo de una sumisa con experiencia. Hasta donde llegar o que probar fue siempre algo consensuado, esa persona nunca me movió a un espacio donde yo no me sintiese confortable, también es verdad que esa mujer me volvía loco y que yo era un joven osado y sin aparentes miedos, quería probarlo todo y casi todo probé con ella. 

¿Una persona dominada educando a una persona dominante? Por supuesto que si. El BDSM no es esa tontería de "50 sombras de Grey", creedme. Porque aquí hablamos de personas, no de roles. De una persona con experiencia que es tutora de alguien sin experiencia, independientemente de los roles. Después, con el paso de los años me he encontrado con gente con experiencia pero también con gente sin experiencia de la que tuve que ser su tutor o maestro. No os llevéis las manos a la cabeza con eso de "maestro" o "aprovecharse de alguien", son son tan solo palabras que expresan un concepto. No me considero maestro de nada ni nunca me he aprovechado de nadie sin consenso.

Volvamos al meollo del texto: hay dos formas de comenzar en el BDSM, de forma activa o pasiva. O por decirlo de otra forma, que la curiosidad nazca de tu interior o que otra persona te inculque esa curiosidad. Pero al final, si decides probar, es simplemente por eso... por curiosidad. Si eres una persona activa, alguien podrá decirte que tu curiosidad es necesidad, y quizás tenga razón. Pero para que exista una necesidad antes ha de existir una curiosidad. Algo que nos comience a calentar desde dentro y mueva nuestros pies hacia el conocimiento de algo que desconocemos.

Mi experiencia es la de alguien dominante que disfruta practicando aquello que le hace sentirse vivo, que disfruta encontrando gente a quien descubrir y de quien aprender... y da igual si a mi me educó una sumisa o un maestro jedi. Porque al final serás lo que quieras ser, independientemente de quien te abra la puerta.

¿Y se es mejor en el BDSM si has comenzado de forma activa o pasiva? Algunos dirán que te irá mejor si has comenzado de forma activa porque tu curiosidad habrá sido fruto de una necesidad latente en tu interior. De acuerdo, pero también cabe la posibilidad de que esa necesidad tenga unos latidos tan lentos que ni sepas que existe hasta que alguien hace latir tu corazón aceleradamente. La curiosidad. Muchos escritores lo fueron porque un profesor del colegio les recomendó libros o les motivó. ¿Hubiesen sido escritores de todas formas? Puede que si, más tarde quizás. Pero el resultado final es el mismo. Y también muchos alumnos de esa misma clase, con ese mismo profesor, nunca escribieron nada más allá de la carta a los reyes magos.

Con esto pretendo explicar que da igual cuando y como comiences si crees que esa puerta que hay frente a ti, merece ser abierta. Corrijo: no frente a ti... sino dentro de ti. Una puerta dentro de ti que la curiosidad te mueve a abrirla y mirar a su interior por un pequeño resquicio.


miércoles, 23 de febrero de 2022

Prácticas seguras para una primera sesión (o cómo comenzar en el BDSM)


 

Una de las preguntas que se hace la persona que pretende acometer la aventura del BDSM por vez primera es por donde comenzar en cuanto a que le gustaría hacer. Resumiendo: eso que llamamos "prácticas". Podéis consultar en este blog un listado de prácticas explicadas al detalle, aunque algunas quizás os harán salir corriendo así que resumiremos en este texto un listado de prácticas sencillas (e incluso cotidianas) que os servirán para una primera sesión BDSM. 

Recordad que, sean las prácticas que sea, siempre han de ser consensuadas y consentidas por ambas partes.

Privación de la vista: La privación de la vista (la venda en los ojos de toda la vida), además de una práctica sencilla y conocida, es importante en una primera sesión. El hecho de que la persona dominada no pueda ver cuanto sucede hace que se centre en las sensaciones. No obstante, también puede bloquear si no se tiene la determinación y la confianza necesarias. Sea como sea, siempre que hay una primera sesión propongo comenzarla con los ojos vendados. Que la otra persona acepte o no está práctica, es algo que deberemos respetar, siempre. Puedes saber más sobre la privación de la vista en este texto y también en este otro.

Inmovilización: La inmovilización, sea con cuerdas o esposas, es algo sencillo en una primera sesión que, como con la privación de la vista, se utiliza para provocar que la persona dominada comience a sentir realmente que está a merced de la persona dominante. Como con la privación de la vista, la inmovilización es una práctica que crea un estado mental en la persona dominada más allá del hecho físico. Puedes saber más sobre las esposas en este texto.

Juguetes: Posiblemente, utilizáis juguetes en vuestras prácticas sexuales. Emplearlos en una sesión BDSM es algo que, como muchas prácticas de inicio, os permitirá continuar en vuestra zona de confort. ¿Qué tiene de BDSM un vibrador? La respuesta es sencilla: no es lo mismo que alguien utilice un vibrador con vosotros en el sexo "convencional" que emplearlo en una sesión BDSM donde existen unos roles y además estáis inmovilizados y/o con los ojos vendados. Podéis saber mi opinión sobre ello en este texto.

Azotes: En el tema de los azotes, como en todo en el BDSM, todo depende de la voluntad, las ganas y la "fuerza". No es lo mismo azotar cariñosamente a la persona dominada que azotarla con un látigo de nueve colas hasta hacerla sangrar. Yo recomiendo probar los azotes y comenzar a subir de intensidad hasta que la persona dominada os diga que ese es su límite. Probad, jugad, experimentad... pero siempre desde el consenso.

Sexo: por supuesto que el sexo es una práctica dentro del BDSM y es una práctica que todos conocemos con lo que estaréis dentro de vuestra zona de confort. La única diferencia es hasta donde queréis llegar en el sexo (eso que llaman "sexo duro") e incluso la actitud que queréis aplicar al sexo dentro de la sesión. Dicho de otra forma: comprender que, aunque consensuado, es un dominante y un dominado quienes practican el sexo y deben adaptarse a esa nueva situación.

Otra práctica que ayuda es el control del vestuario y/o exhibición para crear una dinámica de roles antes de la sesión. Puedes saber más sobre ello en este texto.

Probad, jugad, comenzad por algo sencillo, algo que construya esa zona de confort. Habladlo todo antes, dialogad, consensuad, acordad... Y recordad que todo es más sencillo de lo que parece.


martes, 22 de febrero de 2022

Decidirse


Una vez más, vuelvo a retomar escribir sobre un tema que quizás sea el mayor común denominador en el mundo del BDSM: el hecho de tomar la decisión de tener una sesión por vez primera en tu vida. 

Aunque esta vez huiré de repetirme con mi teoría del autobús número 15, también voy a huir de esas frases de Mr. Wonderful estilo "los sueños solo son imposibles si no lo intentas". Seamos sinceros, todo eso está muy bien, pero son únicamente palabras.

Así pues, huyamos de frases y teorías motivacionales y vamos al origen de aquello que nos frena o nos empuja.

El miedo a lo desconocido es algo natural en el ser humano que se alimenta cuando imaginamos que ese algo nuevo es un mundo oscuro, doloroso y violento. El BDSM no es todo eso, puede serlo dependiendo de lo que busquen quienes lo practican, pero (para mí) el BDSM es un mundo luminoso, consensuado y respetuoso. Algo excitante y seguro. El secreto lo esconde la frase en sí misma: miedo a lo desconocido. Quizás primero deberíamos conocer, preguntar, observar, aprender... En la cocina, primero has de escoger que vas a cocinar, disponer de los ingredientes, conocer la receta y practicar. Y aun y así, es imposible que en el primer intento los jueces de Masterchef se quiten el sombrero delante de ti. Cuanta más información tengamos, menos miedo tendremos. Aunque eso no significa que nos decidamos por hacerlo o no. Pero seremos más libres a la hora de tomar esa decisión porque ya no estaremos secuestrados por el miedo.

