En este blog he escrito
ampliamente sobre las experiencias emocionales y psicológicas profundamente
transformadoras que pueden surgir al practicar BDSM. Durante una sesión (en
especial, al finalizarla) sientes que, momentos antes, alcanzaste niveles emocionales que
ni siquiera sabías que existían. Hay una liberación, una apertura que
revela cosas de ti que estaban latentes o escondidas. En este contexto hay dos
conceptos clave que son el “subspace” y el “topspace”. Ambos describen estados
alterados de conciencia y percepción que pueden ocurrir durante una sesión.
¿Pero que son y por qué son tan importantes?
Vayamos, como siempre con las etiquetitas en inglés, de uno a uno
SUBSPACE
El “subspace” es un estado
psicológico alterado que puede experimentar una persona sumisa durante una
escena BDSM. Un estado que puede compararse con un tipo de trance, meditación
profunda o incluso un “viaje” emocional.
Se caracteriza por una (parcial) desconexión
realidad donde la persona sumisa puede sentir como si estuviera flotando o
fuera de su cuerpo. Exacto, como fumarse un buen truja solo que sin haberlo fumado. Además, debido a la liberación de endorfinas y otras
sustancias neuroquímicas, el umbral del dolor puede aumentar. He visto a lo
largo de mi vida a muchas personas que me han descrito esto como una sensación
de paz, amor profundo, entrega total o incluso un desconocido éxtasis. Y repito, no iban fumadas.
Parece genial ¿pero lo es? No siempre porque el “subspace” también puede dejar a la persona emocionalmente expuesta,
sensible y necesitada de cuidados posteriores. Ese viaje fragiliza y puede
romperte emocionalmente de la misma forma que una droga liberadora.
Drogas, drogas, drogas... claro: hablamos de la química del cerebro.
Te preguntarás como alcanzar este estado alterado tan maravilloso. Malas
noticias: no todas las personas lo experimentan. Generalmente surge en un contexto
de confianza emocional, intensidad física (o psicológica) y conexión profunda
entre dominante y dominado. Es decir, es complejo de navegar por el subspace en
una primera sesión, pero existe y, con el tiempo y la confianza necesarias,
puedes llegar a experimentar este tipo de emociones que muchas personas no son
capaces de describir.
Y si no, ya sabes: te lias un buen...
TOPSPACE
El “topspace” es el estado mental
que puede experimentar una persona dominante durante una escena. ¡Ah
vale! Entonces el “subspace” de los sumisos es el “topspace” de los amos. Pues
no exactamente. O, mejor dicho: no. Es más, muchas personas dominantes han
visto como la persona a la que dominan ha alcanzado el “subspace” pero son desconocen
que ellos también al alcanzado el” topspace”.
Menudo lio ¿verdad? Pues tampoco: es mas fácil de lo que parece. En el “topspace” la persona
dominante puede sentir un estado de concentración extrema, donde todo gira en
torno al control, la seguridad y la conexión con la persona sumisa. De repente,
sus acciones se automatizan y son precisas, como si estuvieran fluyendo sin
esfuerzo. A menudo se combina con una sensación de responsabilidad intensa
hacia el bienestar del sumiso/a. Se potencia el rol de amo hasta límites que
escapan al rol y puede sentirse una especie de euforia asociada al ejercicio de
ese control consensuado.
Un profesional, que diría Manquiña.
Pero toda cosa buena conlleva cosas no tan buenas. El "topspace" tiene sus riesgos pues
el hecho de que una persona dominante lo alcance puede llevar a eso
que se conoce como “la bajona”. En ingles es “master drop” pero me niego a traducir
literalmente ese concepto cuando “bajona” lo describe a la perfección porque
estamos hablando de una bajada emocional del dominante que ocurre después de la
escena, donde la energía y euforia desaparecen, dejando lugar a emociones como
tristeza, culpa o vacío.
La bajona despues del truja. Todo cuadra ¿no? Volvemos a lo mismo: la química del cerebro.
Resumiendo: el subspace y el topspace no son
simplemente "modas" dentro del BDSM, tampoco son etiquetas (aunque lo
sean) sino que son formas de poner en contexto manifestaciones reales de
estados mentales y emocionales profundos. De esta manera podremos comprenderlos
para practicar BDSM de forma segura, consensuada y emocionalmente saludable.
Seguro que si habéis practicado
BDSM habréis experimentado esas sensaciones sin haberlas etiquetado de ninguna forma.
De eso se trata: de experimentar. Las etiquetas ya las ponemos los que nos encargamos
de escribir sobre el tema y así quedamos como unos pedantes que etiquetamos
todo en inglés porque así creemos que parecemos más experimentados.
Pero no, soy el tonto de siempre,
creedme. ¿Será este final bajonero del texto un “master drop” en toda regla?
Seguro que una cerveza lo
soluciona, bendito alcohol. O un buen truja... ¡Hasta la próxima!
Pd: cuando tengáis sesiones nada de drogas del tipo que sean. Una cosa es el humor y otra cosa es hacer las cosas bien hechas desde la lucidez.
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