viernes, 31 de diciembre de 2021

Feliz 2022

Los GIF más graciosos para celebrar el fin de año por WhatsApp

Otro año que pasa, otro año que llega. A partir de mañana ya podremos comenzar a devanarnos los sesos confeccionando listas de propósitos que, seamos sinceros, nunca cumpliremos. Tener un objetivo a la vista nos hace sentir esperanzados porque si miramos cuanto nos rodea, quizás pasaremos otra noche intentando conciliar el sueño en vano.

Y es que, a pesar de todo, al final el año ha acabado mejor de lo que uno esperaba.

Vamos a ello. Feliz 2022.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

La misma piedra

 

Still Love You | Rosalie Hale - capítulo 5 - Wattpad

Dicen que no hay dos sin tres. También dicen que el hombre (o la mujer) es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. La realidad de ambas frases define el devenir de la raza humana: nos empeñamos en equivocarnos porque nos negamos a aceptar que algo no funciona o que algunas otras cosas simplemente no son lo que queremos que sean. La búsqueda de la felicidad es correr por un bosque con los ojos vendados. Tarde o temprano acabarás estampándote contra un árbol. Te levantarás y volverás a salir corriendo, pensando que solo toca la lotería una vez en la vida. Poco después volverás a romperte la nariz contra otro árbol. O con el mismo. Quizás la solución consista en quitarse la venda y dejar de correr. O buscar en otro lugar esas piezas del lego que construyen lo que algunos llaman felicidad. ¿De quién es la culpa cuando te has pegado de bruces varias veces contra el mismo árbol? Pues eso, la solución es quitarte la venda e ir a otro paraje a caminar.

Porque gracias a Dios (y únicamente en siete días lo hizo el muy villano) vivimos en un planeta repleto de muchos otros bosques con muchos otros árboles donde estrellarte muchas otras veces.


domingo, 12 de diciembre de 2021

Sueño 2 (12 Diciembre 2021)


Hasta que llegó su hora', Sergio Leone y la fábula (I)

He vuelto a soñar con la misma persona. Ojalá poder domar a nuestros sueños para que sucediese en ellos cuanto deseamos con quien deseásemos, o todo lo contrario. Curiosamente, los sueños es la única narrativa (propia o ajena) que es como un perro sin cabeza. Totalmente descontrolado. Y no solo eso, sino que los sueños beben de nuestros miedos, a anhelos, de lo vivido y también de cuanto desearíamos vivir.

Estamos en una especie de coctelería elegante con techos de madera, una gran colección de botellas ofreciéndose desde una estantería iluminada y un barman con su chaleco verde preceptivo. No hay nadie en el local, exclusivamente nosotros tres. Ella está al final de la interminable barra que nos separa del profesional, yo estoy en el otro extremo. En el aire flota un olor dulce mezcla de frambuesa y canela. Una vez más me pregunto si se puede oler en los sueños, pero ahora, escribiendo estas líneas, soy capaz de recordar ese olor.

No recuerdo es como iba vestida ella, tampoco como iba vestido yo. El chaleco verde del barman es la única ensoñación textil que me viene a la cabeza. La mujer me mira, yo devuelvo la mirada. Sonreímos, sin embargo, continuamos clavados en nuestros asientos, separados cuanto nos permite el local. El barman nos mira, se encoge de hombros y sigue limpiando vasos con un trapo. En todas las películas los camareros ocupan su tiempo limpiando vaso tras vaso, pero nunca les he visto hacer eso en la vida real. Tampoco es que sea un habitual de las coctelerías, pero imagino que es mejor tener a alguien en escena con una ocupación que como una estatua de sal.

Me gustaría coger mi copa y caminar hacia ella. La mujer parece estar rodeada de un halo de misterio que hace que mis neuronas se sientan atraídas. Sin embargo, continuamos en nuestros asientos, mirándonos y sonriendo. Siento que la conozco de antes, hemos quedado en ese bar para charlar, pero no queremos dar el primer paso. Como un duelo en el oeste. Observándonos, analizando nuestros movimientos. ¿Quién será el primero en desenfundar? 