 

Aunque, como buena tragedia y/o comedia, el miedo tiene varias caras. Otra cara es el miedo a lo conocido que somos nosotros mismos. El miedo a nosotros se asienta en proyectar en el futuro lo que no ha sucedido aun y, con toda seguridad, puede que nunca sucederá. Tenemos miedo a comenzar en el BDSM porque tenemos miedo a saber como reaccionaremos. Nos conocemos e imaginamos que el BDSM será para nosotros la peor de las drogas. Miedo a que una sesión de BDSM destruya nuestra personalidad, miedo a que cree una adicción innecesaria. Consideras saberlo todo sobre ti y eso te lleva a un callejón sin salida. ¿Cómo vencer ese miedo? Antes de mi primera sesión de BDSM imaginaba que, al acabar, yo sería otra persona, quizás alguien más cruel, desatado y maligno. Pero resultó que era la misma persona. Y después de cientos de sesiones, sigo siendo el mismo. Practicar BDSM no me ha cambiado como persona y si lo ha hecho ha sido solo para bien en conceptos de seguridad en uno mismo. Muchas veces leeréis a personas que han tenido sesiones BDSM decir que al acabar se sienten orgullosas y seguras de sí misma. Eso sucede y sucede casi siempre. ¿Cómo explicarlo? Ni idea. Quizás se deba a que sentimos que hemos hecho algo difícil, que nos hemos superado o que nos hemos liberado. Cada persona es un mundo, pero la sensación es casi siempre la misma. El BDSM podría llegar a cambiarnos pero solamente a corto plazo (despues de las sesiones) y siempre de forma positiva. Esa es mi experiencia al respecto.

Miedo al BDSM, miedo a nosotros mismos... y aún queda otro miedo. Miedo a nuestras circunstancias. Y este último miedo, aunque parezca el menos importante, es el más común y lo que más frena a las personas para tener su primera sesión BDSM. Mi respuesta es siempre la misma: nunca hay un buen momento para tener una sesión BDSM y siempre es el mejor momento. Porque siempre encontraremos una excusa para no hacerlo de la misma manera que siempre encontraremos una excusa para hacerlo. Hoy o dentro de 20 años. Nuestra realidad puede hacernos creer que es el momento menos idóneo para comenzar BDSM y puede que quien piense así, lo mejor que puede hacer es esperar porque para tener una sesión BDSM has de tener ganas y estar convencido. Es un error dejarte empujar por alguien o por ti mismo si consideras que no es el momento idóneo porque entonces abordarás la sesión con la peor de las predisposiciones. Pero también has de saber que siempre encontraras algo que te frene o te empuje aunque tus circunstancias sean radicalmente diferentes.

Miedo al BDSM, miedo a nosotros mismos, miedo a nuestras circunstancias... los miedos siempre están ahí y nos frenan. Pero no tan solo en el BDSM, también en el resto de nuestra vida. Y esa es la clave: darte cuenta de que practicar BDSM no es mayor ni mejor que cualquier otra cosa en tu vida. No te obsesiones con tomar una decisión, reflexiona sobre tus miedos y deja que todo fluya.

Y al final... he acabado este texto con una frase propia de Mr. Wonderful. Que asco me doy...





jueves, 30 de septiembre de 2021

El BDSM en 666 palabras

Por qué hay personas que practican eróticas “sadomasoquistas”? |  mujerhoy.com

Cuando dices que te gusta el BDSM, algunas (o muchas) personas fruncen el ceño al tiempo que mueven la cabeza de un lado a otro en un gesto de evidente desaprobación. Como colofón de esta actuación digna de un Oscar de Hollywood, me preguntan si me gusta hacer daño a las mujeres o humillarlas. Se cuestionan como puedo sentir placer con esas cosas, dando por sentado que es eso lo que hago, dando por sentado también que el consenso es la utopía de un unicornio rosa que vomita arcoíris. Nunca respondo. Voy a ayudaros a comprenderlo: la vida es demasiado corta para perderla rompiendo prejuicios ajenos. Así de simple es mi argumento.

Otras personas también fruncen el ceño para, a continuación, preguntar (con cierto respeto) acerca de que significa realmente el BDSM. Quizás también juzguen como las otras personas, pero no lo verbalizan y quieren saber más. A estas personas podría contestarles que el BDSM es "lo de 50 sombras de Grey" pero tampoco quiero mentir a gente que se interesa por el tema.  Es entonces cuando contesto que el BDSM  es un juego de rol donde uno es dominante y el otro dominado. 

 Y vuelven a fruncir el ceño imaginando que me encuentro con una persona en un sótano para tirar unos dados y derrotar a dragones o a magos. "Esto va a ser difícil", me repito. "No debería haber utilizado la palabra ROL para definir el BDSM", vuelvo a repetirme.

Quizás lo mejor sea explicar en este texto, de manera simple y comprensible, lo que es el BDSM. O lo que hacemos (de forma general) quienes practicamos BDSM.

Para simplificarlo: imaginad alguien que siente placer (de eso se trata: placer) en el acto de dominar a otra persona. A continuación imaginad a otra persona que siente placer en el acto de sentirte sometida, de sentirse servil, de no pensar, sino actuar. ¿Hay personas así? Según los últimos estudios aproximadamente un 15% de la población práctica BDSM y siente placer (de eso se trata: placer) sometiendo o siendo sometida. "¿Entonces BDSM son dos personas que se juntan para tener sexo donde una de ellas hace lo que quiere con la otra?", acostumbran a preguntarme a continuación.

"Esto va a ser, pero que muy difícil", me repito.

En el BDSM la clave es el consenso. Cuando dos personas se juntan para hacer algo desde su libertad, poco importa lo que hagan, Y nunca tenemos coartada moral para juzgar eso. ¿Qué importa que una persona sienta placer padeciendo dolor y otra sienta placer infligiendo dolor? Tanto masoquistas como sádicos tienen derecho a hacer esas cosas siempre que lo hagan desde su libertad y con consenso. Porque, de nuevo, hablamos del placer, hablamos de que ambos sienten placer haciendo eso, uno a cada lado del espectro.

"¿Entonces BDSM es dolor?"

Pues no, tampoco es sexo,  tampoco consiste en arrodillarse y ofrecerse para cualquier cosa.

 BDSM es todo y es nada. Porque lo que BDSM propone es un conjunto de prácticas alternativas, sean las que sean, donde dos personas desde su libertad y de forma consensuada, deciden juntarse para pasarlo bien. Da igual lo que haga, olvidad las etiquetas, las películas o cuanto imagináis que es. BDSM es aquello que vosotros queréis que sea y es tan BDSM el atar a la otra persona a una cama como en ser esclavo de alguien los 7 días de la semana y las 24 horas al día. Porque, cuando etiquetamos, siempre corremos el riesgo de ponerle puertas al campo. BDSM es lo que vosotros acordéis, una práctica alternativa al sexo donde una persona adopta el rol de dominante y la otra el de dominado. Y todo lo que podamos englobar dentro de esta frase, es BDSM,

No os equivoques, practicar BDSM no es decir si a todo ni tampoco consiste en ordenar cuanto te apetezca. Recordad siempre: consenso y límites. Todo debe estar consensuado y debe estar dentro de nuestros límites. Y todo lo que no sea eso: no es BDSM.


lunes, 6 de septiembre de 2021

Excusas

 CONCILIACIÓN LABORAL: ¿Por qué inventamos excusas para salir antes del  trabajo? | EL MUNDO

Son demasiadas las personas que dudan de sus capacidades y en este ejercicio hacen gala de una nueva y recién adquirida incapacidad. Intentaré explicarme mejor: dudan que puedan llegar a ser quienes aspiran a ser, pero no porque se vean incapaces sino porque valoran más otros condicionantes de sus vidas que a su propia persona. Por ejemplo, apenas disponen de tiempo libre y creen que una sumisa lo ha de ser a toda hora, siempre dispuesta, como un servicio de atención al cliente 24 horas. Creen que si, en algún momento, su amo pretende disponer de ellas o preguntarles algo y no pueden contestar inmediatamente, son malas sumisas. Creen que una tarea que tardan en completarla, las convierte en malas sumisas. Otro ejemplo donde se impone la duda por encima de la realidad es que muchas creen que nunca estarán a la altura de las circunstancias: ¿y si decepcionan a su amo? Es curioso, deciden no comenzar algo solo por el miedo a un eventual fracaso. No obstante, conocen a gente, se enamoran, cambian de trabajo, prueban una nueva receta de cocina o montan en moto, asumiendo que el fracaso forma parte de la vida (el fracaso no les frena).

No tengo tiempo… seguramente te decepcionaré… no sé qué quiero realmente… ¿Qué son todas estas frases? Excusas, por supuesto. Y no culpo a nadie porque yo también me excuso cuando deseo algo con todas mis fuerzas: se llama temor al fracaso. Cuanto más lo deseas, más miedo tienes y más te frenas. Nosotros somos nuestros propios enemigos. Y en este ejercicio, acabamos ahogados en ese mar embravecido que se llama "frustración".

