domingo, 1 de abril de 2018

La nanadora (relato)

Natacion en Natación - GIF Animado | REYGIF

Cada vez que entro en la piscina soy incapaz de reconocer a nadie, ni tan siquiera podría reconocer mi verdugo, aunque estuviese apuntándome directamente con su arma. Las gafas graduadas, tras las que me escondo del mundo, están ahora en la taquilla y han sido sustituidas por unas ridículas gafitas de natación que apenas permiten vislumbrar algunas sombras. Por suerte, conozco el camino. Aunque cuando entro en la piscina, lo que entiendo como ese desenfocado mundo desaparece ante mis ojos, sustituido por una total distorsión. El agua tampoco ayuda, además. Podría estar nadando junto a un perro que lucha por no morir ahogado y yo continuaría con mis brazadas, imaginando que es otro nadador más, con un estilo de natación descoordinado quizás. Podría acabarse el mundo, desplomándose apocalípticamente el techo sobre mi cabeza y yo continuaría nadando, a no ser que un cascote me golpease en la cabeza. Dentro del agua no veo nada y nada es lo que escucho, con esos tapones encajados en mis oídos escondidos bajo el incómodo gorrito de natación.

Cuando nado, el mundo desaparece, por eso me gusta nadar.

Habitualmente, me cruzo con algunas personas en el vestuario, ocasionalmente les saludo con un movimiento de cabeza. No me gusta hablar con desconocidos, prefiero que continúen en cualquier territorio lejano a mi vida. No obstante, cuando entro en el agua, la misma voz femenina me saluda siempre. Ella dice “Hola” y yo contesto “Hola”. No sé quién es, desconozco su edad y, aunque pudiese ver su rostro, ella lleva también un gorro y unas gafas que distorsionan cualquier rastro de belleza. Lo único que puedo adivinar es que lleva un bañador verde y tiene una bonita figura. Aunque, ¿qué puedo saber yo? Ella solamente vive en mi agradable mundo de silenciosa distorsión, un mundo acuático donde los problemas se olvidan, donde la gente no te molesta con incomodas preguntas, donde el desamor no existe.

No voy a nadar porque deba, tampoco acudo para que la mujer de bañador verde me salude. Nado porque en el agua, casi ciego y casi sordo, sin gravedad ni ropa que aprieta mi cuerpo, soy feliz. Nado porque vuelvo a lo que imagino es ese vientre materno de donde nunca debí salir.

Y entonces, un día, la mujer se acerca a nadando hasta mí y me pregunta cómo me llamo. Rompiendo mi silenciosa fantasía en mil pedazos. Le digo mi nombre y ella me dice el suyo. Después comienza a nadar y yo la sigo, aunque pronto olvido su nombre.

Al salir de la piscina, acostumbro a detenerme en un bar donde compro una botella de agua. Estar todo el mañana sumergido en agua me provoca sed. Menuda contradicción. A esa hora suelen estar las mismas personas consumiendo siempre lo mismo. La rutina de los aburridos: un tipo gordo con la camisa fuera del pantalón que bebe una cerveza, una anciana encorvada sobre un café y una mujer bebiendo un refresco. Nunca hablo con ellos. ¿Para qué? Aunque hoy me fijo en la mujer. Es hermosa, con una belleza peculiar imposible de olvidar, con ese flequillo que le tapa casi media cara, que le otorga una personalidad arrolladora. ¿Por qué no me he dado cuenta antes?

Ella me mira, tampoco me había mirado antes, o al menos en mi mundo yo nunca reparé en ello.

"¿Cómo te llamas?", pregunto.

Y entonces la mujer, sin dejar de sonreír, me dice su nombre. El mismo de la mujer del bañador verde.

Es ella, me digo devolviéndole la sonrisa, forzándome a salir de mi universo.

