domingo, 29 de noviembre de 2020

La justa medida (la justa mesura)

 

MANUAL PARA EL ADIESTRAMIENTO BDSM - MundoErotico

¿Y tú por qué tienes un blog? Me preguntan a menudo. ¿Y tú por qué llevas esa ropa o luces ese corte de pelo? ¿Por qué no te gusta el marisco, pero adoras la pizza? ¿Por qué te has comprado esa lavadora y no otra? La mayoría de las veces no hay otra motivación en nuestras vidas que el que algo nos guste. O visto de otra manera: evitamos aquello que no nos gusta tanto. ¿Y yo por qué tengo un blog? Porque me gusta escribir, porque soy un egocéntrico, porque me gusta que la gente le pierda miedo al BDSM, porque es una forma de que las ideas salgan de mi cabeza y queden en algún lugar. ¿Y tu por qué lees un blog?

Preguntas y más preguntas, algunas salidas de la curiosidad, otras de los prejuicios.

¿Y tu por qué prácticas BDSM? Me preguntan a menudo. ¿Y tú por qué llevas esa ropa o luces ese corte de pelo? ¿Por qué no te gusta el marisco, pero adoras la pizza? ¿Por qué te has comprado esa lavadora y no otra? La segunda respuesta es parecida a la primera pregunta. Porque me gusta, simplemente. ¿O acaso tu no buscas repetir aquello que te proporciona alguna clase de placer?

A algunas personas los días lluviosos les encanta, pero demasiada lluvia puede deprimirles. Todo es placentero en su justa medida.

Si practicase cada día BDSM acabaría odiándolo. El mismo odio llegaría a mi si estuviese todo el día escribiendo textos en este blog o todo el día leyendo lo que otros escriben. ¿Y dónde está la medida entonces?

Dicen que todo lo que es bueno en este mundo o es ilegal o es inmoral o engorda. Y ahí está la clave: la medida. Si estamos todo el día comiendo pizza acabaremos saliendo de casa por la ventana y ayudados de una grúa. Si estamos todo el día fumando cigarritos de la risa acabaremos con el cerebro agujereado como un queso gruyere. Si practicamos cada día BDSM, corremos el riesgo de acabar banalizando lo que es un valor.

Hablemos de valor: todo lo que tiene valor debe ser consumido con medida, no porque sea dañino sino porque acabaríamos desvirtuando el valor de lo que consumimos. Si soy la persona más rica del mundo que tiene un yate forrado en oro… ¿qué más puedo valorar? De acuerdo, este es un concepto mercantilista. Vayamos entonces a lo emocional: si tengo cien orgasmos al día ¿cómo valorar un orgasmo? Si estoy todo el día comiendo jamón 5J ¿cómo disfrutar de un buen plato de jamón?

Es tan dañino no tener nunca placeres como tenerlos todos y tenerlos siempre.

¿Y yo por qué tengo un blog? Porque me gusta, porque entro a escribir de vez en cuando.

También porque soy un egocéntrico de la ostia.


I tu per què tens un blog? Em pregunten sovint. I tu per què portes aquesta roba o llueixes aquesta tallada de cabells? Per què no t'agrada el marisc, però adores la pizza? Per què t'has comprat aquesta rentadora i no una altra? La majoria de les vegades no hi ha una altra motivació en les nostres vides que el que alguna cosa ens agradi. O vist d'una altra manera: evitem allò que no ens agrada tant. I jo per què tinc un blog? Perquè m'agrada escriure, perquè sóc un egocèntric, perquè m'agrada que la gent li perdi la por al BDSM, perquè és una forma de què les idees surtin del meu cap i quedin en algun lloc. I tu per què llegeixes un bloc?

Preguntes i més preguntes, algunes sortides de la curiositat, altres dels prejudicis.