Por supuesto que no tienes tiempo, por supuesto que acabaras decepcionando a alguien, por supuesto que no sabes qué quieres realmente (ni tú, ni nadie). ¿Pero eso te va a frenar? Si yo no soy perfecto... ¿Por qué tú pretendes serlo? Si tú no eres perfecta... ¿Por qué pretendes que lo sea yo?

lunes, 9 de agosto de 2021

Constructivismo Vs. Conductismo

 EL CONDICIONAMIENTO DE JOHN BROADUS...

¿La persona dominada nace o se hace? Esta misma pregunta se puede formular de diferentes maneras, emulando incluso a Lewis Carroll y pasando al otro lado del espejo: ¿La persona dominante nace o se hace? También podemos ponernos creativos y tirar de símiles que planteen lo mismo aunque con diferentes ropajes ¿El escritor nace o se hace? ¿El corrupto nace o se hace? ¿Aprendemos de forma constructivista o conductista? ¿El asesino lo lleva en los genes o es su realidad social quién lo convierte en asesino? ¿Dulce o salado? ¿Azul cielo o azul oscuro? Algunas de las respuestas a estas preguntas salen del corazón, otras salen de diferentes órganos de nuestro cuerpo... y, curiosamente, estas preguntas obtienen respuestas rebuscando entre los pliegues de nuestro cerebro. ¿Entonces para qué tenemos la cabeza si no es para responder a preguntas vitales? Siento informaros que también tenemos una cabeza para probar diferentes peinados a lo largo de nuestra vida. Y esto  eso es algo que saben todos, incluso los neurólogos. Bromas aparte, no creo que todo eso sea importante en el BDSM. Lo afirmo (o lo niego) con el mismo convencimiento con el que un jurado de un concurso de talentos bosteza ante la actuación de un tenor. Da igual si nacemos siendo dominados o dominantes. Da igual si es nuestro entorno quien nos conduce a  explorar tales tendencias. Lo importante no es cómo hemos llegado si no a dónde queremos ir. Nuestras tendencias sumisas o dominantes tienen que ser puestas en práctica en algún momento de nuestras vidas para que dejen de ser una fantasía (o una falsa percepción de nosotros mismos) y descubramos si somos aquello que imaginamos y/o sentimos, o no.  

Aunque esto solo sucederá si previamente hemos fantaseado con ello y si posteriormente tomamos una decisión sobre quedarnos en el mundo de lo imaginario o seguir caminando (con paso firme o no) en dirección al mundo real.

No perdéis el tiempo ni gastéis energías intentando comprender cómo habéis llegado. Da igual si habéis nacido así u os habéis convertido en esto. Ahora que lo sabéis, lo único importante es tomar una decisión.

viernes, 30 de julio de 2021

La mecha corta, la mecha larga

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En algunas ocasiones, las decisiones que tomamos están movidas por meros impulsos eléctricos. En el BDSM sucede que muchas personas reflexionan sobre si hacerlo o no durante un largo periodo de tiempo, valorando y volviendo a valorar los pros y los contras de comenzar en el BDSM. Y de repente, un día, ese impulso eléctrico les mueve a tomar una decisión en positivo (porque no hacer nada es lo mismo que decidir no hacer nada). Esa decisión, nacida de un impulso, tiene una mecha hasta llegar o a explotar. En ocasiones la mecha es kilométrica y otras veces es tan corta que imaginaremos que nos explotará en las manos tan solo acercando la llama del mechero. Pero siempre tiene una mecha. Como cuando nos regalan un pack de esos de "cena para dos" o "experiencia en el pirineo" y vemos que solo tenemos seis meses para reservar o perderemos el regalo, La mecha corta tiene ventajas e inconvenientes. La ventaja es que facilita las decisiones. La desventaja es que cuando se acaba la mecha, vuelve la monotonía.

Si habéis tomado la decisión de practicar BDSM ya sea movidos por un impulso o porque habéis sopesado pro y contras y habéis decidido hacerlo, mi (modesto y seguramente equivocado) consejo es que tengáis paciencia. Que intentéis estirar de la mecha todo lo posible para que siga quemando sin apagarse. Porque cuando decidimos comenzar en el BDSM, las cosas no son instantáneas. Las personas tenemos una vida al margen de los roles y de las máscaras. Una vida llena de cosas que hacer, compromisos o dificultades.  Cuando decidimos ir a un restaurante, reservamos mesa un día y una hora en concreto, eso nos obliga a adquirir un compromiso concreto: a tal día y a tal hora estaré en tal lugar. Pero cuando decidimos comenzar en el BDSM, decidimos que quedaremos con alguien, cuadramos agendas, esperamos a estar tranquilos o a tener toda una tarde, Esperamos a estar solos o a que el lugar esté disponible. Cuando decidimos comenzar en el BDSM no reservamos un día y una hora concretos en un lugar concreto y eso hace que la mecha siga quemando y quemando con el riesgo de que se apague, dependiendo de lo larga que sea. Cuanto más larga sea la mecha, más posibilidades hay de que se apague antes de que explote.

Dicen que la paciencia es la madre de la ciencia. El BDSM también es ciencia: la química del placer. Tengamos pues paciencia pues la ciencia está ahí y si queremos experimentarla, deberemos hacer que la mecha siga quemando hasta encontrar ese día, esa hora y ese lugar. Por mucho que todos los miedos nos impulsen a humedecer nuestros dedos y a apagar la mecha.

martes, 27 de julio de 2021

La química de la negación


Fantasías GIF de ayer y hoy - Page 71 — Foros JNSP

Cuando llega el día de nuestra primera sesión BDSM es cuando el mundo se derrumba a nuestro alrededor. La respuesta es bien sencilla: nos es permitido ser valientes cuando la distancia es la suficiente. Pero llega el día de la primera sesión y el azul del cielo se torna de un rojo sangre, comenzamos a pensar que la persona con la que nos vamos a encontrar es el mismísimo diablo y poco nos falta para salir corriendo hasta la comisaría más cercana a pedir ayuda. Nos detenemos un momento, antes de salir a la calle, y nos preguntamos por qué lo que ayer era deseo, hoy se ha transformado en temor. De repente hemos adoptado tal fragilidad que imaginamos que si alguien nos abrazase, nos romperíamos en mil pedazos, literalmente.

¿Y ahora qué? ¿Cómo volver a convertir el miedo en deseo? ¿Debo acudir a mi primera sesión con tal fragilidad impregnada en todas las partes de mi cuerpo? ¿Por qué si ayer confiaba, hoy desconfío?

En el deseo se combinan la química (del cerebro), la psicología y lo cultural (o lo moral, en el caso del BDSM). Apetece  romper los esquemas, romper con nosotros mismos, adoptar un rol y hacer todo cuanto nos habían dicho que no debíamos. La búsqueda de eso tiene como motor el deseo, pero cuando llega el momento de convertirlo en realidad, nuestro cerebro se encarga de boicotearnos y utiliza la psicología y lo cultural para recordarnos que "las personas cuerdas no actúan como vas a hacerlo tú".

Lo mismo que sucede ante el saltador de puenting que se bloquea a la hora de saltar. O también ese deseo que hace que el perro se vuelva loco al saber que va a salir a la calle o que le van a poner la comida, pero cuando comen o caminan, ese deseo desaparece.

Nos gusta ilusionarnos porque el deseo es adictivo, las químicas que se desencadenan en nuestro cerebro son drogas placenteras que nos hacen imaginar un mundo mejor, donde no somos juzgados. Un mundo donde, por vez primera, nosotros somos nuestra prioridad.

Por eso mucha gente no prueba el BDSM hasta edad muy tardía, porque la razón siempre se impone al corazón y en el último momento dan un paso atrás. La gente podría pensar que los jóvenes son estás más predispuestos a comenzar en el BDSM porque buscan el placer sin pensar en nada. La realidad es la contraria. Los jóvenes también tienen ese momento de duda antes de comenzar, pero como son jóvenes imaginan que les queda mucho tiempo por probar. Pueden permitirse el lujo de dejarlo para mañana. Y así pueden pasar días, meses e incluso años.