Entonces ambos nos levantamos al unísono. Sonreímos. Comenzamos a caminar acortando distancias y nos abrazamos, procurando que nuestros cócteles no se derramen. El barman sonríe también al tiempo que dice "que idiotas sois". Esas son las únicas palabras del sueño. Me gustaría que el abrazo durase toda una eternidad y más aún.

Pero entonces me despierto.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Sueño 1 (9 Diciembre 2022)

 



Hoy he soñado. Acostumbro a soñar tanto y recordar tantos sueños que, en demasiadas ocasiones, me cuesta diferenciar entre aquello que fue vividos y cuanto fue soñado. El sueño de anoche no lo he recordado al despertar. Horas después, de improviso, como una corriente de aire, ha llegado hasta mí el recuerdo del sueño (o parte del sueño) de forma tan vívida que si no fuese porque no conozco en persona a la protagonista del sueño, estaría convencido de haberlo vivido.

Estábamos sentados en un sofá, en una especie de cabaña o casa con vigas de madera, quizás hubiese una chimenea con un fuego crepitando a un lado o quizás fuese una estufa. ¿Se puede recordar el olor de un sueño? Recuerdo olor a café, a canela y a chimenea, también el olor a un perfume dulzón aunque no empalagoso. Siento calor y percibo una tenue luz a mi lado. Creo recordar también que había luces de navidad colgadas sobre la chimenea (si es que existía). Cuando digo estábamos es porque estaba yo junto a esa mujer que conozco y nunca he visto, ambos bajo una manta de gruesa lana, quizás estuviésemos vestidos con pijama o solo con ropa interior. Recuerdo la tibieza de la piel de ella, nuestras manos entrelazadas, quizás abrazados o simplemente reposando el uno sobre la otra (o viceversa). Una tenue melodía de jazz era la banda sonora de esta escena. Recuerdo tener los ojos cerrados por lo que, en algún momento debía estar siendo espectador de mi mismo, ya que es imposible describir un escenario verlo. 

Muchos de mis sueños son como una película de cine, siendo espectador y protagonista al tiempo. Sintiendo lo que sienten esos actores en el momento de rodarla, pero también lo que siente el espectador al contemplar los diferentes planos que construyen la narrativa.

Escucho la respiración de la mujer y acaricio su mano, siento su cuerpo caliente junto al mío. No es algo sexual sino la translación carnal del afecto. Sea del tipo que sea ese afecto. 

Afecto, sensualidad, empatía, comprensión... ¿Puede todo eso soñarse?

Entonces la mujer pregunta si quiero ir a dormir con ella y lo manifiesta con esa voz que me sedujo desde el primer minuto que la escuché.

Acto siguiente estoy corriendo desnudo por la ciudad, es de noche, las farolas apenas alumbran una cerrada oscuridad y hace mucho frío. El viento azota mi cara y convierte mi cuerpo en un trozo de carne que cuelga de la nevera de un carnicero. No sé si me da más miedo el frío o el que alguien pueda verme correr desnudo. Resulta curioso que una persona que nunca corre siempre se imagina corriendo. 

De repente la mujer está corriendo a mi lado, también desnuda. Me gustaría bajar la vista y contemplar su cuerpo desnudo, pero no lo hago porque toda esa carnalidad sigue siendo algo casi alejado de toda sexualidad. Es una situación sensual, como lo era el estar bajo una manta escuchando una melodía de jazz. Entonces la mujer me coge de la mano para correr juntos, ella parece no tener frío, parece importarle poco que alguien pueda vernos, simplemente me coge de la mano y sonríe.

Y entonces... suena el despertador y me levanto de la cama, incapaz de recordar lo que acaba de suceder.



miércoles, 1 de diciembre de 2021

Eso que llaman "fidelidad"

Tengo Mil Palabras Para Ti 💘 — Sabias QUE? Se cumplen 103 años del  hundimiento... 