I tu per què pràctiques BDSM? Em pregunten sovint. I tu per què portes aquesta roba o llueixes aquesta tallada de cabells? Per què no t'agrada el marisc, però adores la pizza? Per què t'has comprat aquesta rentadora i no una altra? La segona resposta és semblant a la primera pregunta. Perquè m'agrada, simplement. O potser tu no busques repetir allò que et proporciona alguna mena de plaer?

A algunes persones els dies plujosos els encanta, però massa pluja pot deprimir-les. Tot és plaer en la seva justa mesura.

Si practiqués cada dia BDSM acabaria odiant-lo. El mateix odi arribaria al meu si estigués tot el dia escrivint textos en aquest blog o tot el dia llegint el que altres escriuen. On és la mesura llavors?

Diuen que tot el que és bo en aquest món o és il·legal o és immoral o engreixa. I aquí radica la clau: la mesura. Si estem tot el dia menjant pizza acabarem sortint de casa per la finestra i ajudats d'una grua. Si estem tot el dia fumant cigarrets del riure acabarem amb el cervell foradat com un formatge gruyère. Si practiquem cada dia BDSM, correm el risc d'acabar banalitzant allò que és un valor.

Parlem de valor: tot allò que té valor ha de ser consumit amb mesura, no perquè sigui nociu sinó perquè acabaríem desvirtuant el valor d'allò que consumim. Si sóc la persona més rica de món que té un iot folrat en or ... què més puc valorar? D'acord, aquest és un concepte mercantilista. Anem doncs al fet emocional: si tinc cent orgasmes al dia com valorar un orgasme? Si estic tot el dia menjant pernil 5J com gaudir d'un bon plat de pernil?

És tan perjudicial no tenir mai plaers com tenir-los tots i tenir-los sempre.

I jo per què tinc un bloc? Perquè m'agrada, perquè entro a escriure de tant en tant.

També perquè sóc un egocèntric de la ostia.

sábado, 28 de noviembre de 2020

La lluvia y los puntos suspensivos...

Novimebre 2020: Hace días que llueve en Barcelona. Son momentos que despiertan al lobo que guardo en mi interior. Es escuchar las gotas golpeando la ventana y de repente, el lobo desgarra mi carne y hace que mi yo domestico se convierta en un yo animal.

wolfman gifs | WiffleGif
Quien no haya visto "Un hombre lobo americano en Londres" (John Landis, 1981) debería ser multado con 200 euros y la retirada del título de cinéfilo.

Intento contenerme. Intento cerrar la boca y que mis manos no hagan algo de lo después mi mente se arrepentirá. Pero el lobo sigue ahí, luchando por salir. ¿Y si sucede lo contrario? Quizás sea un lobo que, en ocasiones, se comporta como una persona aburrida y cotidiana

Y es entonces que, si durante esos días de lluvia, aparecen unos puntos suspensivos (por activa o pasiva), el lobo sale corriendo a morder a su presa mientras yo lucho por impedirlo.

¿Y qué puedo hacer? Porque ni soy el dios del trueno, tampoco Sir August de Wynter así que no puedo controlar la meteorología a mi conveniencia.

Quizás, cuando llegan los días de lluvia mejor debo cerrar la boca y evitar los puntos suspensivos, porque ambas cosas me vuelven loco.


miércoles, 25 de noviembre de 2020

Patrones del Shibari

Shibari: El arte de atar - Sex Center
Kikkou (亀甲): Atadura corporal con formas hexagonales (similares a un caparazón de tortuga) en la parte delantera del torso.
more rope! more rope! | nicoleuntethered
(Ushiro) Takate Kote o Gote (後ろ高手小手): Patrón frecuente empleado a menudo como base de la atadura. Captura la parte superior del torso inmovilizando los brazos generalmente tras la espalda ("ushiro" significa "detrás") en forma de "U" o "X".

 



English | HISHI WORKSHOP
Hishi: Atadura corporal con formas diamantinas (romboidales). Es una de las formas más populares, muy extendida por ejemplo en el manga. En occidente se ha empleado para alguna de sus variantes el término "karada" (en japonés, "cuerpo").

