martes, 3 de septiembre de 2019

Lo imposible (relato)

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La muchacha observa al hombre quien sonríe a modo de villano de película de videoclub de los 80s, de esos de pelo engominado y bigotillo tan escaso como ridículo. ¿Ese tipo es su amo? ¿Cómo puede haber llegado a tal situación? Ha abandonado su cómodo apartamento (en realidad una habitación alquilada) y ha mentido a su familia diciendo que iba a cenar con unas amigas. ¿Por qué mentir? Nada tiene sentido. Ahora esta en el coche de un desconocido quien acaba de sacarse el pene y le ha ordenado que se la chupe. Una orden que no admite discusión. La muchacha vuelve a mirar al hombre, consciente de que cada segundo que transcurra corre en su contra. Está desobedeciendo una orden por voluntad propia. ¿Y ella se llama sumisa? Finalmente, la muchacha abre la puerta y se baja del coche, cruzando el oscuro descampado a toda velocidad, aferrada a su bolso y rezando para aquel supuesto amo, no salga corriendo tras ella. La muchacha llega a la calle y detiene un taxi. Hace tan solo tres cuartos de hora abandonó el apartamento, dispuesta a convertirse en una sumisa. ¿Y ahora que? Les ha dicho a sus compañeros de piso que iba a cenar así que no puede volver pronto, aunque tampoco le apetece hacer tiempo bebiendo una coca cola en cualquier bar rodeada de otros tipos que la observarán con ojos inquisitorios, con toda seguridad. Se ha vestido con una falda corta y una camisa sin mangas. Es verano y hace un axifisante calor que pega la ropa incómodamente a su cuerpo. Decide parar un taxi y volver a casa, les dirá que se encontraba mal y que ha abandonado la cena antes de comenzar con el primer plato.

¿Se ha vuelto loca? ¿Cómo se le ha ocurrido citarse con un desconocido? Aquel tipo no era amo ni nadie con la mínima experiencia. Tan solo un hombre que quería que alguien se la chupase sin perder el tiempo. ¿Cómo ha podido estar tan ciega durante las semanas en que se intercambiaron correos? No parecía ni el mismo hombre. Ni el mismo amo. Aunque tampoco está segura, ella no es una sumisa. ¿Cómo reconocer a un amo? Ha fantaseado decenas de veces con ser sumisa, cientos. ¿Y si las cosas funcionan realmente así? Aunque chuparle la polla a un desconocido en un decampado no parece la manera de comenzar su camino de sumisión. Quizás es que no haya camino, no para ella.

El taxista le pregunta a donde se dirige, ella le da la dirección sin pensar demasiado, está tan abstraída en sus propios pensamientos que apenas se da cuenta de que el conductor dirige el coche en dirección contraria hacia donde le ha ordenado ir. Algo lógico, por otra parte, pues ninguna sumisa puede ordenarle nada a su amo. Efectivamente: el amo con quien ella contactó es el taxista que acaba de recogerla, aunque la muchacha aun no lo sabe. Pronto lo sabrá. El taxista contactó con otro hombre para que esperase a su sumisa en un descampado y se hiciese pasar por él. Al fin y al cabo, él nunca le envió una foto suya. El taxista la observa por el retrovisor y sonríe.

Su nueva sumisa ha pasado la prueba.

Al cabo de un rato, la mujer le advierte que van en la dirección contraria.

-Ya lo sé, sumisa Yaiza -contesta el taxista sin dar mas explicaciones.

La mujer se hunde en el asiento, incapaz de comprender lo que está sucediendo, sin palabras. ¿Cómo puede saber aquel hombre que ella es sumisa y que su apodo es “Yaiza”? Eso solo lo sabe el hombre con el que contactó, el tipo del descampado que pretendía una mamada fácil y rápida. Entonces comienza a comprender: su amo es el hombre que la conduce hacia un destino desconocido. La sumisa Yaiza hunde sus dedos en sus enmarañados cabellos, intentando inútilmente recolocarlos de manera atractiva. Vuelve a mirar a su amo por el espejo retrovisor. ¿Por qué no? Quizás deba intentarlo. Se siente tan pequeña que es menos aun que lo más insignificante.

