miércoles, 13 de junio de 2018

Qui? Quan? On? Com? (¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?)

 Gifs animados de Puenting ~ Gifmania

Qui? Quan? On? Com? Són preguntes que fa qualsevol que pretengui començar en el món del BDSM, repetint-les a si mateix una vegada i una altra. La por fa que aquest qui pugui semblar equivocat, aquest quan pugui semblar mai, aquest a on ho vegi impossible i aquest com li generi dubtes sobre allò que farà.

Tenir una primera sessió és la cosa semblant a estar a la vora d'un pont, lligat amb una corda a la barana, mentre un professional del puenting et repeteix una vegada darrere l'altra que pots saltar, que és segur, que l'han fet milers de persones milers de vegades abans de tu, sense problemes. Però tu segueixes agafat a la barana, amb els músculs congelats, la mandíbula a punt d'esclatar del que estrenyes les dents. Mil pensaments, tots negatius, passen pel teu cap. La majoria salten, precipitant-se al buit lligats només d'una corda i un arnès. Algunes altres, preses del pànic, tornen a casa, amb la sensació de derrota per no haver tingut la determinació de saltar. 

El BDSM és semblant. Per molt segur que sembli tot, per molt convençuts que estiguem, sempre hi haurà qui es deixi acompanyar pel pànic.

Tu ets dels que salten o dels que no? 

No hi ha una resposta correcta.


¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? Son preguntas que se hace cualquiera que pretenda comenzar en el mundo del BDSM, repitiéndoselas a sí mismo una y otra vez. El miedo hace que ese quien pueda parecerle equivocado, ese cuando pueda parecerle nunca, ese donde se le antoje imposible y ese cómo le genere dudas acerca de lo que va a hacer.

Tener una primera sesión es lo más parecido a estar en el borde de un puente, atado con una cuerda a la barandilla, mientras un profesional del puénting te repite una y otra vez que puedes saltar, que es seguro, que lo han hecho miles de veces antes sin problemas. Pero tu sigues agarrándote a la barandilla, con los músculos congelados, la mandíbula a punto de estallar de lo que aprietas los dientes. Mil pensamientos, todos negativos, pasan por tu cabeza.

La mayoría saltan, precipitándose al vacío atadas tan solo de una cuerda y un arnés. Algunas otras, presas del pánico, vuelven a su casa, con la sensación de derrota por no haber tenido la determinación de saltar.

El BDSM es parecido. Por muy seguro que parezca todo, por muy convencidos que estemos, siempre habrá quien se deje acompañar por el pánico.

¿Tú eres de los que saltan o de los que no?

No hay una respuesta correcta.

martes, 12 de junio de 2018

Prácticas: Máscaras de gas

Significado De Las Mascaras De Slipnot | •Rock• Amino Amino

En los últimos tiempos, con el auge del fetiche comercial y la estética steampunk, se han puesto de moda las máscaras de gas en el imaginario BDSM. Mi opinión es que estéticamente es curioso, pero poco más. Como elemento de privación sensorial puede llegar a funcionar, aunque hay maneras más simples, económicas y lógicas de privar de los sentidos a una persona dominada y no hacerla parecer recién salida de una trinchera de la primera guerra mundial.


lunes, 11 de junio de 2018

Prácticas: Vibradores

 Vibradores anales – PussyCatMérida Tienda Erótica

Los vibradores no son algo exclusivo del BDSM, atendiendo a los numerosos artilugios que existen en el BDSM, podríamos decir incluso que el vibrador es el gadget menos usado. Tenemos tantos artilugios en el imaginario de la Dominación/sumisión que el vibrador pierde importancia, dejando de ser el tuerto en el país de ciegos. Aunque sigue siendo divertido utilizarlos con las personas inmovilizadas, como castigo o premio.

En el sexo convencional (eso que algunos llaman despectivamente “vainilla”), tanto a solas como en compañía las personas utilizan vibradores (o arneses o plugs) para hacer del sexo algo divertido y excitante. Además, permite jugar solo o acompañado. Por decirlo de alguna manera, los vibradores forman parte de la cultura popular, actualmente cualquiera confiesa que tiene uno (o varios) sin el menor atisbo de pudor.