Comenzar un texto con el título "es lo mismo que ir a un juicio y comenzar tu defensa diciendo" eso que llaman delito". La fidelidad (o infidelidad) es un hecho incuestionable, otra cosa es la interpretación que le demos a ello. ¿Es malo ser infiel? Quizás deberíamos preguntar ¿es malo mentir? Porque dejémoslo claro, la mayoría de las infidelidades no son más que una mentira (o la ocultación de la verdad). Nadie es infiel y va a su casa a anunciarlo de inmediato. Algunos si, pero no es la norma. Y si la infidelidad forma parte de un acuerdo, eso que llaman "pareja abierta" entonces no es infidelidad porque no hay mentira, sino acuerdo. ¿Entonces que pasa si le mentimos a nuestra pareja o no expresamos la verdad cuando esa verdad es que hemos tenido un encuentro íntimo con otra persona? Con esta pregunta, eso que al principio era "infidelidad" y que luego fue "mentira" parece se convierte ahora en "lealtad". ¿Es la fidelidad una deslealtad? La definición de lealtad es "sentimiento de respeto y fidelidad a los propios principios morales, a los compromisos establecidos o hacia alguien". ¿Os dais cuenta? La palabra fidelidad está dentro de la definición de lealtad. Pero, personalmente, creo que son cosas diferentes.

Desde mi conocida amoralidad (en el sentido que no me interesa una moral impuesta) opino que, en ocasiones, la infidelidad es inevitable y lo es para salvar situaciones personales que, de otro modo, llevarían inevitablemente a la destrucción de la pareja. Nadie, por muy bueno que sea, puede darnos todo lo que necesitamos (ni viceversa) lo que implica que la felicidad con una pareja es una utopía a medias. Debemos renunciar a unas cosas para conseguir el conjunto de otras.

Y es que, en ocasiones, la pareja es ese sólido e indestructible Titanic navegando hacia el iceberg. Podemos ser leales, pero si el Titanic ha chocado ya y nos estamos ahogando en el mar, entonces sacar la cabeza y tomar aire en forma de infidelidad, nos permitirá seguir nadando, seguir vivos y reencontrarnos con los nuestros en la otra orilla.

Puede que esta defensa de la infidelidad (en según que momentos, especialmente en el mundo BDSM) sea todo un ejercicio de egoísmo, puede que parezca un catálogo de excusas para defender lo indefendible.

Pero defender que la fidelidad es la única manera de que una pareja funcione es lo mismo que asegurar que si confundimos el azúcar con la sal, el pastel estará igual de delicioso. 

Al final lo que se impone es la realidad, el sobrevivir y el no confundir lealtad con fidelidad. Podemos ser leales aunque seamos infieles. Y esa infidelidad, en ocasiones, es necesaria para seguir nadando sin ahogarnos y poder reunirnos con los nuestros.

domingo, 28 de noviembre de 2021

La mente humana (4)

AC/DC grabó el videoclip 'Realize' con esta tecnología – This Is Rock

Una manera de comprender como de diferentes son las mentes humanas radica en eso que llamamos "gustos". ¿Por qué si todas las mentes son iguales, nos gustan diferentes tipos de comida? La comida ha dejado de ser algo "vital" para convertirse en una experiencia cercana al placer. En la prehistoria los humanos luchaban por llevarse un triste trozo de comida al día, en la actualidad tenemos la nevera llena pero tomamos vaso de agua porque hemos comenzado la 103 dieta de nuestra vida. Hemos evolucionado de forma que hemos convertido una necesidad vital en un placer (y viceversa). Existen tantos y tantos tipos de comida que resulta imposible que a dos personas les guste lo mismo. Imagino a esas personas de la edad de piedra preguntándose que van a comer: "¡berzas!", contestan ambos al unísono (si pudiesen hablar) pero esa respuesta no es porque su mente lo haya decidido sino porque no hay otra cosa de comer.

Pasemos entonces a la música. ¿Por qué algunos grupos, canciones o estilos nos gustan y otros no? Imagino que es porque esas canciones cuentan sobre algo que nuestro cerebro, basándonos en lo vivido, se siente identificado. ¿Entonces que sucede con aquellas canciones donde no entendemos la letra porque está en otro idioma? ¿Y la música que no tiene letra? ¿Por qué a algunos les apasiona el jazz y a otros les aburre? ¿Qué mecanismo de nuestra mente hace eso? No tengo ni puta idea, sinceramente, es una pregunta lanzada al aire imposible de contestar, al menos para los profanos.