Al poco rato llegan hasta una parte de la ciudad que le es conocida. Se trata de la zona alta, lejos de donde ella vive. El taxista, aquel que se supone su amo, estaciona el coche y la invita a bajar. Es un tipo alto y fornido, de cabellos negros y mandíbula cuadrada, lleva unas gruesas gafas de pasta y todo en él parece rudo, aunque su mirada es dulce. La muchacha desciende del coche, temerosa de todo, decidida a continuar lo que diablos signifique aquello porque ahora es incapaz de volver a casa con todas esas preguntas rondándole por la cabeza. El hombre indica con el dedo un cartel luminoso que hay al otro lado de la calle. Parece un bar, entran y se sientan en una mesa. Cuando llega la camarera, la sumisa Yaiza no sabe que pedir. Hubiese preferido que él pidiese por ella, incluso hubiese preferido que la obligase a beber alcohol, pero aquel hombre no está ejerciendo de amo. ¿Un amo decide lo que ha de beber o comer su sumisa? ¿Decide como ha de vestir? ¿Qué puede saber ella? Está tan perdida que busca el camino en los ojos del hombre quien vuelve a sonreír y le explica que lo del descampado era una prueba, tan solo. ¿Qué derecho tiene él a ponerla a prueba? Se pregunta Yaiza, instalándose en la indignación. De acuerdo, ella aceptó ser su sumisa después de varias semanas intercambiándose correos electrónicos. Aunque no le parece lógico lo sucedido. ¿Y si ella le hubiese chupado la polla a aquel desconocido en el convencimiento de que era su amo? El hombre le explica que lo que ha pretendido es descubrir si ella es tan solo buscaba una emoción o realmente es una sumisa. Según su teoría, de ser lo primero, habría aceptado lo que le proponía el desconocido en el descampado. A la muchacha no le convence ese argumento. ¿Qué tipo de amo es alguien que juega de esa manera con quien aspira a ser su sumisa? Prefiere no decir nada, quizás ese sea el camino que ha de seguir.

Se han enviado decenas de correos, han hablado de cientos de cosas, pero ahora son dos desconocidos. El hombre le dice que esta primera noche, en este primer encuentro, no va a suceder nada mas allá de una conversación. ¿Para eso la ha hecho vestirse con falda e ir sin ropa interior? Ella no entiende nada, pero, una vez más, prefiere callar. Quizás en las siguientes palabras de ese desconocido esté la explicación.

Entonces, el hombre comienza a hablar y, en sus palabras, la sumisa Yaiza teje con hablidad algunas respuestas.

-Lo primero que has de saber -comienza el hombre después de propinar un largo trago a su cerveza- es que todo cuanto ha sucedido esta noche es por un propósito en concreto. Estás confundida y eso es normal pues habías imaginado algo que no ha sucedido y ahora desconoces el propósito de esta conversación. Lo único que te voy a pedir hoy es que confíes en mi. Tan solo eso. Comprendo también que lo que ha sucedido en el descampado lo puedas interpretar como una falta de respeto, una traición o un juego infantil. Estás en tu derecho, pero necesito saber que quieres ser quien dices. Para ello voy a hacerte una única pregunta: ¿por qué quieres ser sumisa?

-Aun no lo se -contesta rápidamente ella-, solo se que algo dentro de mi hace que me sienta mas cómoda, mas útil cuando estoy sirviendo. Creo que tiene algo que ver con que soy mejor cuanto mas útil me siento.

-¿Acaso cierto sentido de la inferioridad? -interrumpe él.

-No he dicho eso -contesta Yaiza, ofendida-. Tan solo sucede que me siento mejor cuanto mas útil soy.

-Eso puedo comprenderlo. Pero ser sumisa no es solo sentirse útil. Hay otros papeles de otros colores que envuelven ese sentimiento. También esta el placer, el miedo, incluso el egoísmo. Si simplemente siendo útil te sintieses mejor le hubieses comido la polla a ese tipo en el descampado. Pero no lo hiciste porque necesitas otra cosa que va mas allá de la utilidad.

-No lo hice porque me parecía impersonal, me sentía sucia. Quizás porque no estuviese preparada.

-¿Y si te pido ahora que me comas la polla en los lavabos de este bar?

Yaiza se imagina arrodillada, con la polla de aquel hombre dentro de su boca, dando placer a su amo. Quizás sea precipitado, aunque no es una idea que le disguste. A pesar de que le apetece, sigue sintiéndose sucia.

-Seguiría sintiéndome sucia -dice ella.

-¿Crees que no puedes encontrar placer en sentirte sucia? El problema es que no había ningún tipo de conexión emocional. Por eso lo rechazaste y por eso estamos hablando ahora. Para establecer esa conexión que te convierta en mi sumisa. O a mi me convierta en tu amo. Para que me sirva no basta con que digas que eres mi sumisa sino que debes sentirte mi sumisa.

-En ocasiones dudo de que quiera ser sumisa, a lo mejor es solo ese aburrimiento del que hablas. Quizás debería haberle chupado la polla y volver a casa.

-Puedo volver a llamar a ese tipo, aun estás a tiempo.