La gente de más edad tienen las cosas más claras, están cansados de vivir siempre por y para los demás, saben que no les queda tanto tiempo por delante para atrasar lo nuevo. Y lo más importante: cada vez hay menos cosas nuevas en sus vidas. Por eso, aunque el miedo les congele justo antes de la sesión, siguen caminando. Porque eso es lo más inteligente y porque la vida consiste en imponerte a ese yo que otros han construido. Y para eso, se necesitan años y más años de vida.


domingo, 18 de julio de 2021

Adoptar un rol

Till the last drop | Blindfolded Pornografía | Hot-Sex-Photos.com

Aún sigo sorprendiéndome cuando una persona dice estar interesada en la sumisión para, a continuación, expresar sus dudas de que pueda ser dominada porque su carácter no es nada sumiso. También sucede lo contrario, quien quiere ser dominante, pero se considera una persona contraria a actuar de esa manera. 

Cuando asumimos un rol, buscamos lo contrario de aquello que (creemos) que somos, esta acción nos permite tomarnos unas vacaciones de nosotros mismos, pero también transforma la experiencia en algo más divertido, algo poderoso, un paréntesis de placer culpable cuando entendemos que es un rol, ya que nos convertiremos en alguien capaz de “actuar” sin ese miedo a imaginar que acabaremos convirtiéndonos en lo que no somos. Imaginad ahora a un actor o una actriz de cine. ¿Creéis que quieren interpretar a un actor de cine con una vida parecida a la suya? ¿Interpretarse a sí mismos? Siempre resulta más divertido interpretar a personajes históricos o villanos o discapacitados, gente diametralmente opuesta a ellos. Primero porque es un reto profesional, pero también porque eso les ayuda a que su trabajo sea más entretenido, más visual, más espectacular.

Y de eso se trata todo esto: de pasarlo bien.

Las mejores personas dominadas que he conocido eran personas con responsabilidades empresariales o de marcado carácter. Personas que, a priori, eran lo más alejado a una fotografía de ellas sometiéndose a una persona. Las mejores personas dominadas que he conocido eran aquellas que mejor entendían que someterse era una manera de liberarse de sí mismas. Eso las empujaba al tiempo que las excitaba.

Adoptamos un rol diferente a cuanto somos por dos motivos.

1- Para abstraernos de cuanto nos rodea

2- Para liberarnos 

3- Para pasarlo bien

Jugad con vuestros amigos (sin son ese tipo de amigos), con vuestros amantes o con vuestra pareja. Pero nunca dejéis de jugar, de experimentar, de descubrir, de divertiros cuál niño pequeño delante de un regalo de navidad. Adoptad un rol diferente a aquello que sois. Pasadlo bien porque, repito, de eso se trata todo esto.


sábado, 3 de julio de 2021

Enganchados al BDSM


Blog BDSM - Artículos sobre BDSM, Prácticas sexuales, Fetichismo

El título de este texto es, en su construcción, tanto un reclamo como un engaño. Lo del reclamo es evidente. El engaño está escondido en la contradicción de la frase: si estamos enganchados al BDSM entonces no es BDSM.

Intentaré explicarme. Como siempre, lo haré mal y utilizaré más palabras de las necesarias. Pero cada uno es como es. Si continuáis leyendo, me eximo de toda responsabilidad. El que es tonto, seguirá siendo tonto cuando escriba así que no esperéis una excelencia literaria de la que carezco, tampoco debéis esperar una profunda teoría en la base. Escribo sobre lo que se me pasa por la cabeza y, con toda seguridad, mañana se me pasará lo contrario. 

Por mucho que escriba en este blog, grabe podcasts, escriba novelas sobre BDSM o sea amo, eso no significa que esté enganchado al BDSM. Me gusta establecer diálogos sobre BDSM, me gusta ser amo. Pero antes que todo eso soy yo, al margen de los roles. Y puedo pasar tranquilamente meses o años sin saber nada del BDSM para luego retomarlo con la misma alegría.

Si estamos enganchados a algo o a alguien, entonces creamos una dependencia que lo confunde todo. Lo primero que acostumbra a decirme la gente cuando hablamos acerca del BDSM es que no quieren comenzar porque saben que les va a gustar e imaginan que el BDSM es la peor de las drogas y acabarán durmiendo en un cajero automático repitiendo en sueños "más BDSM, más BDSM" después de perder a la familia, el trabajo y la suscripción de Netflix.

Y es que estar enganchado al BDSM no es BDSM. Practicamos BDSM porque buscamos ese espacio de libertad en nuestra vida para vivir experiencias diferentes. Pero ese espacio ha de ser un lugar donde sentirnos libres. Si estamos enganchados a algo, nunca seremos libres.

Antes de comenzar en el BDSM has de tener en cuenta cosas que, posiblemente, nunca sabias sobre el BDSM

-Aunque seas una persona que asume el rol de dominada has de ser libre de hacer lo que desees y  no hacer lo que rechaces. Para eso se establecen unos límites. Quien te diga que has de obedecer al amo y hacer algo que no deseas solo porque él te lo ordena (para ganarte su confianza o su aprobación) está equivocado. Puedes probar tus límites, eso si es divertido, pero nada más. En el BDSM no sigue siendo no.

-Una relación BDSM no es una relación "tradicional" ni al uso. A muchas personas les asusta comenzar una relación BDSM porque creen que están comenzando una relación donde deberán estar pendientes de la otra persona, de quedar, que si el whatsapp, llamadas, etc. Esto no es (o no debería ser) así. Yo contemplo una relación BDSM como dos personas que, puntualmente, se encuentran en un lugar para asumir unos roles. Fuera de eso, no tienen ninguna responsabilidad el uno con el otro más allá de la que deseen establecer desde su libertad o porque quieran ser amigos (algo necesario entre dominante y dominado). El BDSM es una cosa y el tipo de relación es otra. Por supuesto que existen relaciones 24/7 donde se está permanentemente el uno dependiendo del otro, pero eso es porque ambos lo aceptan y lo ponen en práctica. No aceptéis que un amo os controle en todo momento. Si no queréis nada más allá de la sesión, no debéis aceptar el control de ningún aspecto de vuestra vida. Si ambas personas están de acuerdo en el tipo de relación que quieren establecer dentro del BDSM da igual que sea 24/7 o verse una vez al mes solo en para sesión. Pero si no estáis de acuerdo con el tipo de relación que os plantea la otra persona, entonces no aceptéis. En el BDSM no sigue siendo no.

-Creemos que practicar regularmente BDSM es estar enganchados al BDSM por el placer que nos proporciona. Engancharse a algo no es más que buscar repetir un momento de placer que tuviste en el pasado, amplificarlo, conseguirlo con mayor frecuencia, etc. ¿Y qué opináis de la gente que ve los partidos de futbol por la tele, va al estadio y consume prensa deportiva? ¿O los consumidores de cine de superhéroes que compran los comics, figuritas y van a las convenciones? ¿Esa gente está enganchada? ¿Eso es malo? Repetir una sesión BDSM no será más ni menos peligroso que estar enganchado a los programas de Telecinco.

Ya que llega el calor del verano, comencemos a refrescarnos en ese fresquito arroyo que es el realismo. Por favor.

jueves, 17 de junio de 2021

Exhibirse por primera vez

 

Imgur Ex Album Self Portrait Cinemagraph On Imgur | CLOUDY GIRL PICS

Cuando conozco a alguien en la virtualidad (porque me escriben) si veo interés y compromiso, suelo pedirles algo que les descoloca. Les pido que se hagan una foto completamente desnuda (no es necesario que muestren su rostro) con las iniciales JD (John Deybe) pintada en su cuerpo con lápiz de labios. Algunas personas creen que pido esto para ver a la persona desnuda, imaginan que quiero esa foto para escoger en función de lo que veo. Nada más lejos de la realidad. Soy superficial, pero no tanto. No negaré que unos físicos me gustan más que otros, aunque eso nunca me condiciona cuando creo que esa persona es una sumisa. O puede serlo. Con el paso de los años he comprendido que cuando una persona me resulta interesante por su personalidad, acabo obviando su físico. El motivo por el que pido esa prueba es, principalmente, para que la otra persona confíe en mí. Porque enviar una foto así, a un desconocido, es un acto de fe más allá de lo razonable. Por supuesto que existe el componente exhibicionista, empujar a la otra persona a exhibirse es algo que siempre me ha gustado porque he descubierto cierto placer en la  vergüenza que sufre el (forzado) exhibido. El hecho de que escriban mis iniciales en su cuerpo desnudo es una forma de que entiendan que ese cuerpo (ahora desnudo) me pertenece.