Joseph Mortimer Granville, un médico británico, inventó el primer vibrador de baterías a finales del siglo XIX con el objetivo de usarlo en su consultorio médico a modo de instrumento terapéutico a fin de combatir lo que en la época victoriana se conocía como histeria femenina. O por decirlo de otra manera, para que el médico masturbase a la paciente con el vibrador a fin de alcanzar el orgasmo (o paroxismo histérico), puesto que consideraban el deseo sexual femenino reprimido como una enfermedad. Antes de eso, el tratamiento para la histeria femenina era que el médico acariciase manualmente a la paciente hasta que alcanzara el orgasmo. ¿Parece un cuento perverso? Pues no, es la realidad.

Sea como sea, venga de donde venga, en el BDSM o fuera de él, la reflexión es la misma: utilizad vibradores, divertíos, metedlos allá donde ningún hombre ha llegado todavía (poniendo voz de Leonard Nimoy), incorporadlos a vuestra realidad ya sea en el sexo o en el BDSM.


domingo, 10 de junio de 2018

Dignitat i llibertat al BDSM (Dignidad y libertad en el BDSM)

 

Crítica/Reseña: Los 400 golpes (1959) | CINERIE Amino Una Gran Familia Amino

Aquells qui desconeixen l'olor de les canonades que alimenten el nostre món BDSM, es pregunten a on queda la dignitat de qui pretén sotmetre la seva voluntat, o de qui pretén ser humiliat. La resposta és senzilla: la dignitat no es perd perquè la voluntat i el consens va agafats forts de la mà. Simplifiquem-ho: un home pegant a una dona. Això és correcte? No només és incorrecte, sinó que és menyspreable, és delicte i és reprovable. Aquests adjectius pinten un quadre al qual hem tirat una primera i única ullada, sense més. I si, de sobte, tenim coneixement que la dona li havia demanat a l'home que ho fes? Potser el consens rebaixi el to d'aquests mateixos adjectius, però seguirem jutjant (pot ser que amb duresa). I si coneixem que un és amo, l'altra submisa, i aquest acte els proporciona plaer a tots dos? Potser desapareixeran els adjectius negatius, però seguirà havent-hi qui jutgi la dignitat perduda en tots dos.

La dignitat, com altres valors, se sustenta a l'educació que hem rebut i, com a tal, aquest concepte de dignitat és diferent depenent d'on vinguem o a on estiguem. Per a un sindicalista resulta immoral un salari de sis-cents euros al mes, tot i que per a algú sense treball, aquests sis-cents euros poden semblar-li una benedicció. Aquest exemple, que és una provocació, serveix per entendre que el cristall amb el qual mirem les coses serà sempre diferent depenent de la nostra educació. Fins i tot alguns de vosaltres haureu continuat defensant que un salari de sis-cents euros és immoral, es miri com es miri. Qui té raó?

Al BDSM, la dignitat és cosa de dos, perquè el BDSM és cosa de dos (de vegades de més). No permeteu que ningú jutgi si us comporteu o no dignament al moment de practicar BDSM. La vostra llibertat personal (basada en el consens) està per sobre de les mirades alienes.

Endavant i sort.


Quienes desconocen el olor de las cañerías que alimentan nuestro mundo BDSM, se preguntan dónde queda la dignidad de quien pretende someter su voluntad, o de quien pretende ser humillado. La respuesta es simple: la dignidad no se pierde porque la voluntad y el consenso va cogidos fuertemente de la mano. Vamos a simplificarlo: un hombre pegando a una mujer. ¿Es eso correcto? No solo es incorrecto, sino que es deleznable, es delito y es reprobable. Estos adjetivos pintan un cuadro al que hemos echado un primer y único vistazo. Una ojeada sin más. ¿Y si, de repente, tenemos conocimiento de que la mujer le había pedido al hombre que lo hiciese? Quizás el consenso rebaje el tono de estos mismos adjetivos, pero seguiremos juzgando (puede que con dureza). ¿Y si sabemos que uno es amo, la otra sumisa, y ese acto les proporciona placer a ambos? Quizás desaparezcan la mayoría de los adjetivos negativos, pero seguirá habiendo quien juzgue la dignidad perdida en ambos.