-No, gracias -contesta Yaiza, entre sorprendida y temerosa

-Busca un día de la semana que viene en que tengas dos o tres horas libres. Nos volveremos a ver. Y estás loca si crees que voy a darte ninguna otra pista sobre lo que haré contigo. No la necesitas. Hoy simplemente hablaremos, conociéndonos aun más, tan solo eso.

Y diciendo esto, el amo la invita a continuar hablando, olvidando cuanto ha sucedido y obviando cuanto se dispone a suceder.

Amo y sumisa (o al menos así lo imaginan) se encuentran nueve días después, en el bar de un lujoso hotel del centro de la ciudad. Ella ha estado trabajando toda la mañana y llega hambrienta, cansada, nerviosa. El la espera tomando una cerveza. Ella le pregunta si le importa que coma algo. Antes de que él pueda contestar, ella pide un sándwich. El la observa, es toda una mujer, aunque continúa habiendo algo infantil en ella. Su peinado, quizás su ropa, esa actitud entre sumisa y excesivamente agradecida. Es como si a ella le diese miedo defraudar a cualquiera con quien se cruzase. Es una muchacha hermosa, joven, pintada con cierta estudiada ingenuidad. Irresistible. El hombre sabe ahora que lo del descampado nunca habría sucedido porque toda esa ingenuidad esconde una gran inteligencia. Ella sabe porque quiere ser sumisa y haberle chupado la polla a aquel hombre en el coche era lo contrario a lo que ella buscaba. Lo contrario a lo que ella pretendia imaginar.

La noche en que se encontraron hablaron de muchas cosas, ella le había confesado que la imagen que mas le satisfacía era la de una perrita sumisa, arrodillada a los pies de su amo, dispuesta a darle casi todo, especialmente en el ámbito del placer físico. Ella no alcanza a comprender el motivo de ese deseo, quizás motivado por una relación parecida en el pasado que la había hecho descubrirse de esa manera, una relación que finalizó de forma abrupta porque ella necesitaba más. La sumisa Yaiza necesitaba ser usada pero también ser amada (aunque no hubiese amor), necesitaba que la abrazasen y cuidasen de ella. Necesitaba darlo todo para poder recibir algo. Y eso no había sucedido en el pasado.

El hombre, su nuevo amo, lo comprendió rápidamente, dispuesto a darle a ella cuanto deseaba porque ese era el deseo de él.

Y fue es ese mismo hotel, mientras compartían algo de comida y bebida, cuando lo que pudo haber comenzado, acabó.

La sumisa recibe una llamada en su teléfono móvil y al poco de contestar, su rostro se torna en algo parecido a una de esas mascaras griegas que reflejan la tragedia, con la boca toscamente curvada hacia abajo. Ni rastro de la mascara de la comedia que había mostrado. La muchacha debe irse por un problema familiar. La sumisa Yaiza ha desaparecido. El amo se ofrece a llevarla en coche, pero ella niega con la cabeza. Acaba de esconderse dentro de si misma, como un caracol asustado. Y se marcha corriendo, sin terminar su bocadillo, sin decir adiós.

Solo dice "lo siento".

El amo no volverá a verla. Ella le escribe, días después, contándole el motivo familiar por el que tuvo que salir corriendo. El amo contesta diciendo que esperará cuanto haga falta. Lo dice de forma sincera pues el amo ha adivinado en aquella muchacha todo cuanto ha estado buscando durante todos esos años. Pero sucede que ella desaparece, finalmente. El amo lo intenta, pero no es el momento y es entonces cando desiste, arrojando la toalla lo mas lejos posible.

Las historias no siempre comienzan como imaginamos y alguna de ella acaban como tampoco deseariamos. Son historias que se alejan de cuanto somos o esperamos. Pero la vida es profundamente imperfecta y nuestros deseos se doblegan ante las adversidades. Esta es la historia de un amo y su perrita. Lo que que pudieron ser, pero nunca fueron. Lo que ambos deseaban y la realidad se encargó de separar como agua y aceite.

Como la vida misma.

  

domingo, 1 de septiembre de 2019

Una primera -mala- experiencia (Una primera -dolenta- experiencia)

 FORCE ME QUEEN BDSM Y FETICHE POP – #5

Debido a una primera mala primera experiencia, hay personas que llegan a la conclusión de que el BDSM es algo que no va con ellos. Una consecuencia lógica y entendible pues el (perfecto) mecanismo de nuestro pensamiento nos mueve a protegernos, aunque sea de forma inconsciente. Los argumentos, después de una primera mala experiencia son dos: o bien creen que el BDSM es algo que no van con ellos o bien creen que ellos no están hechos para el BDSM. Y aunque parezca lo mismo, son motivos diferentes con una misma consecuencia: ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! (que decían en “La Divina Comedia”).