Shibari – A arte Japonesa de amarração – Playbox
Matanawa: Atadura que se centra en la parte genital.

Shibari bondage from 2012 – RopeTopia
Ebi (海老): Literalmente atadura de la gamba, similar a una posición sentada de loto con la espalda muy curvada sobre las piernas.

Shibari - Wikipedia, la enciclopedia libre
Tazuki: Arnés corporal cruzado en forma de "X".

Geoffroy Tako Baud en Twitter: "#Training at #home #shibari #kinbaku #bondage #bdsm #art #tsuri #photography… "
Tsuri (吊り): Cualquier atadura que incluya una suspensión corporal.

Teppo/Teppou shibari | RopeMarks 
Teppou (鉄砲): Atadura "del rifle", que sitúa los brazos siguiendo una línea diagonal.

BDSM: Shibari el erotismo en una cuerda | Insolente 
Gote Gasshou (後手合掌): Atadura con las manos en la espalda en posición de plegaria.

martes, 24 de noviembre de 2020

La angustia por los demás

 

La angustia de vivir | Todo es cine

La muchacha está sentada frente a una mesa, observando la pantalla de su ordenador. El lugar es su habitación, en el piso que comparte con una amiga. Esta muchacha bien podría ser una mujer. O una niña. ¿Por qué llamarla "muchacha"? Huye de que la vean como una niña, aunque se siente demasiado pequeña y frágil para ser ejemplo de lo que debería significar ser una mujer. Nunca se ha sentido ejemplo de nada. ¿Qué más da cómo la vean o cómo se vea a sí misma? Pues resulta que sí que da. El hartazgo es demasiado grande cuando publica fotos en las redes sociales y recibe decenas de mensajes donde desconocidos le proponen decenas de cosas que a ella le repugnan. No por lo que le proponen sino por como se las proponen. Ojalá poder subir una foto después de hacer gimnasia y que no suceda nada aparte de que sus seguidores le den "likes". No comprende por qué sucede cuanto sucede en las redes sociales, quizás la muchacha (esa que no es ni niña ni mujer) lo que no comprende aún es el funcionamiento del ser humano y, por ende, el de la virtualidad.

Cuando, en las redes sociales, abre su corazón y escribe acerca de sus sentimientos, entonces recibe de inmediato cientos de mensajes de desconocidos preocupándose por ella. ¿Cómo no saber lo que ocultan esos mensajes? Es hermosa y parece frágil. Comprende que la consecuencia de esto es que cientos de esos hombres resoplen excitados. ¿Qué culpa puede tener ella? Que la dejen en paz, lo único que quiere es sonreír y que se acerquen a ella de forma sincera. ¿Tan difícil es?

La muchacha ha ido a parar a una página web donde cuentan sobre BDSM. Su primera impresión ha sido de rechazo. ¿Cómo nadie puede hacerle eso a otra persona? Le parece que el BDSM es la misma violencia de esos desconocidos que le proponen cosas oscuras.

¿Y si las cosas fuesen diferentes? Ojalá el amor estuviese construido en la sinceridad y el desinterés. Un amor directamente salido de esas novelas románticas que leía su madre. Ojalá nadie le escribiese proponiéndole cualquier cosa. Ojalá esas personas que dicen atar y azotar a otras personas se dedicasen a construir un mundo con menos violencia. Ojalá un mundo a su medida. Algo del todo imposible, es consciente de ello. Es lo que más rabia le da.

No quiere acostumbrarse a un mundo así, tampoco puede cambiar las cosas.