Poeta

Temporada Primavera 2013: Resumen – Entre sábanas y almohadas

Ayer sucedió que un viento quasi salvaje azotaba sin excepciones a los habitantes de la ciudad, cargando de un lado a otro con cualquier objeto que no estuviera anclado con firmeza al planeta. Incluso arrancado ilusiones y sueños. Incluso trayendo recuerdos y emociones pasadas. De repente, el viento me trajo recuerdos de personas que habían pasado por mi vida (o yo por la de ellas). Personas, casi todas, magnificas. Y ese molesto viento me hizo darme cuenta de que, con toda seguridad, nunca estuve a la altura de ellas.

Pero esa no fue la causa de ese fracaso que es que ya no estén en mi vida. Porque, reconozcámoslo, si alguien magnifico ya no está en tu vida, eso es un fracaso. Podríamos decir que es ley de vida, pero esta manida frase sería tan solo un bálsamo para que duela menos.

¿Debería hacer un esfuerzo por recuperar a esas personas? Puede que no, todo error merece tanto su inevitable moraleja, así como el correspondiente castigo. La vida te da una, dos e incluso tres oportunidades y si las desperdicias todas entonces, como la sumisa más torpe y desganada, mereces el peor de los castigos por parte de ese amo que es la vida misma. Y es que, como dicen, “la letra con sangre entra” una nueva y manida frase de autoayuda de tercera división que esconde una gran verdad.

Pero ese mismo viento ha traído a una de esas personas del pasado. Una persona magnifica por la que cualquiera perdería la cabeza. Yo estuve a punto de perderla. No funcionó porque ambos estábamos atados a una realidad que nos separaba, una realidad construida con ese capazo lleno de obviedades (y recuerdos) que nos impiden darnos cuenta de lo que realmente vemos. Una realidad que distorsionaba una realidad que nunca llegó a suceder. Éramos dos televisores sin sintonizar, creo.

Esa persona del pasado que el salvaje viento de la ciudad ha traído, me propuso quedar para tomar algo. Por supuesto que quedaré con ella en unas semanas, en cuanto pueda (ahora me es físicamente imposible, no por falta de ganas). Y quedaré con ella no para intentar recuperar nada, sino que quedaré porque a las personas magnificas no hay que perderlas nunca. Aunque la frustración ciegue todas y cada una de nuestras razones.

Quedaré con ella para construir la realidad de lo que es, no de lo que me gustaría que fuese. Algo que parece sencillo pero que siempre olvidamos y nos empuja hasta ese fracaso que el viento, a veces, nos devuelve a la memoria más frágil.


Ahir va succeir que un vent quasi salvatge mortificava sense excepcions als habitants de la ciutat, carregant d'un costat a un altre amb qualsevol objecte que no estigués ancorat amb fermesa al planeta. Fins i tot arrencat il·lusions i somnis. Fins i tot portant records i emocions passades. De sobte, el vent em va portar records de persones que havien passat per la meva vida (o jo per la d'elles). Persones, gairebé totes, magnifiques. I aquest molest vent em va fer adonar-me que, amb tota seguretat, no vaig estar a l'alçada d'elles.

Però aquesta no va ser la causa del fracàs que és que ja no estiguin en la meva vida. Perquè, reconeguem-ho, si algú magnífic ja no és a la teva vida, això és un fracàs. Podríem dir que és llei de vida, però aquesta deteriorada frase seria només un bàlsam perquè faci menys mal.

Hauria de fer un esforç per recuperar a aquestes persones? Pot ser no, tot error mereix tant la seva inevitable moralitat, així com el corresponent càstig. La vida et dóna una, dues i fins i tot tres oportunitats i si les malgastes totes llavors, com la submisa més maldestra i desganada, mereixes el pitjor dels càstigs per part d'aquest amo que és tanmateix la vida. I és que, com diuen, "la lletra amb la sang entra" una nova i gastada frase d'autoajuda de tercera divisió que amaga una gran veritat.