He encontrado personas que decían que estaban dispuestas a todo, que harían cualquier cosa que les pidiese, y cuando les pido esa foto, desaparecen. Los motivos son varios y van desde la entendible cobardía a la falta real de compromiso, pasando porque muchas de esas personas no son quienes dicen ser o creen que yo no soy quien digo ser. Algo, por desgracia, común cuando comienzas en la virtualidad. Os preguntaréis cuando gente desaparece cuando les pido esa foto: muchas más de la mitad. Curioso ¿no? Pueden desaparecer también porque piensan que no soy amo, que solo quiero una foto de ellas desnudas para masturbarme, pero incluso en este pensamiento ya existe una diferencia entre esas personas y yo. Cuando alguien desaparece si le pido una foto no lo veo como algo negativo porque acaba siendo una primera criba que diferencia quienes respetan y respetan su decisión de ser sumisas, de las que no. Y si piensan que no soy amo por pedir eso, entonces mejor no ser su amo. Lo que no debe ser, no es.

P.Andrea Roa Fotografía : Bienvenidos al Blogger de la fotógrafa Colombiana  Paola Andrea Roa Medina.

Si alguien es capaz de sobreponerse a esa vergüenza y hacerse esa foto, con mis iniciales pintadas en su cuerpo, es una señal de que quiere con la misma intensidad que puede.

¿Opináis que es un error? ¿Qué es un acto más propio de un pajillero que de un amo? ¿Suponéis que me equivoco al pedir algo tan íntimo sin conocer a esa persona “en persona”? No escribo este blog para conseguir vuestra aprobación, sino para explicaros lo que hago, lo que siento. Y si eso genera el debate de si es correcto o no, al menos ya estaremos debatiendo, estamos reflexionando.

Y ahora os preguntaréis: ¿y si pierdes a una buena sumisa porque no está preparada para enviarte esa foto? El riesgo forma parte del juego. Asumo que pedir eso, en la virtualidad, puede menguar la imagen que tengan de mí como amo y pueden moverlas a salir corriendo. Lo asumo. Y puede que me equivoque cuando lo pida (cuando lo pido, que no es siempre). Pero creo que actuar así me trae más beneficios que errores (al menos en la virtualidad).

viernes, 9 de abril de 2021

Una primera conversación entre un amo y su futura sumisa (o no)

 

Vintage couple man and woman talking on the phone pop art retro vector: Gráficos vectoriales libres de derechos

Persona sumisa (o curiosa)

Persona dominante

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¿Me puedes explicar lo que es el BDSM?

La versión corta sería la relación que se establece entre una persona que desea dominar y una persona que desea ser dominada.

¿Entonces BDSM es lo que aparece en la película “50 sombras de Grey”?

Si crees que lo que sucede en “Guardianes de la Galaxia” es lo que sucede en la galaxia, pues vale, tu nivel de credulidad está un poquito estropeado. Porque o que sucede en “50 sombras de Grey” poco o nada tiene que ver con el BDSM real más allá de que aparecen unas prácticas. Los amos no somos ricos y guapos (o no todos), tampoco practicamos BDSM porque tengamos un trauma ni aun menos buscamos a las muchachas más inocentes para hacerles firmar un contrato inexistente. En el otro lado, las sumisas no son todas el estereotipo que vemos en esa película. Pero más allá de los personajes (ridículos donde los haya), cuanto sucede poco tiene que ver con el BDSM real donde todo es más divertido, menos oscuro, más sano y menos “peliculero”.

Vale, ¿entonces que es el BDSM?

El BDSM es un conjunto de prácticas alternativas donde dos (o más) personas deciden, desde su total libertad, someterse o someter a otros en un marco donde existen un conjunto de prácticas consensuadas.

¿Sadomasoquismo?

No, eso es una parte del BDSM, el encuentro de alguien sádico con alguien masoquista. Pero el BDSM es muchísimo más, con relaciones donde no hay ni sádicos ni masoquistas. Relaciones donde no hay dolor. ¿Alguna vez te han atado a una cama? ¿O te han atado las manos o puesto un vendaje en los ojos?

Si, pero éramos pareja y era dentro del sexo de pareja. Nunca me dejaría atar por un desconocido.

Si te dejases atar por un desconocido tendrías un problema fuese BDSM o no. Muchas personas creen que el peligro en el BDSM se multiplica por la indefensión de las personas dominadas. En primer lugar, hay que decir que no te atará un desconocido sino alguien que tú has decidido (desde tu libertad) que te ate y eso sucederá después de muchas conversaciones donde estableceréis un clima de confianza muta y donde hablaréis de todo cuanto sucederá. Estoy seguro de que en alguna ocasión has hecho cosas más peligrosas con desconocidos y nunca te lo has planteado así. Pero el BDSM, a la vista de alguien que no lo conoce, es algo peligroso donde un amo es un desquiciado que podrá hacerte cuanto desee.

¿Y no es así?

En primer lugar, quienes practicamos BDSM no somos desquiciados. Por supuesto que hay desquiciados, pero también los hay en tu lugar de trabajo, en tu familia o en tu comunidad de vecinos. El BDSM no mueve a la gente desquiciada a hacer cosas malas. Ese es el gran estereotipo.

Vale, no sois unos desquiciados, pero estoy segura de que pretendes hacerme cuanto desees.

Posiblemente si, pero lo que yo deseo no es lo que haré contigo sino lo que ambos deseemos. En el BDSM todo se consensúa, se habla, se pacta, se marcan límites. Lo que sucede en una sesión tiene un escenario perfectamente delimitado.

¡Entonces es el contrato que le hacía firmar Grey a Anastasia en “50 sombras de Grey”!

Ese contrato, además de ridículo, no tienen ninguna validez. Si alguna vez, como sumisa, un amo te sugiere que firméis un contrato… puedes firmarlo, claro. Pero tendrá tanta validez como un papel destruido por el fuego.

Vale, entonces todo se pacta, verbalmente.

Eso es. Mucha gente cree, erróneamente, que la sumisa debe hacer cuanto el amo desee. El tópico de “doblegarse ante la voluntad del amo”. Eso es mentira, otra leyenda urbana acerca del BDSM. En realidad, la sumisa solo debe hacer aquello que desee, de la misma forma que el amo solo debe hacer aquello que desee. Ese punto de intersección entre lo que ambos desean es cuanto sucederá. Con mayor o menor intensidad, claro.

¿Y si tengo dudas sobre alguna práctica?

En el BDSM existe un margen donde ambos deben descubrir, explorar, probar, pero eso no significa que debas hacerlo sí o sí. Si, por ejemplo, te apetece probar que te pongan pinzas en los pezones, pero tienes dudas sobre si soportarás el dolor, entonces esa práctica es uno de tus “quizás” y deberéis probarlo (cuando estés preparada mentalmente), comenzando poco a poco, aplicando cada vez más presión. Si en algún momento te duele demasiado y no quieres continuar, lo dices y esa práctica se descarta de vuestro escenario. Es sencillo.

El dolor… ¿el BDSM es dolor?

No necesariamente, tampoco es sexo, ni humillación, ni ser atada. El BDSM es aquello que tu quieres que sea. Lo que mas te excite hacer o probar. Por supuesto que puede haber una relación entre dominante y dominado sin dolor, sin sexo o sin cuerdas, si es lo que ambos desean desde su libertad.

Siempre hablas de libertad, pero no entiendo esa libertad cuando estoy atada a la cama a merced de alguien.

Porque tú, desde tu libertad, has decidido estar así.

Vale, lo comprendo. Pero tengo que pensarlo… creo que me arriesgo demasiado

Nadie te dice que hagas nada si no estás preparada.

¿Y si quedamos para cenar y seguimos hablando?

Te recuerdo que estamos en Barcelona, en plena pandemia y, además de que los restaurantes cierran de noche, hay toque de queda.

Menuda mierda…

Pues si…

miércoles, 20 de enero de 2021

Un poco de filosofía barata sobre la decisión de probar el BDSM o no probarlo.

 



En la filosofía y, por ende, en la cultura, existe un concepto denominado “libre albedrío” que pone nombre a ese poder que tenemos las personas para tomar nuestras propias decisiones. O por decirlo de otra manera: ser responsables de nuestras decisiones. Olvidad la suerte, los dioses o las cartas del tarot. Nosotros somos quienes tomamos decisiones y somos los únicos responsables de las consecuencias de esas decisiones.