Mi recomendación después de una primera mala experiencia es que pensemos bien la idea de abandonar. Si hubiésemos abandonado después de probar por primera vez la cerveza o el amor (y su lógico desamor), nos estaríamos perdiendo lo mejor de la vida. Sobre todo la cerveza, por descontado.

Una primera mala experiencia es solo eso: algo equivocado que coincide con una primera ocasión, una segunda… o nunca. Pero si sucede a la primera, no deberíamos argumentarlo como algo normal ni como habitual. Hay que trivializar las cosas, tomarse los fracasos y los éxitos con filosofía zen. Hay que disfrutar de la vida y no hacer de ciertos placeres el motor de nuestras vidas sino encontrar el placer en cualquier cosa o cualquier momento. El BDSM no es algo que ha de cambiar quien eres. No te has de preparar meses y más meses e imaginar después que has cambiado todo en tu vida para alcanzar ese éxito que es una primera sesión perfecta, porque si el fracaso sucede (siempre está ahí, agazapado), entonces la frustración es enorme y la idea de fracaso es total.

Hay que trivializar mas y pensar menos. Hay que disfrutar mas y pensar menos. Una primera mala experiencia no ha de otorgar ningún significado a nuestro rol ni al BDSM. Eso solo se consigue solo a base de muchas malas o buenas experiencias. Pero muchas. La definición de “experiencia” es la de “práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo”. El conocimiento de algo nos lo proporciona una practica prolongada. No una única vez, haya salido bien o mal.

Hay que tomarse todo cuanto de trascendental hay en el sentido de la vida, de forma mas trivial, incluso con humor. Hay que trivializar y volverlo a intentar, siempre.


A causa d'una primera mala primera experiència, hi ha persones que arriben a la conclusió que el BDSM és quelcom que no va amb ells. Una conseqüència lògica i comprensible doncs el (perfecte) mecanisme del nostre pensament ens mou a protegir-nos, tot i que succeeix de forma inconscient. Els arguments, després d'una primera mala experiència són dues: o bé creuen que el BDSM és una cosa que no van amb ells o bé creuen que ells no estan fets per al BDSM. I tot i que sembla la cosa mateixa, són motius diferents amb una mateixa conseqüència: Oh vosaltres els que entreu, abandoneu tota esperança! (que deien a "La Divina Comèdia").

La meva recomanació després d'una primera mala experiència és que repensem bé la idea d'abandonar. Si haguéssim abandonat després de provar per primera vegada la cervesa o l'amor (i el seu lògic desamor), ens estaríem perdent el millor de la vida. Sobretot la cervesa, per descomptat.

Una primera mala experiència és només això: una equivocació que coincideix amb una primera ocasió, una segona ... o mai. Però si succeeix a la primera, no hauríem d'argumentar com quelcom normal ni com habitual. Cal trivialitzar les coses, prendre els fracassos i els èxits amb filosofia zen. Cal gaudir de la vida i no fer de certs plaers el motor de les nostres vides sinó trobar el plaer en qualsevol cosa o qualsevol moment. El BDSM no és una cosa que ha de canviar qui ets. No t'has de preparar mesos i més mesos i imaginar després que has canviat tot en la teva vida per aconseguir aquest èxit que és una primera sessió perfecta, perquè si el fracàs succeeix (sempre hi és, amagat), llavors la frustració és enorme i la idea de fracàs és total.

Cal trivialitzar més i pensar menys. Cal gaudir més i pensar menys. Una primera mala experiència no ha d'atorgar cap significat al nostre paper ni al BDSM. Això només s'aconsegueix només a força de moltes dolentes o bones experiències. Però moltes. La definició de "experiència" és la de "pràctica perllongada que proporciona coneixement o habilitat per fer alguna cosa". El coneixement d'alguna cosa ens el proporciona una pràctica perllongada. No una única vegada, hagi sortit bé o malament.

Cal prendre tot allò que de transcendental hi ha en el sentit de la vida, de forma més trivial, fins i tot amb humor. Cal trivialitzar i tornar-ho a intentar, sempre.

sábado, 3 de agosto de 2019

¿Qué es BDSM? (Què és BDSM?)

 BDSM en Poringa!

Recientemente caí en la cuenta de que, a pesar de los cientos de textos que he escrito sobre BDSM nunca he descrito de manera simple y para quienes lo desconozcan lo que significa practicar BDSM. Siempre daba por sentado que todos saben lo que significa dominar o ser dominado. Aunque puede que no. Solucionemos eso.