Però aquest mateix vent ha portat a una d'aquestes persones del passat. Una persona magnifica per la qual qualsevol perdria el cap. Jo vaig estar a punt de perdre-la. No va funcionar perquè tots dos estàvem lligats a una realitat que ens separava, una realitat construïda amb aquest cabàs ple d'obvietats (i records) que ens impedeixen adonar-nos d'allo que realment veiem. Una realitat que distorsionava una realitat que mai va arribar a succeir. Érem dos televisors sense sintonitzar, crec.

Aquesta persona del passat que el salvatge vent de la ciutat ha portat, em va proposar quedar per prendre alguna cosa. Per descomptat que quedaré amb ella en unes setmanes, quan pugui (ara m'és físicament impossible, no per falta de ganes). I quedaré amb ella no per intentar recuperar gens, sinó que quedaré perquè a les persones magnífiques no cal perdre-les mai. Tot i que la frustració encega totes i cadascuna de les nostres raons.

Quedaré amb ella per construir la realitat d'allò que és, no d'allò que m'agradaria que fos. Quelcom que sembla senzill però que sempre oblidem i ens entestem fins al fracàs que el vent, de vegades, ens retorna a la memòria mes fràgil.

viernes, 30 de marzo de 2018

Prácticas: Control del teléfono

Cómo Hablar por Teléfono en Inglés 【 y salir bien parado 】

Hace poco conocí una relación Amo/sumisa donde el amo ejercía un control estricto sobre la sumisa y su teléfono (con quien hablaba, con quien se enviaba mensajes, etc.). Personalmente es algo que no me gusta, aunque si dos personas deciden hacer algo desde su total libertad, no tengo nada que decir. Que no me guste no significa que sea licito e incluso positivo. No obstante, desde mi óptica, es una práctica que se basa en la desconfianza porque la definición es que quiero vigilar porque creo que tengo algo que vigilar. Además, la sumisa no se sentía cómoda con ese control lo cual era como decir que el amo estaba traspasando los límites. ¿Por qué suceden estas cosas? A veces, aceptamos de la otra persona cosas que no desearíamos, por miedo a perder esa persona. Y eso es un gran error porque lo que hacemos en realidad es crear una relación de dependencia a costa de nuestra felicidad o satisfacción personal.

Aceptad cualquier cosa que os propongan (incluso el control del teléfono) pero solamente si es algo que deseáis realmente y que no traspasa ninguno de vuestros límites. De no hacer eso, entraréis en una relación tóxica que nada tiene que ver con esa relación sana que debería existir siempre entre amo y sumisa.

domingo, 18 de marzo de 2018

Bien Alejandra, buena sumisa (relato)

 

"Dejarás de temer cuando dejes de esperar” (Séneca)

Su rostro era la quintaesencia de todo cuanto asociamos a lo angelical. Podría haber sido una modelo de pasarela, una virgen pintada por Murillo o la relaciones públicas del mismísimo demonio. Podría haber hecho lo que quisiese con quien quisiese porque tal era su hermosura que las voluntades de hombres y mujeres quedaban anuladas al instante de verse reflejados en aquellos ojos azules. Alejandra era joven, hermosa y decidida. Lo cual acaba siendo

la peor de las combinaciones posibles, la más letal para todo aquel que no fuese ella misma. Sus ojos eran de un azul cristalino, coronados por dos cejas con personalidad, nariz pequeña, rasgos perfectos y unos labios carnosos que ella manejaba como arma de destrucción masiva.

Y, no obstante, esta diosa está ahora a mis pies, literalmente, desnuda y con las manos atadas a la espalda. Mirándome en actitud sumisa, puedo advertir un leve temblor en su cuerpo, quizás sea miedo, excitación o que sus desnudas rodillas reposan sobre la superficie de la fría bañera. ¿Qué importa? Hemos decidido que ese es el escenario que ella soñaba. Yo soy amo y, por supuesto, ella va a conseguir llevar ese deseo hasta la más cruda realidad. Porque es mi esclava.

—Abre la boca, sumisa —ordeno.