Hay quienes confunden el libre albedrío con la libertad individual. No tiene nada que ver porque la libertad nos dice que somos libres de tomar o no una decisión (de obrar o no) mientras que el libre albedrío es una decisión tomada (obramos en un sentido u o en otro).

Si somos deterministas podemos pensar que tomamos acciones basadas en lo sucedido, conformando una vida donde unas acciones son consecuencia de otras.

Estamos parados frente a un semáforo en rojo, no hay coches a la vista. La razón (o el miedo) nos dice que deberíamos esperar a cruzar porque eso es lo que nos han enseñado. ¿Cruzamos o no? Si cruzamos, quizás venga un coche a toda velocidad y no seamos capaces de evitarlo. Imaginad que tiempo atrás un coche nos atropelló por aventurarnos a cruzar en rojo. Entonces decidimos no cruzar. El determinismo nos impedirá cruzar y si cruzamos el determinismo de quien conduce le llevará a atropellarnos porque nosotros tomamos la decisión de cruzar en rojo.

¿Qué tiene que ver esto con el BDSM? Mas de lo que imaginamos. Las personas somos valientes de palabra, aunque cobardes de corazón. Gastamos años y mas años en tomar una decisión sobre practicar o no BDSM, incluso puede que nunca nos decidamos porque el determinismo nos lleva a hacerlo como consecuencia de experiencias anteriores (ya sea reales o leídas o imaginadas. A pesar de que el libre albedrio nos permite tomarla o no.

¿Y por qué la tomamos o no?

Ojalá poder comprender como funcionan todas esas neuronas y conexiones eléctricas que hay dentro de nuestra cabeza. Porque al final estamos hablando de la química del cerebro, una ciencia donde la filosofía tiene poco en común. Utilizamos conceptos como determinismo, libre albedrio, libertarismo o compatibilismo para poner una etiqueta a las consecuencias de esos procesos químicos cerebrales.

¿Entonces la decisión de probar el BDSM donde cae? ¿En la ciencia? ¿En la filosofía? Puede que caiga en el mundo de la superstición. Quien sabe. Lo único que sabemos es que la decisión de probar por primera vez el BDSM cae en nuestra propia y única responsabilidad, cae en ese páramo que hay entre nuestros miedos y nuestros deseos. Y está condicionado por todo cuanto habéis vivido o imagináis que vais a vivir. Proyectándoos de un pasado real a un futuro imaginado. La decisión es toda vuestra, el libre albedrío os permite tomar la decisión de probar el BDSM o no. El hecho de hacerlo o no también dependerá de todos esos miedos o experiencias.

Pero la decisión, digan lo que digan los filósofos o la neurociencia, olvidándonos de las etiquetas… es solo vuestra y tiene una respuesta más sencilla de lo que creéis.

miércoles, 28 de octubre de 2020

El darle demasiadas vueltas a las cosas y su analogía con el deporte

Voley playa, descubre los beneficios de practicarlo - Sentirse bien se nota

Me gusta comparar los problemas que nos encontramos en la vida con los problemas propios del deporte, ya sea un partido de fútbol o una pachanga de Voley Playa. Escogeré esta última porque me trae recuerdos del verano y podemos utilizar ambos géneros en un deporte grupal.

Imaginemos una soleada tarde de agosto donde un grupo de muchachos y muchachas, pertrechados con un balón, ropa deportiva y crema solar, se disponen a jugar un partido de Voley Playa. Imaginémonos como los integrantes de uno de los equipos. Solo hacer este pequeño ejercicio ya podemos darnos cuenta de algo: de la misma manera que resulta imposible que ganemos un partido por nosotros mismos, tampoco podemos sortear por nosotros mismos los problemas que nos regala la vida. A no ser que seamos Thor o Cristiano Ronaldo y aun y con esas, dependemos de otros.

Supuesto A: como jugadores individuales hemos hecho un partidazo, defendiendo, atacando, sirviendo… hemos sido una máquina perfecta de jugar a voleibol, pero nuestros compañeros de equipo no estaban a nuestra altura y hemos perdido, independientemente de que los contrincantes hayan hecho un buen o un mal partido. ¿Qué hacer cuando sucede eso? En la vida nada depende exclusivamente de nosotros, ni para bien ni para mal. Podemos intentar cambiar a los demás, pero esa es una tarea suicida porque en la vida quien es mal jugador es mal jugador y no aprenderá casi nunca. La gente puede cambiar, pero intentar cambiar a alguien para nuestro beneficio es un win-lose de corto recorrido. Cuando esto sucede debemos asumir que el problema no ha sido exclusivamente nuestro y debemos alejar la frustración de nuestro escenario, porque en el próximo partido, o cambiamos de equipo o volveremos a llevarnos un disgusto. Lo único que podemos hacer es asumirlo o cambiar de equipo. Y en la vida, muchas veces, cambiar de equipo es imposible. La asunción de cuanto ha ido mal es la única salida. Nos han vendido que la rebeldía ante los que no nos gusta es una virtud. Pero el conformismo también es una virtud. Y si no lo es, al menos te ayuda a vivir más feliz.

Supuesto B: como jugadores individuales hemos disputado el peor partido de nuestra vida. Hemos fallado en todo e incluso en un saque cuando le hemos propinado un balonazo en la nuca a nuestro mejor jugador que lo ha dejado fuera de juego. ¿Qué hacer cuando sucede eso? En primer lugar, sobreponernos a la culpa porque si tenemos la cabeza ocupada con lamentos, poco podremos hacer y sobreponernos a esa culpa, bajo la mirada acusativa de nuestros compañeros, es cuestión de tiempo. Después tenemos que entrenar y volver a entrenar para que no vuelva a suceder. Y finalmente, si vemos que seguimos fallando, mejor cambiamos el deporte por los crucigramas. Por mucho que nos guste algo en la vida, hay que ser consciente de que muchas cosas no están a nuestro alcance y si perdemos esa ración de realismo, seguiremos frustrados por siempre. O eso o nos acostumbramos a vivir con ello.

Supuesto C: hemos jugado mal, pero hemos ganado el partido. El resto del equipo nos lanza miradas cargadas de iracundo reproche, pero la euforia es un bálsamo temporal que lo arregla todo y nos vamos todos juntos a celebrar la victoria en un chiringuito playero donde corra el alcohol. En la vida, podemos hacer las cosas mal y salir victoriosos. Incluso en ese caso, la culpa nos corroerá porque nos creeremos peor que el resto. ¿Qué hacer? Vuelvo a la respuesta anterior: si incluso la victoria te impide dormir, olvida el deporte y dedícate a ver crecer las margaritas. O asúmelo.

Supuesto D: hemos hecho el partido de nuestra vida, igual que nuestros compañeros de equipo. La vida es maravillosa e incluso así algo nos ronda por la cabeza. El síndrome del impostor es una realidad que nos impide disfrutar de nuestros logros. A veces creemos que nuestros éxitos son fruto de la suerte y nos boicoteamos a nosotros mismos. ¿Qué hacer en esos casos? El egocentrismo controlado tampoco es malo, regalémonos un poco los oídos a nosotros mismos si hacemos algo bien y los resultados son magníficos.

Como podéis ver, en todos los supuestos, incluso en aquellos más optimistas, hay cosas que nos provocan un profundo dolor en el pecho que nos impide dormir con tranquilidad. ¿Y ahora qué? Mi recomendación es inaudita, lo sé, pero recomiendo una mezcla de egocentrismo y conformismo: lo que ha ido bien es porque soy el mejor y lo que ha ido mal… pues vale, así ha de ser.

Reflexionar nos hace crecer, reflexionar demasiado nos convierte en lo que no queremos ser.

lunes, 26 de octubre de 2020

Las dudas en el BDSM

 

Guía de iniciación en el BDSM

Hay quienes aseguran que tenemos que vivir al día, con el aliento entrecortado y disfrutando de cada segundo. Lo hacen utilizando frases de esas que quedan tan bonitas impresas en una taza o en una agenda escolar. Otros aseguran que lo mejor es caminar poco a poco, certificando cada paso como quien transita un campo minado, dicen que poco importa llegar tarde si al final llegas.

Desde un punto de vista primario podríamos decir que unos son unos inconscientes y los otros no.

Pero la vida es más que eso. Quizás hay que olvidar la táctica a usar (conservadora o no) y centrarnos en los objetivos. Perdemos el tiempo creando un detallado plan para alcanzar un objetivo y olvidamos el resto.