¿Qué es el BDSM? Independientemente de definiciones, lo que debemos saber es que se trata de una práctica donde las personas implicadas actúan por voluntad propia, aunque no lo parezca. Muchos caen en el error de imaginar que un dominado se rinden ante cualquier decisión del dominante, aunque esto no es así puesto que el dominado ha elegido por voluntad propia el rendir su voluntad. O por decirlo de otra manera: se ha entregado. Esa es la primera cosa que debéis saber antes de comenzar en el BDSM, da igual si queréis convertiros en dominados o dominantes: nunca hagáis nada que no queráis. Entregaos a alguien si os apetece, pero marcad unos límites claros y respetadlos. Habrá momentos que no estéis exactamente haciendo lo que desearíais pero vuestro deseo (de forma genérica) es ese: abandonaros a la voluntad de otro. Así pues, aunque no hagáis la práctica que mas os apetece, en realidad sí que estáis haciendo lo que os apetece porque el disfrute no es la práctica sino el haber entregado vuestra voluntad.

En el BDSM se juntan personas, habitualmente dos, donde una persona es dominada y la otra dominante. En el BDSM puede (o no) haber sexo, dolor, humillación, etc. Da igual si lo hay o no, la definición dice que si pero mi opinión es que mientras entreguéis vuestra voluntad a otro u os entreguen su voluntad, eso es BDSM. No permitáis que os digan que dominar o ser dominados desde lo cotidiano (como puede suceder con el “sexo duro”) no es BDSM. Olvidad las etiquetas y si queréis dominar o ser dominados, entonces jugad a ello, aprended y explorad. Adoptad los roles, ordenad o sed ordenados a ver que sucede. Pero siempre desde el respeto y evitando los abusos de poder. Ser amo o ama no significa hacer cuanto queráis con vuestro sumiso o sumisa sino hacer cuanto queráis dentro de lo que habéis pactado.

Jugad, practicad, probad, pero ante todo: respetad.


Recentment vaig caure en el compte que, tot i els centenars de textos que he escrit sobre BDSM mai he descrit de manera simple i per als qui ho desconeguin allò que significa practicar BDSM. Sempre donava per suposat que tots saben allò que significa dominar o ser dominat. O potser no. Solucionem això.

Què és el BDSM? Independentment de definicions, allò que hem de saber és que es tracta d'una pràctica a on les persones implicades actuen per voluntat pròpia, tot i que no ho sembli. Molts cauen a l'error d'imaginar que un dominat es rendeix davant de qualsevol decisió del dominant. Això no és cert doncs el dominat ha triat per voluntat pròpia el fet de rendir la seva voluntat. O per dir-ho d'una altra manera: s'ha lliurat a un altre. Aquesta és la primera cosa que heu de saber abans de començar al BDSM, tant és si voleu convertir-vos en dominats o dominants: mai feu res que no vulgueu. Lliureu-vos a algú si us ve de gust, però marqueu uns límits clars i respecteu-los. Hi haurà moments que no estigueu exactament fent allò que desitjaríeu però el vostre desig (de forma genèrica) és aquest: abandonar-vos a la voluntat d'un altre. Així doncs, encara que no feu la pràctica que més us ve de gust, en realitat sí que esteu fent allò que us ve de gust perquè el fet de gaudir no és a la pràctica sinó al fet d'haver lliurat la vostra voluntat.

Al BDSM s'ajunten persones, habitualment dues, on una persona és dominada i l'altra dominant. En el BDSM pot (o no) haver-hi sexe, dolor, humiliació, etc. És igual si n'hi ha o no, la definició diu que si però la meva opinió és que mentre lliureu la vostra voluntat a un altre o us lliurin la seva voluntat, això és BDSM. No permeteu que us diguin que dominar o ser dominats des de la quotidianitat (com pot succeir amb el "sexe dur") no és BDSM. Oblideu les etiquetes i si voleu dominar o ser dominats, llavors jugueu a això, apreneu i exploreu. Adopteu els rols, ordeneu o set ordenats a veure què passa. Però sempre des del respecte i evitant els abusos de poder. Ser amo o ama no vol dir fer el que vulgueu amb el vostre submís o submisa sinó fer allò que vulgueu dins d'allò que heu pactat.

Jugueu, practiqueu, proveu, però abans de tot: respecteu.

jueves, 25 de julio de 2019

Tirar la toalla (Llençar la tovallola)

Muhammad ali cassius clay lucha GIF - Find on GIFER

La mayoría de las veces, interpretamos el fracaso como una carretera cerrada por la que no volver a circular jamás. En el post anterior hablaba precisamente de la cultura del fracaso. Estamos acostumbrados a fracasar pero no sabemos como gestionar el fracaso. En vez de contemplar el fracaso como una oportunidad de mejora para volver a intentarlo con mejores resultados, contemplamos el fracaso como un error personal que no repetiremos porque no lo volveremos a intentar.