Vayamos a lo duro (siguiendo con la música, no hablo de películas pornográficas): es difícil que alguien no se sienta atraído por AC/DC o por QUEEN o incluso por METALLICA. ¿Por qué a todo el mundo le gusta QUEEN más allá de que sea el más comercial de los tres grupos? Cuando en 1975 Freddie Mercury compuso "Bohemian Rapsody" todos dijeron (especialmente los que sabían de esto) que era algo abocado al fracaso: una canción de casi 6 minutos con baladas, solos de guitarra, ópera, rock que iban de uno a otro abruptamente rompiendo las melodías (y donde además nadie entendía la mitad de las frases que se cantaban). A día de hoy, "Bohemian Rapsody" es una de las canciones más escuchadas y uno de los singles más vendidos. ¿Qué sucedía en la mente de quienes escuchaban esa canción que les hacía ponerse a cantar o a tocar la guitarra en el aire? Pero lo más paradójico de todo es que esas mentes que manifestaron que la canción sería un fracaso eran diferentes a las mentes que lo disfrutaron. Sin embargo, todo eran mentes, cerebros construidos de la misma manera. Pero actuaron de formas radicalmente diferentes, con resultados y emociones diferentes.


Me encantan las películas de terror, cuanto peores sean, mejor. Sufro horrores viéndolas (valga la redundancia). Un amigo mío, cuando ve una película de terror, cae al suelo presa de un ataque de risa. Los complejos engranajes de la mente hacen que comience a reír sin parar como mecanismo de defensa. Una vez nos echaron de un cine porque estábamos viendo una película ("Saw 4") donde la primera escena es la autopsia del villano. Yo estaba aferrado a la butaca delantera mientras él no podía parar de reír molestando al resto de mentes que había en el aforo. Al final tuve que ver "Saw 4" en video unos meses más tarde mientras me mordía los puños.

Saw 4? - Foros ACB.COM

De acuerdo, cada mente se basa en un órgano prácticamente idéntico a los demás (el cerebro) pero cada mente no solo piensa diferente, sino que reacciona de manera diferente ante los mismos estímulos. ¿Por qué?

Hay gente que disfruta con el BDSM mientras otros huyen ante la sola idea. ¿Qué sucede dentro de esas mentes?

Estoy firmemente convencido de que no hay respuesta, o que la respuesta está fuera de nuestro alcance. Ese es el milagro del ser humano: todos iguales, aunque todos diferentes. O todos diferentes, pero todos iguales. ¿Qué importa eso? La felicidad consiste en la suma de placeres que nuestra mente persigue a lo largo de toda la vida. Y no debe confundirse "placer" con algo carnal. El placer de una buena casa, el placer surgido del amor, el placer de ver a tu hijo nacer, el placer en conseguir un éxito.

Aunque los placeres carnales tampoco están mal...

Tener hijos después de los 35 tiene varias ventajas

Dos rosas (relato)



Día tras día, al despertar, lo primero que hace el hombre es alargar perezosamente su brazo y hacerse con el móvil. El resumen de la mañana es que durante la noche ha recibido una foto. Pero no una foto cualquiera. El hombre observa la imagen y sonríe en una mueca nacida de la satisfacción y también de cierta malicia, dos sentimientos que le hacen sentir deliciosamente perverso. Despertarse así es manjar de dioses. En la foto puede verse a una mujer tumbada en un sofá, va vestida con lo que parece ropa interior y sostiene una rosa que está dentro de una cúpula de cristal. El hombre observa con detenimiento las piernas de ella, enfundadas en medias negras de medio muslo, la rotundidad de sus formas, sus pechos asomando por lo que parece un body de encaje, el pelo de la mujer cayendo distraídamente a un lado, su expresión entre asustada y sugerente. Y de nuevo esa rosa encerrada en una caja de cristal. El hombre desearía ahora mismo bajar su mano hasta su pene y comenzar a masturbarse furiosamente mientras observa la imagen de la mujer, pero no lo hace. En primer lugar, porque siente que sería una traición a cuanto de hermoso hay en ese instante congelado, reduciéndolo todo a una carnalidad obvia. En segundo lugar, porque no puede dejar de mirar la rosa encerrada en su caja, después devuelve su mirada al hermoso rostro de la mujer y de nuevo mira la rosa. Entonces comprende que esa rosa es ella. Una hermosa creación de la naturaleza encerrada en una urna de cristal para que nadie pueda corromperla, para que nadie pueda tocarla, para seguir preservando su pureza y su hermosura el máximo tiempo posible. Ambas son rosas y ambas tienen espinas. Toda la ropa (que no es demasiada) que viste ella es negra, su pelo es negro, el sofá es de un azul casi negro y sus ojos están pintados de negro. Podría ser una foto en blanco y negro a excepción del rojo brillante de la rosa encerrada. Como ella misma.