¿Queremos hacerlo o no?

Algunas personas me preguntan como conseguir esa fortaleza necesaria para comenzar por primera vez en el BDSM o para encontrarse por primera vez con una persona para practicar BDSM. Mi contestación es siempre la misma, una pregunta. Soy consciente de que contestar con preguntas es lo más cómodo, pero soy de esas personas que prefieren pelimanta a correr un maratón. La pregunta que les hago es: ¿Estás seguro/a de querer eso? O dicho de otra manera: no hay un plan perfecto para conseguir a algo, pero sí que existe una voluntad en conseguirlo o no. ¿Quieres practicar BDSM? ¿Estás seguro/a? Hazte esa pregunta y olvida el camino corto o el camino largo porque la mayoría de las veces el camino largo no es mas que inseguridad o dudas respecto a si hacerlo o no. Si me responden que están seguros/as entonces les contesto que la fortaleza que necesitan ya la han conseguido, ahora solo deben escoger el camino corto y ese es un camino con las mismas espinas y placeres que el camino largo.

Si siempre has deseado practicar BDSM, no esperes más porque la espera, además de no asegurar nada, solo conseguirá llenarte de miedos y dudas. Recuerda: el camino corto es tan seguro como el largo, solo que es corto. Así de simple. Y eso no significa ser un inconsciente ni un atrevido.


martes, 20 de octubre de 2020

Ese primer encuentro

 



Acostumbramos a leer historias de personas que se conocen por internet, quedan en un bar y después acaban en un colchón reescribiendo la historia de la caidita de Roma. Las variables y sus consecuencias son infinitas y en este peculiar bingo del placer podemos cambiar el bar por un parque, un restaurante o un museo. Podemos cambiar internet por la oficina de una gestoría, una cena de amigos o esa barbacoa donde tu cuñado ya está medio borracho antes ni tan siquiera de poner la carne en el asador. Podemos cambiar el colchón por un sofá, quizás por una mazmorra o por los asientos traseros de un coche. Incluso podemos cambiar ese coche según el color, el modelo o lo que contamina. Pero hay una cosa común a todo eso. De la misma forma que todos tenemos un boleto de la lotería con el mismo dibujo, pero diferentes números, en la vida hay muchos números, pero un solo dibujo. Y el propósito de este texto es intentar explicar que tiene en común todas esas personas que juegan números diferentes, en lugares diferentes, con diferentes cortes de pelo.

Da igual donde nos encontremos por primera vez y donde acabemos, poco importa la combinación de géneros de los protagonistas o la combinación de colores que vestimos para ese encuentro. Es absolutamente irrelevante lo que ingerimos en ese primer encuentro o la marca del móvil que miramos de reojo nerviosamente. Porque todos y todas buscamos lo mismo: la emoción de un primer encuentro. Incluso me atrevería a decir que poco importa como acabe ese encuentro porque el placer está en la búsqueda y no en el logro. Recuerdo haber quedado con muchas personas que querían comenzar en la sumisión, recuerdos sus rostros frente a mí en un bar o un restaurante. Recuerdo lo que bebían o como vestían. Y, curiosamente, de algunos de esos encuentros no recuerdo si acabamos teniendo una sesión o no. Porque lo verdaderamente emocionante es ese juego que se establece entre dos desconocidos que buscan algo pero que mil dudas atraviesan sus cuerpos como las flechas de un cupido sin puntería.

Dicen que para comprender el placer de la búsqueda debemos observar a los animales (no racionales). Cuando un perro escucha que has cogido la bolsa de su comida o intuye que le vas a dejar caer su manjar en un plato en el suelo, el perro se vuelve loco, corriendo de un lado a otro y moviendo la cola desesperadamente, incluso comienza a comer antes ni tan siquiera de que hayas acabado de llenar su plato. Después, mientras comen, el placer es menor, simplemente comen. Hay estudios que nos indican que la química del placer que se desencadena en nuestro cerebro ante la perspectiva de conseguir algo que deseamos, es mayor e incluso mejor que la química del placer que sucede cuando lo hemos conseguido. El placer real mientras hacemos algo sucede porque en nuestro cerebro se libera una sustancia llamada dopamina y es la perspectiva de conseguir eso lo que hace que nuestro cerebro se sobreexcite ante la perspectiva de que pueda suceder. Es lo mismo que sucede con las adicciones porque la adicción no deja de ser la búsqueda desesperada de esa explosión de dopamina que sucede cuando sucede (y buscamos repetir una y otra vez).

Hay una película de mi juventud titulada “Proyecto Brainstorm” donde unos científicos averiguaban como grabar las emociones y reproducirlas en otras personas. ¿Y cuál es el primer problema con el que se encuentran? Uno de los científicos se graba teniendo un orgasmo, después duplica varias veces esa parte de la grabación y crea una sensación donde quien recibe el estímulo siente un orgasmo tras otro durante horas. La película muestra entonces a otro científico ("felizmente casado") que está enfermo en su casa porque la compañía ha descubierto esa práctica y le ha quitado la grabación y vemos a ese científico como un auténtico drogadicto al que han quitado la mejor droga que existe. Esa grabación en bucle que provoca explosiones de dopamina le ha convertido en un adicto, en un enfermo. Todos buscamos ese placer, ya sea en la búsqueda o en el logro. Y este texto es para recordaros que negarnos esa búsqueda es negarnos el placer. Vivimos en una sociedad m mayormente judeocristiana que siempre ha utilizado la culpa como elemento de control. Nuestras mentes, esas mismas que buscan la liberación de la dopamina, también son rehenes de esa moral que dice que el placer, sin otra etiqueta, es algo negativo (o es pecado, directamente).

Olvidad la culpa y olvidad los miedos, quedad en un bar con gente desconocida para ver si podéis acabar haciendo cosas que avergonzarían al mayor de los amorales. Disfrutad de esos encuentros furtivos llenos de culpa donde la búsqueda de la dopamina nos hace olvidad que estamos casados o que somos el arzobispo de Salamanca. Sed irracionales por un momento.

La vida, en especial la casi confinada, merece que nuestra locura encuentre un lugar donde salir a brincar por el campo cual cabrita feliz. Eso sí, si queréis decirle a alguien que deseáis conocerle para charlar en un bar, espero que estéis en una comunidad donde los bares no estén cerrados y recordad siempre mantener la distancia de seguridad hasta que estéis seguros de lo que queréis hacer y entonces hacedlo como si no hubiese un mañana (y que le den morcilla a la moral y a la distancia de seguridad).

Si, además de un amoral y un provocador, soy un irresponsable.

domingo, 19 de julio de 2020

Hacer o no hacer, la teoría del 15

 Archivo:Emt-madrid-15.JPG - Wikipedia, la enciclopedia libre

¿De que sirve estar esperando toda una vida a encontrar el mejor momento para que suceda algo? Nos empeñamos en convencernos de que cada cosa especial está ligada a un momento especial de nuestra vida.

Cuando era joven, tomando una cerveza en un bar, entró un tipo atlético, de mediana edad y sonrisa impecable. Eran las once de la mañana y pidió un agua al camarero mientras observaba mi cerveza. “¿Qué edad tienes?”, me preguntó de repente. No supe que contestar, por supuesto sé la edad que tengo (no me encontraron en un capazo rio abajo), pero no supe si debía contestar a una pregunta tan directa de un desconocido. “Veinte años” dije, al fin. “¿Y estás tomando una cerveza a esta hora?” preguntó entonces él.

Que un desconocido me pregunte la edad, tenía un pase. No obstante que juzgue si bebo o no una cerveza y a que hora la bebo, por ahí no estaba dispuesto a pasar. Así que desvié la vista hasta mi cerveza y propiné un largo trago mientras lo que yo esperaba fuese un incómodo silencio se interponía entre ambos.

El tipo, pretendidamente ofendido, comenzó un ensayado discurso manifestando que a sus más de cincuenta años, se encontraba en plena forma, comía sano y no bebía alcohol y hacía ejercicio para, finalmente, apostillar que él viviría mucho. O al menos más que yo, declaró señalando mi cerveza.

Pues vale, pensé. Si esperaba que le dijese algo, podía esperar sentado (en uno de los taburetes del bar). El tipo cogió su agua y salió trotando del bar para comenzar a correr por la calle en lo que imaginé sería su ejercicio diario.