Muchas personas, como consecuencia de una primera sesión desastrosa, deciden olvidar su yo sumiso o dominante y dedicarse a otras tareas como a completar puzles de 5000 piezas o aprender a cocinar muffins. Y eso nada tiene que ver con ser cobarde o valiente. La consecuencia de abandonar todo es la necesidad casi atávica de protegernos.

En el BDSM, las cosas que no funcionan nunca es responsabilidad exclusiva de una sola persona. Si una sesión (sea la primera o no) funciona mal, la responsabilidad siempre es compartida. De la misma manera, cuando en BDSM algo no funciona, puede deberse a diferentes motivos y algunos de ellos están ligados a las personas con quienes nos cruzamos.

Si habéis tenido una mala experiencia, reflexionad. Aprended sobre ese error. Buscad nuevas personas para continuar practicando BDSM y no abandonéis antes de comenzar. No es buena idea decir que no te gusta el marisco si nunca lo has probado. No es buena idea decir que no eres sumiso/a o dominante solo porque tu primera sesión no funcionó como esperabas.

La vida es demasiado corta (y pasamos un tercio durmiendo) para perderla culpabilizándonos y negándonos los placeres.


Moltes vegades, interpretem el fracàs com una carretera tancada per la qual no tornar a circular mai. En el post anterior parlava precisament de la cultura del fracàs. Estem acostumats a fracassar però no sabem com gestionar el fracàs. En comptes de contemplar el fracàs com una oportunitat de millora per tornar a intentar-ho amb millors resultats, contemplem el fracàs com un error personal que no repetirem perquè no ho tornarem a intentar.

Moltes persones, com a conseqüència d'una primera sessió desastrosa, decideixen oblidar el seu jo submís o dominant i dedicar-se a altres tasques com a completar puzles de 5000 peces o aprendre a cuinar muffins. I això no té res a veure amb ser covard o valent. La conseqüència d'abandonar tot és la necessitat gairebé atàvica de protegir-nos.

Al BDSM, les coses que no funcionen no són sempre responsabilitat exclusiva d'una única persona. Si una sessió (sigui la primera o no) funciona malament, la responsabilitat sempre és compartida. De la mateixa manera, quan al BDSM quelcom no funciona, pot ser degut a diferents motius i alguns d'ells estan lligats a les persones amb qui ens creuem.

Si heu tingut una mala experiència, reflexioneu. Apreneu sobre aquest error. Busqueu noves persones per continuar practicant BDSM i no abandoneu abans de començar. No és bona idea dir que no t'agrada el marisc si mai ho has provat. No és bona idea dir que no ets submís/a o dominant només perquè la teva primera sessió no va funcionar com esperaves.

La vida és massa curta (i passem un terç dormint) per perdre culpabilitzant-nos i negant-nos els plaers.

miércoles, 24 de julio de 2019

La cultura del error en el BDSM (La cultura de l’error al BDSM)

 Lyama.net : Lesbian Bdsm - Lesbian Bdsm 31757 GIF Animation Gallery

Una persona me ha escrito proponiéndome un tema lo suficientemente interesante para ser abordado de forma diferente a como escribí antes sobre lo mismo: ¿cómo prepararse mentalmente para una primera sesión?

La primera sesión es importante porque, de ir mal, puede hacernos imaginar que no servimos para esto. Es complicado que en una primera sesión todo vaya de maravilla, yo he tenido la suerte de experimentarlo recientemente y he de decir que, cuando todo sale perfecto, la sensación de éxito nos empuja a continuar. De la misma manera, la sensación de fracaso nos frena.

¿Cómo prepararse mentalmente para una primera sesión? La pregunta en si misma es una trampa porque cada persona (cada mente) es diferente y por consiguiente requieren de diferentes preparaciones.

De todas formas voy a intentarlo.

Lo primero que debéis saber antes de enfrentaros a una primera sesión BDSM es que el fracaso forma parte de la vida. Por mucho que os preparéis, nada os garantizará que saldrá bien porque las personas tenemos emociones, miedos, dudas, etc. Ni tan siquiera las maquinas perfectas lo son… ¿por qué habríamos de serlo nosotros? Del error se aprende más que del éxito. Os recomiendo que busquéis información sobre la nueva cultura del error que se implementa en algunas empresas donde incluso premian a aquellos que consiguen los errores mas catastróficos. ¿Por qué? Porque solamente errando y reflexionando sobre el error, conseguimos llegar a la excelencia. Cuanto mayor el error, mayor la reflexión y mejores oportunidades de mejora. Por otro lado, un error sin reflexión no sirve de nada.