La dignidad, como otros valores, se sustenta en la educación que hemos recibido y, como tal, ese concepto de dignidad es diferente según de donde vengamos o donde estemos. Para un sindicalista resulta inmoral un salario de seiscientos euros al mes, aunque para alguien sin trabajo, esos seiscientos euros pueden parecerle una bendición. Este ejemplo, que es una provocación, sirve para entender que el cristal con el que miramos las cosas será siempre diferente dependiendo de nuestra educación. Incluso algunos de vosotros habréis continuado defendiendo que un salario de seiscientos euros es inmoral, se mire como se mire. ¿Quién tiene razón?

En el BDSM, la dignidad es cosa de dos, porque el BDSM es cosa de dos (a veces de más). No permitáis que nadie juzgue si os comportáis o no dignamente en el momento de practicar BDSM. Vuestra libertad personal (basada en el consenso) está por encima de lo ajeno.

Adelante y suerte.


domingo, 3 de junio de 2018

Prácticas: esposas

Esposas de metal REFORZADO - Sex Shop Mi Dulce Flor Bolivia

¿Por qué nos excita tanto atar o ser atados? Inmovilizar o ser inmovilizado tiene que ver con la culpabilidad. En la cultura popular lo primero que nos viene a la cabeza es un policía esposando a alguien. Y, a pesar de esta imagen que podría ser negativa (igual que azotar) se ha incorporado al BDSM e incluso a las relaciones “corrientes” como algo que empuja, nunca frena.

¿Por qué nos excita tanto atar o ser atados? Significa echar gasolina a nuestros más ardientes deseos. Si alguien quiere ser dominado, estando atado, será más fácil hacer y sentir. Si alguien quiere dominar, enfrentarse a alguien inmovilizado, fomenta la sensación de impunidad, de poder. Lo único que hay que hacer es confiar, tener a mano la llave y evitar situaciones tan embarazosas como la que escribió Stephen King en “El juego de Gerald” donde una pareja va a una remota cabaña a revitalizar su “vida sexual” con juegos BDSM y el hombre muerte de un ataque al corazón mientras la mujer está atada a la cama. El resto podéis imaginarlo… o no. Es una gran historia, creedme. Los que odiáis leer tener la adaptación cinematográfica en Netflix.

¿Y mi experiencia? Me gusta atar, por supuesto, aunque huyo de esposas metálicas, ni tan siquiera forradas. Utilizo bridas de tela con velcro. Respecto a eso, ¿Cuántos tipos de esposas hay? Cientos, e incluso de lo más asequibles.

¡A disfrutar! Aunque recordad siempre: ha de ser algo consensuado y tened siempre la manera de liberarse, al alcance de ambos.

jueves, 24 de mayo de 2018

Las fotos (relato)

 𝐍𝐔𝐃𝐄𝐒 - 039 . WEIRD - Wattpad

Era una mujer alta, más que cualquier otra, más alta incluso que la mayoría de los hombres. Su cuerpo era proporcionado, tirando a delgada y con un piercing coronando su hermoso estómago, apresando la parte superior del ombligo en forma de diamante. Su rostro era hermoso, con dos luminosos ojos azules, los labios pintados de rojo y el pelo rapado casi al cero, de un blanquecino rubio. Era una mujer de esas que obligaban a cualquiera a girar la cabeza para seguir mirándola unos segundos más. Ella era consciente, claro. La hermosura abunda en la vida en igual medida que la fealdad, aunque la autenticidad, en una sociedad como la nuestra, es una joya imposible de encontrar y la mujer alta, ajena a modas y añadidos, era auténtica por todos los costados.

La mujer, ahora desnuda, se tumbó en la cama. A su lado habían unas pinzas de ropa. También un teléfono móvil que tenía pensado utilizar a modo de cámara de fotos. La mujer cogió aire por la boca y colocó la primera pinza en uno de sus pezones, el dolor resultaba tolerable aunque también era consciente de que no podría aguantar por mucho tiempo. Una nueva pinza en el otro pezón. El dolor, a medida que se intensificaba, se convertía en placer también. Entonces colocó una de las pinzas en su sexo, perfectamente depilado. El dolor era ahora mayor a que el placer. Pero continuó, más pinzas mientras sus dedos entraban y salían de su vagina, de su ano. El dolor y el placer alcanzando el límite de lo insoportable.