Entonces, de forma sorpresiva, la mujer de la foto dibuja una sonrisa tímida en su rostro y ladea la cabeza. El hombre lanza el teléfono lejos de él. ¿Qué ha sucedido? ¿Será una de esas fotos con movimiento? No es posible, es una simple imagen y lleva viéndola (admirándola) durante un buen rato. Un escalofrío recorre su espalda. ¿Qué diablos está pasando? Aun con las manos temblorosas recupera el móvil y lo desbloquea. Ahí está la foto, como antes: sin movimiento alguno. Siendo lo que debe ser una foto: la congelación de un instante. Mostrando dos bellezas encerradas en urnas de cristal.

La foto se la ha enviado la mujer de la foto, entonces el hombre responde ese mensaje ordenándola que venga a su casa ahora mismo vestida como en la foto. Al cabo de un rato contesta ella diciendo que le va a ser difícil y adorna su contestación con cientos de palabras como "trabajo", "estudios", "responsabilidades", "tiempo", etc. El hombre contesta que en cuanto tenga un momento debe venir a su casa vestida así. La mujer responde que no puede ir casi desnuda por la calle. El hombre le repite que obedezca y que lo haga escondida bajo un abrigo, nadie se dará cuenta. También le pide que traiga la rosa, si aún la tiene.

Al cabo de seis horas, la mujer aparece en casa del hombre, va maquillada como en la foto, si es que unos ojos pintados de negro puede considerarse maquillaje. Carga con una bolsa en la mano que parece esconder la rosa y quizás algo de ropa. Ninguno de los dos pronuncia ni una sola palabra, ni tan siquiera un breve beso. En su lugar caminan hasta el comedor donde ella se quita el abrigo, saca la rosa y se tumba en el sofá, intentando reproducir la imagen tomada tiempo atrás.

El hombre toma asiento en una silla, frente a ella. La observa con calma pero también con remordimiento. No quiere reducir un momento tan maravilloso a un placer mundano o algo demasiado obvio. Todos podrían admirar esa increíble estampa reduciéndola de nuevo a esa obviedad que representa una mujer en lencería, algo excitante. Pero él sabe que hay mucho más: la mujer que ahora está en su sofá no le envió la foto simplemente porque era sugerente o para excitarle. 

En persona, ella es aún más hermosa que en la foto, también más perversa, su mirada es dura, también amable. El hombre siente de nuevo la necesidad de meterse la mano en los pantalones y comenzar a masturbarse con furia, la parte más perversa de sí mismo le empuja a correrse en la cara de ella y destruir esa foto perfecta que ahora está ahí, respirando. Ensuciarlo todo, pervertirlo todo.

Pero en vez de eso, continúa observándola en silencio. 

La mujer sonríe, como sucedió por la mañana con la foto. El hombre prefiere imaginar que ese suceso casi paranormal no fue más que la consecuencia de la confusión propia del despertar. Las fotos no cobran vida. Excepto cuando les ordenas que vengan a tu casa. El hombre contempla la rosa encerrada en la urna de cristal y ahora sí, sonríe perversamente para sus adentros.

Ha llegado el momento de abrir esa rosa.