También debéis comprender otra cosa: los miedos, los pudores, la desconfianza, etc lo único que hace es frenaros. Si habéis decidido quedar con alguien, habladle antes de vuestros miedos, de vuestros pudores, abriros en canal y dialogad sobre la posibilidad del fracaso. No os conozcáis solamente hablando de lo bueno, de lo que debe ser o de lo que vais a hacer. Conocer las posibilidades de fracaso nos prepara para lidiar con la frustración cuando sucede.

Es fácil vencer cierto pudor y enviar cuatro fotos desnudos pero luego bloquearnos llegado el momento de desnudarnos en la primera sesión en la vida real. ¿No sería mas sencillo enviar esas fotos diciéndole a la otra persona cuanto nos ha costado hacerlas y enviarlas? Confesadle que no sabéis si conseguiréis desnudaros en persona sin bloquearos. O por decirlo de otra manera: abrazad el posible fracaso y conseguiréis evitarlo o minimizar las consecuencias.

Y si algo no funciona, la cosa se detiene, se charla (intentando comprender el problema) y se vuelve a intentar más tarde u otro día.

¿Mi recomendación para prepararse mentalmente para una primera sesión? Haber dialogado mucho, abrir nuestras emociones en canal y mostrárselas a la otra persona y, sobre todo, comprender que el fracaso es una oportunidad para un futuro éxito. No existe la receta perfecta, lo siento.


Una persona m'ha escrit proposant-un tema prou interessant per ser abordat de forma diferent a com vaig escriure abans sobre la cosa mateixa: com preparar-se mentalment per a una primera sessió?

La primera sessió és important perquè, de sortir malament, pot fer-nos imaginar que no servim per a això. És complicat que a una primera sessió tot funcioni de meravella, jo he tingut la sort d'experimentar-ho recentment i he de dir que, quan tot surt perfecte, la sensació d'èxit ens empeny a continuar. De la mateixa manera, la sensació de fracàs ens frena.

Com preparar-se mentalment per a una primera sessió? La pregunta en si mateixa és un parany perquè cada persona (cada ment) és diferent i per tant requereixen diferents preparacions.

De totes maneres ho intentaré. La primera cosa que heu de saber abans d'enfrontar-vos a una primera sessió BDSM és que el fracàs forma part de la vida. Per molt que us prepareu, res us garanteix que sortirà bé perquè les persones tenim emocions, pors, dubtes, etc. Ni tan sols les màquines perfectes ho són de perfecte ... per què hauríem de ser-ho nosaltres? De l'error s'aprèn més que de l'èxit. Us recomano que busqueu informació sobre la nova cultura del error que s'implementa en algunes empreses a on fins i tot premien a aquells que aconsegueixen els errors més catastròfics. Per què? Perquè només errant i reflexionant sobre l'error, vam aconseguir arribar a l'excel·lència. Com més gran l'error, major la reflexió i millors oportunitats de millora. D'altra banda, un error sense reflexió no serveix de res.

També heu de comprendre una altra cosa: les pors, els pudors, la desconfiança, etc. l'única cosa que fa és frenar-nos. Si heu decidit quedar amb algú, parleu abans de les vostres pors, dels vostres pudors, obrir-vos en canal i dialogueu sobre la possibilitat del fracàs. No us conegueu només parlant del que és bo, del que ha de ser o del que fareu. Conèixer les possibilitats de fracàs ens prepara per bregar amb la frustració quan succeeix.

És fàcil vèncer certa pudor i enviar quatre fotos nus però després bloquejar-nos arribat el moment de despullar-nos en la primera sessió en la vida real. No seria més senzill enviar aquestes fotos dient-li a l'altra persona el que ens ha costat fer-les i enviar-les? Confesseu tot: fins i tot que no sabeu si aconseguireu treure-us la roba en persona sense bloquejar-vos. O per dir-ho d'una altra manera: abraceu el possible fracàs i aconseguireu evitar-ho o minimitzar les conseqüències.

I si alguna cosa no funciona, la cosa s'atura, es xerra (intentant comprendre el problema) i es torna a intentar més tard o un altre dia.

