Las pulsiones internas escapan a toda lógica. Pretendemos acoplarnos al molde desde el que nos arrojaron a este mundo. Ese maldito molde del que todos dicen que no debemos salirnos. Pero estas pulsiones internas nos mueven a salirnos del molde. Y no lo asocio exclusivamente al sexo ni al BDSM (también se escribir sobre otros temas, ojo ahí). Me refiero a cualquier tipo de pulsión.
Tengo una amiga que le gusta
mostrar su trasero en cualquier lugar, fingiendo que es una mala función
de la ropa. Es una persona completamente normal
(aparentemente, debería decir) a la que le divierte enseñar su culo de repente
en cualquier lugar (especialmente en sitios concurridos con gente desconocida)
para observar sus reacciones. Su número circense más conocido es aflojarse el pantalón
o la falda, enganchar una esquina con una mano contra la silla y, al
levantarse, la falda o el pantalón se deslizan hacia abajo mostrándonos a todos
su trasero oculto por un ilusorio hilo de tanga. A continuación,
finge que está azorada y sube rápidamente la ropa que ella misma ha bajado con la técnica del mejor de los magos. Su técnica está perfeccionada hasta tal punto que
incluso aciertos a ver un ligero rubor (voluntario) en sus mejillas. Es una artista de
enseñar el culo. Y lo mas divertido es que no es nada sexual, finge vergüenza y
comienza a pedir perdón a los presentes mientras su alma se parte de la risa
(literalmente) por dentro. Los escenarios de su espectáculo son también la calle o en un supermercado, done afloja su falda cuando esta inclinada
sobre una cesta de frutas y el ropaje se desliza para mostrar su culo.
¿Es mi amiga una exhibicionista o
es que simplemente le gusta salir del molde porque le parece divertido? Quizás
sea ambas cosas. O quizás sea que el pudor para ella es algo inexistente y le
divierte mostrar su culo sin más.
He dicho que no iba a escribir sobre sexo ni sobre BDSM y debo aclarar aquí que el visionado del culo de mi amiga nunca lo he visto como algo sexual sino como un chiste realmente divertido. Ver las caras de los demás es hilarante... y ella no hace daño a nadie. Un exhibicionismo que significa salirse (unos milímetros) del molde por las risas. Pero es un ejemplo de actos que podemos hacer a diario, rompiendo de un martillazo la rutina propia y las ajenas. Es echarle un poco más de pimienta al estofado. Es volver a subirte a la atracción de la que acabas de bajar. Es mostrar una foto diferente en Instagram para dejar a todos con la boca abierta.
Al final de lo que hablamos es de
libertad. Porque salirte del molde es salirte de la fila. Y eso, si lo
consigues, es auténtica felicidad, la más pura y desinteresada.
Salgámonos del molde ya sea mostrándole
el culo a la gente, ya sea bailando alocadamente en un vagón de metro o ya sea diciéndole
algo amable a una persona desconocida. Alegremos más nuestros días y los de los
demás. Olvidemos la vergüenza y echemos un golpe más de pimienta a la vida.

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