Alejandra obedece, abriendo la boca, entonces introduzco mi pene entre sus labios, lentamente, pero hasta el fondo, sin previo aviso. Ahí está la primera arcada. Veo el estómago de Alejandra convulsionándose y su garganta hinchada. Retiro mi pene y Alejandra tose, a continuación, escupe contra el suelo de la bañera. Ha llegado el momento de que el ángel demuestre que, en realidad, es la peor de las diablesas. Me observa y vuelve a abrir la boca.

Bien Alejandra, buena sumisa.

Vuelvo a introducir mi pene, pero esta vez no hasta el fondo. Voy a dejar que chupe un rato, a su ritmo. No lo hace mal, es más, diría que es una gran feladora porque tiene las manos atadas a la espalda y lo hace más que bien. En un momento determinado saco mi pene de su boca y, tirando con fuerza de su pelo, le recuerdo que tiene una lengua y tiene que usarla. Vuelve a chupar, ahora jugando con la lengua.

Bien Alejandra, buena sumisa.

Entonces, sin aviso, cojo su cabeza y le clavo mi pene hasta el fondo de su garganta, ella tose y vuelve a tener una arcada, pero, en esta ocasión, dejo mi pene en el límite unos segundos más. Alejandra se convulsiona, pero no puede hacer nada, respirando con fuerza por su nariz para no ahogarse. Saco mi

pene y Alejandra tiene una pequeña arcada, algo sale de su boca, babas y restos del desayuno, estrellándose contra el suelo de la bañera. Sus maravillosos ojos azules están ahora enrojecidos y sigue escupiendo y respirando con dificultad, como si un poder invisible la hubiese golpeado en el estómago. Entonces levanta la vista hasta mí y vuelve a abrir la boca.

Bien Alejandra, buena sumisa.

Vuelvo a meter mi pene en su boca,

esta vez agarro con una la parte superior de su cabeza y con la otra su garganta. Ha llegado el momento. Comienzo a follar su boca con brusquedad, ella aguanta estoicamente. De vez en cuando saco mi pene para que pueda escupir o vomitar, pero entonces vuelvo a follar, aunque ya no es su boca, sino su garganta. Hasta el fondo. Alejandra está llorando, aunque aguanta, su barbilla, sus pechos, su estómago y sus muslos están llenos de babas y más restos del desayuno. Ese escenario no me impide seguir follando con fuerza su boca hasta que noto como el orgasmo está a punto de sobrevenirme. La informo de ello mientras meto mi polla en su garganta todo donde ambos somos anatómicamente capaces. Mi semen se desliza por su garganta. Saco mi polla y Alejandra comienza a toser, su rostro está lleno de lágrimas. Entonces me mira y abre la boca para demostrar que se lo ha tragado. Después sonríe como el ángel que nunca ha dejado de ser.

Bien Alejandra, buena sumisa. La mejor sumisa, en realidad.

 

jueves, 15 de febrero de 2018

Win Win

 Where Is My Mind: WIN WIN /ダメ男とダメ少年の最高の日々

¿BDSM es solo dar (como dominados) o solo recibir (como dominantes)? En cualquier tipo de negocio, el win-win el único escenario de futuro (donde ambos ganen). Poco importa si es BDSM, una amistad, un negocio, una cena o una relación de pareja. Imaginemos una relación sexual entre dos: ¿tiene sentido que solamente uno experimente placer? Posiblemente si, siempre que la persona que no experimente placer, lo tenga en el siguiente encuentro (hoy ganó yo, la próxima vez ganas tú). O también si la persona que no obtiene placer sexual, obtiene placer dando placer (una actitud cercana a la sumisión donde ambos ganan).

Recordad siempre cuando os relacionéis con otros para cualquier motivo: el escenario perfecto es el win win. O, en todo caso un “hoy gano yo, mañana tú”. Cualquier otro tipo de relación que no sea esas dos puede acabar siendo maltrato, chantaje, abuso, algo tóxico, peligroso, deprimente, descorazonador, inmoral o inaceptable. Incluso esclavitud, pensad en ello.