La meva recomanació per preparar-se mentalment per a una primera sessió? Haver dialogat molt, obrir les nostres emocions en canal i mostrar-a l'altra persona i, sobretot, comprendre que el fracàs és una oportunitat per a un futur èxit. No existeix la recepta perfecta, ho sento.

miércoles, 10 de julio de 2019

El fuego y la palabra (El foc i la paraula)

 Elmer Gantry (1960) – Ticklish Business

Todos nos equivocamos, especialmente cuando nos adentramos en el terreno de las relaciones personales, ya sea con compañeros de trabajo, amigos, familiares, pareja e incluso con los vecinos de la comunidad. Existe una evidente incapacidad de comprender que, cuando existe un desencuentro, la culpa siempre es compartida. Cuando el vecino del 3-1 se enfrenta al del 2-4 porque este segundo vota en contra de remodelar la fachada y dejan de hablarse durante años (aunque coincidan en el ascensor), nunca la culpa es de uno solo. Incluso cuando alguien se enfada porque ha hecho daño a otro, ese daño (emocional o no) puede ser subjetivo. Somos camiones sin frenos que circulamos por la autopista de la vida a toda velocidad, golpeando y siendo golpeados (literalmente en el mundo BDSM), resultando imposible mantener la línea recta, por mucho que lo intentes. O golpeas o serás golpeado. Y no siempre es culpa de quien golpea. Por eso deberíamos tener mas capacidad de perdón, porque también tenemos una parte de culpa, aunque sea por defecto.


Tots ens equivoquem, especialment quan ens endinsem al terreny de les relacions personals, ja sigui amb companys de treball, amics, familiars, parella o fins i tot amb els veïns de la comunitat. Existeix una evident incapacitat de comprendre que, quan existeix un desacord, la culpa sempre és compartida. Quan el veí del 3-1 s'enfronta al del 2-4 perquè aquest segon vota en contra de remodelar la façana i deixen de parlar-se durant anys (tot i que coincideixen a l'ascensor), la culpa mai és només d'un. Fins i tot quan algú s'enfada perquè ha fet mal a un altre, aquest mal (emocional o no) pot ser subjectiu. Som camions sense frens que circulem per l'autopista de la vida a tota velocitat, copejant i sent copejats (literalment al món BDSM), resultant impossible mantenir la línia recta, per molt que ho intentis. O copeges o seràs copejat. I no sempre és culpa de qui copeja. Per això hauríem de tenir més capacitat de perdó, perquè també tenim una part de culpa, encara que sigui per defecte.


sábado, 4 de mayo de 2019

Fluir

LOS CHICOS DEL BASKET: mayo 2012

He escrito muchas veces acerca del amor en este blog, incluso con textos que podían contradecirse, porque sucede que observamos el amor o el dominar por como vibra nuestra vida. No soy el mismo amo de hace cinco años ni contemplo el amor como lo contemplaba hace cinco años. De la misma forma, no veo la relación entre el amor y el BDSM como la veía hace cinco años. Siempre he defendido que juntar amor con BDSM comporta ciertos peligros si no sabemos marcar los límites. Puede que estuviese equivocado. Quizás ni tan siquiera haga falta marcar límites porque el amor hace que todo fluya de forma orgánica, dejando a cada uno en su lugar, conociendo de forma intuitiva cuando se convierten en dominante y dominado. Y cuando no. Siempre he defendido que en el BDSM se ha de hablar todo. Pero también es verdad que, cuando algo fluye, cuando dos personas encajan de forma natural, entonces no es necesario el ponerle normas a todo. Es entonces cuando debemos dejar fluir las emociones y comprender que la vida va más allá del BDSM, dejarnos sorprender por el momento y que sea esa naturalidad la que nos enseñe como comportarnos.

Porque como decía el gran Andrés Montes: “la vida puede ser maravillosa”.


He escrit moltes vegades sobre l'amor a aquest blog, fins i tot amb textos que podien contradir-se, perquè succeeix que observem l'amor o el fet de dominar per com vibra la nostra vida. No sóc el mateix amo de fa cinc anys ni contemplo l'amor com el contemplava fa cinc anys. De la mateixa forma, no veig la relació entre l'amor i el BDSM com la veia fa cinc anys. Sempre he defensat que ajuntar amor amb BDSM comporta certs perills si no sabem marcar els límits. Pot ser que estigués equivocat. Potser ni tan sols fa falta marcar límits perquè l'amor fa que tot flueixi de forma orgànica, deixant a cadascun en el seu lloc, coneixent de forma intuïtiva quan es converteixen en dominant i dominat. I quan no. Sempre he defensat que al BDSM s'ha de parlar tot. Però també és veritat que, quan alguna cosa flueix, quan dues persones encaixen de forma natural, llavors no és necessari el fet de posar-li normes a tot. És llavors quan hem de deixar fluir les emocions i comprendre que la vida va més enllà del BDSM, deixar-nos sorprendre de moment i que sigui aquesta naturalitat la que ens ensenyi com comportar-nos.

Perquè com deia el gran Andrés Montes: "la vida pot ser meravellosa".