La muchacha sigue leyendo los artículos que hay en esa página que habla de BDSM. ¿Y si esas personas no fuesen realmente los enfermos que ella cree que son? Quizás las personas que le escriben después de ver sus fotos tampoco sean los enfermos que imagina. La muchacha cierra el ordenador y vuelve a su cama, abre un libro y comienza a leer. Se ha prometido a sí misma no consultar el ordenador ni el teléfono móvil en lo que queda del día. Es consciente de que no lo conseguirá porque se lo ha propuesto antes cientos de veces.

Es medianoche, la muchacha deja el libro encima de la mesita y observa su teléfono móvil. Cierra los ojos y se fuerza a imaginar algo mejor que esa angustia que la impide respirar. Algo mejor que esa tristeza que pinta los días de apagados tonos grises. La muchacha alarga la mano y apaga la luz. Ojalá soñar con un mundo menos complicado, un mundo donde la gente no se acerque a ella por motivos diferentes a los que le muestran. Los auténticos motivos. Solo pide eso: sinceridad, aunque duela.

El sueño la vence y se sumerge en una fantasía donde un desconocido la desnuda y la ata a una cama. Antes de que suceda nada, la muchacha se despierta sobresaltada, bañada en sudor. Está asustada. Observa el teléfono móvil. ¿Y si se distrae consultando sus redes sociales? ¿Y si alguien la ha llamado? ¿Y si él la ha llamado? Sigue asustada.

Y entonces comprende que su miedo no viene de este teléfono apagado, tampoco de toda esa angustia que hace días que oprime su corazón. Su miedo nace de la extraña sensación de que, en el sueño, le encantaba estar atada y expuesta frente aquel desconocido.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Confianza Vs Desconfianza

 



Desconfiamos respecto a las intenciones de los demás, incluso respecto a nuestras intenciones. La desconfianza es el mejor reflejo de lo frágil de la condición humana.

Resulta más fácil desconfiar y esperar que nos den motivos para confiar que confiar y esperar que lleguen los motivos que nos lleven a desconfiar. Desconfiar de primeras es fácil, aunque también es seguro. Si me acerco a ti sin motivo aparente, desconfiarás de mis motivos. Te proteges.

Se nos acerca alguien por la calle y lo primero que sentimos es desconfianza: ¿querrá robarme? ¿Me pedirá dinero? ¿Quién es esa persona? ¿Por qué se acerca a mí una persona desconocida? Quizás tan solo sea alguien que quiere preguntarte por la hora o por donde cae una calle. Desconfiamos para protegernos y esperamos que el tiempo nos dé argumentos para confiar.

El diccionario de la RAE define “desconfianza” como “falta de confianza”. Un oxímoron en toda regla. Así pues, aquí no estamos hablando de desconfianza sino de la falta de algo que debemos construir con mimo. O no. ¿Es necesario confiar en los desconocidos?

El diccionario de la RAE define “confianza” como “esperanza firme que se tiene de alguien o algo”. Es decir, que esa construcción se basa en la esperanza de que esa persona de la que ahora desconfiamos sea mejor de lo que imaginamos. O esperamos que sus intenciones respecto a nosotros no sean las peores.

¿Es posible confiar en alguien de manera instantánea?

Soy una persona que, ante absolutos desconocidos, opta por la desconfianza extrema, de forma instantánea. De la misma manera en que, respecto a los demás, dudo de mis propias intenciones en primera instancia. No obstante, si esa persona llega acompañada de alguien de quien confío, también de la misma forma instantánea, confío completamente en ese desconocido.

No me preocupa desconfiar o confiar en los demás, entiendo que forma parte de mi forma de ser, de esa frágil condición humana a la que pertenezco. Aún somos animales que tenemos grabado en nuestro ADN el instinto de supervivencia. No me preocupa confiar o desconfiar porque forma parte de un proceso.