Como rezaba el título de la maravillosa película de Tom McCarthy: Win win, ganamos todos

martes, 13 de febrero de 2018

Sexo y BDSM

 Choking orgasm – Orgasmo con estrangulación sex gif - BDSM Sex Gifs  🍓BestSexGifs

La mayoría de las personas se embarcan en el BDSM utilizando esa conocida pasarela que es el sexo. ¿Por qué no? Los talibanes del BDSM le han declarado la guerra a los vainilla, como si los segundos fuesen montados en una vespa que hubiesen aparcado delante de ese exclusivo club de morteros que es el BDSM. De acuerdo, clasistas hay en todos lados. Pero vayamos a lo importante: ¿ser dominado (o dominante) en el sexo es practicar BDSM?

Mi respuesta es siempre la misma: las etiquetas nos impiden disfrutar. Olvidad las etiquetas.

Eres una mujer, atada a una cama, con los ojos vendados, desnuda, sientes la respiración de la otra persona cerca de ti, sientes su presencia y sabes que nada puedes hacer. Estas en sus manos, eres un objeto para su disfrute, para un placer que te es ajeno. Sucederá lo que habéis pactado y eso es lo importante, aunque los talibanes sigan diciendo que, como no hay elementos propios del BDSM, simplemente practicáis sexo "vainilla".

Y lo dicen con tono despreciativo.

Sientes la respiración del dominante, sientes que va a penetrarte por cualquier lado y, aunque prefieras otra cosa, vas a aceptarlo porque tu máxima prioridad es someterte y dar placer a la otra persona. No quieres pensar, solo obedecer ser útil. El pene entra en tu boca, tú intentas chupar lo mejor que sabes, deseando que la otra persona acabe en tu boca entre temblores para entender que, por unos segundos, tú has tenido el control. Deseas que ese mismo pene o esos dedos penetren todos y cada uno de tus orificios, deseas abrirte y sentir el aliento de la otra persona en tu nuca mientras está dentro de ti. Estas dispuesta a todo por satisfacer a esa persona.

¿Qué importa que esto sea o no sea BDSM?

 El arte de hacerse el loco. A estas alturas de nuestra pseudo-vida… | by  Con V de Becaria | Medium

Pudimos constituir algo maravilloso, de hecho, casi lo conseguimos, pero olvidé que “realidad” acostumbra a rimar con “crueldad” y ambas nos separaron como nadie hubiese imaginado, ni aun queriéndolo. Yo no lo quise, desde luego.

El problema es que yo no puedo ser ahora quien quieres que sea porque sigo siendo el mismo, atrapado en la misma trampa que creaste. No puedo ser amigo de quien, en vez de entenderme, quiere de mí solo aquello que necesita. Porque no soy una fuente de agua, no soy una botella de zumo ni tampoco el horno del panadero. Solo soy una tarjeta de crédito sin fondos, soy la bolsa de basura que gotea o ese que siempre se enamora en la primera cita.

Soy yo, y ya no puedo ser tu versión de yo.


 Vam poder constituir quelcom meravellós, de fet, gairebé ho aconseguim, però vaig oblidar que "realitat" acostuma a rimar amb "crueltat" i totes dues ens van separar com ningú hagués imaginat, ni tan sols volent-ho. Jo no ho vaig voler, per descomptat.

El problema és que ara jo no puc ser qui vols que sigui perquè segueixo sent la mateixa persona, atrapat en el mateix parany que vas crear. No puc ser amic de qui, en comptes d'entendre'm, vol de mi només allò que necessita. Perquè no sóc una font d'aigua, no sóc una ampolla de suc ni tampoc el forn del forner. Només sóc una targeta de crèdit sense fons, sóc la bossa d'escombraries que degota o aquest que sempre s'enamora en la primera cita.

Sóc jo, i ja no puc ser la teva versió de jo.