Y justo cuando cruzaba el semáforo en verde, un autobús (de la línea 15), al cual le habían fallado los frenos, se llevó al hombre por delante, acabando con su vida sana de repente.

Por supuesto, me pedí otra cerveza después de contemplar tan dantesco espectáculo desde la puerta del bar. A partir de ese momento, a la gente que planifica todo en su vida, les explico “la teoría del 15”.

Si queréis hacer algo en esta vida, sea lo que sea, esté relacionado con el BDSM o con cualquier otra cosa, recordad siempre la teoría del 15.

Hay demasiados autobuses circulando para perder el tiempo con tonterías o planificando tu vida como si de una compleja estructura arquitectónica se tratase.


domingo, 1 de septiembre de 2019

Una primera -mala- experiencia (Una primera -dolenta- experiencia)

 FORCE ME QUEEN BDSM Y FETICHE POP – #5

Debido a una primera mala primera experiencia, hay personas que llegan a la conclusión de que el BDSM es algo que no va con ellos. Una consecuencia lógica y entendible pues el (perfecto) mecanismo de nuestro pensamiento nos mueve a protegernos, aunque sea de forma inconsciente. Los argumentos, después de una primera mala experiencia son dos: o bien creen que el BDSM es algo que no van con ellos o bien creen que ellos no están hechos para el BDSM. Y aunque parezca lo mismo, son motivos diferentes con una misma consecuencia: ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! (que decían en “La Divina Comedia”).

Mi recomendación después de una primera mala experiencia es que pensemos bien la idea de abandonar. Si hubiésemos abandonado después de probar por primera vez la cerveza o el amor (y su lógico desamor), nos estaríamos perdiendo lo mejor de la vida. Sobre todo la cerveza, por descontado.

Una primera mala experiencia es solo eso: algo equivocado que coincide con una primera ocasión, una segunda… o nunca. Pero si sucede a la primera, no deberíamos argumentarlo como algo normal ni como habitual. Hay que trivializar las cosas, tomarse los fracasos y los éxitos con filosofía zen. Hay que disfrutar de la vida y no hacer de ciertos placeres el motor de nuestras vidas sino encontrar el placer en cualquier cosa o cualquier momento. El BDSM no es algo que ha de cambiar quien eres. No te has de preparar meses y más meses e imaginar después que has cambiado todo en tu vida para alcanzar ese éxito que es una primera sesión perfecta, porque si el fracaso sucede (siempre está ahí, agazapado), entonces la frustración es enorme y la idea de fracaso es total.

Hay que trivializar mas y pensar menos. Hay que disfrutar mas y pensar menos. Una primera mala experiencia no ha de otorgar ningún significado a nuestro rol ni al BDSM. Eso solo se consigue solo a base de muchas malas o buenas experiencias. Pero muchas. La definición de “experiencia” es la de “práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo”. El conocimiento de algo nos lo proporciona una practica prolongada. No una única vez, haya salido bien o mal.

Hay que tomarse todo cuanto de trascendental hay en el sentido de la vida, de forma mas trivial, incluso con humor. Hay que trivializar y volverlo a intentar, siempre.


A causa d'una primera mala primera experiència, hi ha persones que arriben a la conclusió que el BDSM és quelcom que no va amb ells. Una conseqüència lògica i comprensible doncs el (perfecte) mecanisme del nostre pensament ens mou a protegir-nos, tot i que succeeix de forma inconscient. Els arguments, després d'una primera mala experiència són dues: o bé creuen que el BDSM és una cosa que no van amb ells o bé creuen que ells no estan fets per al BDSM. I tot i que sembla la cosa mateixa, són motius diferents amb una mateixa conseqüència: Oh vosaltres els que entreu, abandoneu tota esperança! (que deien a "La Divina Comèdia").

La meva recomanació després d'una primera mala experiència és que repensem bé la idea d'abandonar. Si haguéssim abandonat després de provar per primera vegada la cervesa o l'amor (i el seu lògic desamor), ens estaríem perdent el millor de la vida. Sobretot la cervesa, per descomptat.

Una primera mala experiència és només això: una equivocació que coincideix amb una primera ocasió, una segona ... o mai. Però si succeeix a la primera, no hauríem d'argumentar com quelcom normal ni com habitual. Cal trivialitzar les coses, prendre els fracassos i els èxits amb filosofia zen. Cal gaudir de la vida i no fer de certs plaers el motor de les nostres vides sinó trobar el plaer en qualsevol cosa o qualsevol moment. El BDSM no és una cosa que ha de canviar qui ets. No t'has de preparar mesos i més mesos i imaginar després que has canviat tot en la teva vida per aconseguir aquest èxit que és una primera sessió perfecta, perquè si el fracàs succeeix (sempre hi és, amagat), llavors la frustració és enorme i la idea de fracàs és total.

Cal trivialitzar més i pensar menys. Cal gaudir més i pensar menys. Una primera mala experiència no ha d'atorgar cap significat al nostre paper ni al BDSM. Això només s'aconsegueix només a força de moltes dolentes o bones experiències. Però moltes. La definició de "experiència" és la de "pràctica perllongada que proporciona coneixement o habilitat per fer alguna cosa". El coneixement d'alguna cosa ens el proporciona una pràctica perllongada. No una única vegada, hagi sortit bé o malament.

Cal prendre tot allò que de transcendental hi ha en el sentit de la vida, de forma més trivial, fins i tot amb humor. Cal trivialitzar i tornar-ho a intentar, sempre.

viernes, 5 de abril de 2019

La primera sesión

 


Muchas personas sienten dudas ante la primera sesión BDSM (de su vida). Algunas veces retrasan comenzar en el BDSM un día tras otro porque ese "dejarlo para mañana" les hace continuar seguras ante el lógico temor a lo desconocido. O temor a los desconocidos. Incluso hay personas quienes, deseando tener esa primera sesión, fijan una fecha (con la otra persona) donde forzosamente deben transcurrir demasiados días que creen que la ayudarán a armarse de valor. Estén equivocados o no, es una reacción lógica: retrasamos la visita al dentista o al banco porque sabemos que nos darán malas noticias. Continuar un día más viviendo en la inocente ignorancia, nos proporciona felicidad. El ser humano funciona así. Todo lo que no esté dentro de la zona de confort de las cuatro paredes de nuestra casa y nosotros mismos, nos da miedo. Nuestra autoestima baja a niveles peligrosos y todo lo que no sea lo conocido, nos aterra. Y a cada día que pasa, ese sentimiento se acrecienta, cada vez tenemos más miedo a lo desconocido, cada vez estamos mas inseguros ante los demás.

Pero la primera sesión ha de suceder tarde o temprano porque hemos de bajar a la realidad nuestros planes o fantasías. ¿Qué sucederá en esa primera sesión? ¿Me dolerá? ¿Estaré a la altura? ¿Y si me bloqueo? ¿Y si no quiero más sesiones? Debéis confiar en la persona que tenga experiencia o confiar en vosotros mismos. Debe ser la intuición quien os dicte que cuanto suceda puede manejarlo la otra persona. 

¿Qué sucederá en esa primera sesión? Cuanto hayáis pactado. ¿Me dolerá? Si no quieres que te duela, pon limites al dolor y no sucederá porque nada ha de dolerte si ese no es tu deseo. Puede que, en algún momento, la brusquedad se transforme en dolor, pero es soportable. ¿Estaré a la altura? Nadie te pide que ganes un concurso, si te esfuerzas, por supuesto que estarás a la altura de la otra persona aunque tu inseguridad te dicte que nunca estará a tu altura ¿Y si me bloqueo? Pues la sesión se detiene (¡ventana!), laas personas se relajan y charlan sobre lo que ha sucedido. El bloqueo es habitual, hay que aprender a manejarlo, comprender los motivos. ¿Y si no quiero más sesiones? Que sencilla es la respuesta: no las tengas. Todo en BDSM ha de ser consensuado así que si no quieres continuar, no lo hagas. Y eso no es un fracaso. El haber intentado salvado tus miedos y tus inseguridades y haber ido a esa primera sesión es el éxito.

No tengáis miedo, confiad en la persona con experiencia, dejaos llevar, relajaos. Todo será más sencillo y placentero de lo que habéis imaginado. La primera sesión es una gran experiencia, un momento para recordar. No lo estropeéis antes de haberlo intentado. Que vuestras inseguridades no secuestren vuestra voluntad.

La unica forma de abrir la mente es romper con ciertas partes de nosotros mismos.