De lo que no estoy tan seguro es de la confianza respecto a mi mismo. Cuando me acerco a alguien, procuro hacerlo de manera abierta. Si me preguntan, contesto con total sinceridad. Por eso prefiero que no me pregunten cuáles son mis intenciones porque si me lo preguntan, dudo de la respuesta. Desconfío de mis intenciones. Entonces miro en mi interior, intento despojarme de todo egoísmo o mentira. Y contesto la verdad.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el BDSM? Mucho.

martes, 17 de noviembre de 2020

Preguntas y respuestas sobre BDSM para recién llegados (y no tan recién llegados)

 

Q&A – Bi/ond

Llevo tiempo con la idea de enumerar una lista de las preguntas que más me hace la gente que aún no conoce lo que es el BDSM. Y sus correspondientes respuesta. Quizás pueda ayudar a perder el miedo o quizás penséis que es una lista de preguntas tan obvia como un político robando. Como siempre, las opiniones son como los culos: todos tenemos uno. Si se os ocurre alguna otra pregunta contactad conmigo y la incluiré en este listado. También la respuesta, claro.


¿Dónde encuentro a alguien con quien practicar BDSM?

Quizás lo tengas más cerca de lo que imaginas sin saberlo. Entre un 5% y un 10% de la población practica BDSM. ¿Cómo reconocerlos? Resulta difícil porque casi nadie lo confiesa. Lo de la educación judeocristiana y la moral, nos sepulta bajo toneladas de arena, cerrando nuestras bocas al tiempo que dibujamos una sonrisa cómplice. Siempre puedes pedirle a tu pareja, amante o amigo que te ate a una cama, te insulte o te humille (si es eso con lo que fantaseas). También puedes acudir a páginas sobre BDSM (como donde estás ahora mismo) en busca de gente que practique o donde se citen lugares donde encontrar practicantes de BDSM. ¿Dónde encuentras gente con quien practicar BDSM? Estamos en el siglo XXI con millones de personas conectadas con millones de personas y miles de millones de páginas de información. Solo has de perder el miedo y preguntar.

¿Hay riesgos en el BDSM?

Los hay de la misma manera y en la misma medida que los hay en muchas otras prácticas. Los riesgos en el BDSM suelen estar asociados al desconocimiento (no saber bien como hacer ciertas prácticas) o a encontrarte con alguien que no es quien dice ser. Son los mismos riesgos que corres cuando conoces a alguien solo que aquí parecen multiplicados por la indefensión que supone estar a merced de otra persona. El riesgo a encontrarte con una situación no deseada es una realidad. En cualquier ámbito de la vida. Quien os asegure que el BDSM es 100% seguro, miente. Aunque si evitáis practicar BDSM porque pensáis que es 100% peligroso, entonces os estáis mintiendo a vosotros mismos. La desconfianza es lógica, hasta cierto punto.

¿Tengo que obedecer a un amo en todo, incluso en lo que no me guste? ¿Tengo que ordenar cualquier cosa, incluso lo que no me apetece?

Por supuesto que no. Lo que va a suceder en una sesión se consensúa (pactándolo) antes de la sesión y se respeta estrictamente. No aceptes nada de lo que no estés completamente seguro. Puedes probar, pero solo aquello que desees probar. Si entre dominado y dominante hay mucho conocimiento y confianza, puede darse el caso de que se pacte obedecer en todo más allá de lo pactado. A eso se le llama metaconsenso.

¿Debo soportar dolor si no me gusta?

Por supuesto que no. Mucha gente que curiosea sobre BDSM nunca acaba practicándolo asocia BDSM a dolor. Esto es absolutamente falso. Si pactas no sentir dolor, no lo sentirás. Si quieres experimentar dolor, pídelo. Consenso siempre.

¿BDSM es sexo?

No necesariamente. Podemos incluir sexo en el BDSM, aunque no es imprescindible. De la misma forma que podemos no incluir dolor ni humillación ni muchas otras prácticas. Muchas personas entienden el sexo como un puente hacia el BDSM porque les permite avanzar, en cierta manera, manteniéndose en su zona de confort. Pero si quieres practicar BDSM sin sexo, también es posible. Recuerda: no debes hacer nada que no desees, por muy sumiso/a que seas.