Entonces cogió el teléfono móvil y, apuntando en dirección al espejo donde ahora se reflejaba, hizo todas las fotos que pudo, hasta alcanzar un poderoso orgasmo que arrancó el teléfono de sus dedos. Exhausta, cerró los ojos mientras quitaba las pinzas.

Entonces envió todas las fotos a su amo. “Buena sumisa”, contestaría él, como siempre. La mujer sonrió satisfecha.

Todo tal y como le había ordenado su amo.


Relato incluido en la recopilación “Perversos Relatos”, a la venta en AMAZON

sábado, 19 de mayo de 2018

Realidad Vs Virtualidad (Realitat Vs Virtualitat)

20 Exclamaciones disparatadas de Robin en la serie de Batman

 Ojalá vivir en un mundo donde las redes sociales fuesen un reflejo (no distorsionado) de lo que es la vida. Por desgracia, el mundo virtual se ha convertido en censura, odio, burla, rabia y todos aquellos verbos y adjetivos que están más cerca de la bilis que de un pastel de chocolate. Entras a Twitter e inmediatamente encuentras a un tonto ofendiéndose por cualquier nimiedad, siempre hay un amargado protestando por algo, quizás sea un listo burlándose de alguien. Entras a Facebook y encuentras a gente dándote consejos que no has pedido. Entras a Instagram y la censura te impide ver pezones u órganos sexuales como si en la vida real todos tuviésemos el sexo de la muñeca Nancy o el Madelman.

Las redes sociales no reflejan la vida real, contaba hace poco en un post que me habían borrado varias veces mi perfil de amo de Tinder solo por ser un perfil donde digo que practico la dominación. Como si en el mundo no hubiera practicantes de BDSM (se calcula que alrededor del 15% de la población lo practica), como si no hubiera órganos sexuales (se calcula que alrededor del 100% de la población los tiene).

Vivimos en un mundo virtual que magnifica todo: lo bueno y lo malo. ¿Es el mundo virtual el reflejo de lo que debería ser el mundo real? Hay quien dice que el anonimato o la virtualidad potencian nuestras peores debilidades. Otros aseguran que en Internet somos más libres que nunca.

Lo único que sé es que la foto que acompaña este texto me la borraron ayer mismo de mi perfil de Instagram, solo porque aparecían dos penes (pintados).

Vivimos en un mundo (real o virtual) de locos.

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Tant de bo viure a un món a on les xarxes socials fossin un reflex (gens distorsionat) d'allò que és la vida. Per desgràcia, el món virtual s'ha convertit en censura, odi, burla, ràbia i tots aquells verbs i adjectius que estan més prop de la bilis que d'un dolç de xocolata. Vas a Twitter e immediatament trobes a un ximple ofenent-se per qualsevol nimietat, sempre hi ha un amargat protestant per alguna cosa, potser un llest burlant-se d'algú. Entres a Facebook i trobes a gent donant-te consells que no has demanat. Entres a Instagram i la censura t'impedeix veure mugrons o òrgans sexuals com si en la vida real tots tinguéssim el sexe de la nina Nancy o el Madelman.

Les xarxes socials no reflecteixen la vida real. Fa poc explicava a un post que m'havien esborrat diverses vegades el meu perfil d'amo de Tinder només per ser un perfil a on dic que practico la dominació. Com si al món no hi hagués practicants de BDSM (es calcula que al voltant del 15% de la població ho practica) o com si no hi hagués òrgans sexuals (es calcula que al voltant del 100% de la població els té).

Vivim en un món virtual que magnifica tot: allò bo i allò dolent. És el món virtual el reflex d'allò que hauria de ser el món real? Hi ha qui diu que l'anonimat o la virtualitat potencien les nostres pitjors febleses. Uns altres asseguren que en Internet som més lliures que mai.

L'única cosa que sé és que la foto que acompanya aquest text me la van esborrar ahir mateix del meu perfil d'Instagram, només perquè apareixien dos penis (pintats).

Vivim en un món (real o virtual) de bojos.