¿El BDSM virtual és BDSM?

Desde mi humilde punto de vista, no. Comenzar en la virtualidad puede servir para establecer una zona de confort tanto con nosotros mismos como con la otra persona. Pero BDSM significa utilizar los cinco sentidos. La virtualidad puede ayudar a comenzar, a experimentar, pero está a años luz del verdadero BDSM.

¿Estoy loco porque me atraiga el BDSM?

No. Entre un 5 y un 10% de la población práctica BDSM. Ni estás loco/a ni estás solo/a.

¿Qué pasa si me convierto en un adicto al BDSM?

Toda adicción es un problema. ¿Y si me vuelvo adicto al sexo? ¿O a los juegos de azar? La gente piensa que practicar BDSM implica, inevitablemente, convertirse en un adicto. Ese es el gran error. Las adicciones radican en nuestra personalidad, no en la práctica.

Tengo demasiadas dudas respecto a practicar BDSM. ¿Qué hago?

Cuando comienzas algo emocional, dudar es habitual. Dudar durante años no te asegura que todo saldrá mejor. Dudamos para asegurarnos y convencernos de que no es una locura. ¿Tienes dudas? Entonces infórmate y después prueba. ¿Tienes demasiadas dudas? Entonces olvida el BDSM y cómprate un puzzle de 5000 piezas (a poder ser que no sea de temática BDSM).

¿Y si no me gusta el BDSM?

Es sencillo, no repitas. O quizás repite, pero con otra persona. Si voy a un restaurante y algo me disgusta, no vuelvo a pedir ese plato o no vuelvo a ese restaurante. Tener una primera experiencia negativa en el BDSM no te llevará a un trauma ni a acabar en un hospital. Todo es más sencillo y natural. Infórmate, asegúrate, pruébalo y decide después si es algo que te gusta o no.

lunes, 16 de noviembre de 2020

El primer instante (relato breve)

 

relampagocosmico.tumblr.com - Tumbex

La mujer y el hombre, de pie ambos, frente a frente, sin articular palabra. La mirada de él intenta construir una superioridad que aún no ha logrado, disparando en todas direcciones. La mirada de ella transmite seguridad. ¿Pueden las miradas reflejar una emoción concreta? Están completamente vestidos, aun con la ropa de calle, acaban de entrar. Instantes antes de esta imagen, el hombre le ha ordenado que se desnude y ella se ha negado. En rotundo.

El hombre la observa, consciente de que cuando alguien niega algo que desea, está transitando ese camino construido con orgullo y miedo, el comienzo de un juego donde el otro contrincante quiere ver hasta donde será capaz de aguantar. Le ha pedido que se desnude porque es lo que debe ser. Y ella se ha negado por motivos que él debe comprender. Y destruir.

La mujer le observa, consciente de que acabará desnudándose y estando a sus órdenes. Pero aún no. Le apetece mantener unos minutos más el hecho de que sus decisiones sean solo suyas. Por supuesto que quiere convertirse en la sumisa del hombre que tiene frente a ella. También sabe que negarse a la primera orden puede resultar un desastre. Pero quien tiene alma de escorpión seguirá siendo siempre un escorpión, aunque muera ahogado en un río.

-Desnúdate -repite el amo.

La sumisa no responde. Si quiere verla desnuda, que la desnude él. ¿Está haciendo lo correcto? Es la primera vez que actúa como sumisa. Que palabra más fea. ¿Debe seguir negándose o mejor comienza a quitarse la ropa? Que lo decida él.

El amo intenta comprender cuanto sucede. Y le disgusta. Comenzar una sesión con una sumisa que ponga a prueba a su amo no es la mejor forma de comenzar algo. Es una mala idea por parte de ella.

¿Morirán ambos ahogados en el río?

-Es la última vez que te lo ordeno: desnúdate -dice el amo.

Y, entonces, ella actúa.