domingo, 20 de noviembre de 2022

Reconectarnos





¿Por que (siempre) llega un instante en nuestro discurrir vital en el que nos desconectamos de algo? Puede ser de la pareja, del trabajo, de nuestra forma de ver el mundo o de nuestra sexualidad.

La desconexión nace de la necesidad, una necesidad que no siempre es consciente pero que basa su motivo en el cambio. No podemos ser siempre los mismos viviendo de la misma manera y, cuando somos incapaces de coger el timón y girarlo a toda velocidad, es cuando se produce una desconexión que nos obliga a volver a coger el timón que se ha descontrolado. Y cuando nos hacemos con el timón, a pesar de estar en el mismo barco, de repente estamos surcando aguas desconocidas que hemos de cartografiar para poder saber donde estamos ahora y hacia donde queremos ir.

Todos, en el discurrir, hemos tenido una o varias desconexiones con nuestra sexualidad. De forma, casi siempre, involuntaria, algo que nos fuerza a reinterpretarnos, a buscar la solución del enigma. Pero es un rompecabezas demasiado complejo para resolverlo en cinco minutos, ni tampoco en cinco días, aun menos en cinco semanas.

Para mi, comenzar a practicar BDSM fue la manera de volver a hacerme amigo del sexo como consecuencia de una desconexión. Porque entendí que el sexo es algo mas que solo eso, o al menos para mi debía ser así (por eso me desconecté). Con el BDSM aprendí que la emoción nace mucho antes del acto y se prolonga mucho después. Que el cuerpo es un instrumento y que lo importante es la experiencia, no el orgasmo.

Para mi, fue la luz que vuelve después del apagón.

jueves, 10 de noviembre de 2022

Ese Mordor...

 



Últimamente me estoy encontrado con gente (en cualquier ámbito o medio) que cuando sale la palabra BDSM, su primera (y automática) respuesta es parecida a “no me va ese rollo”. Lo cual es comprensible porque el BDSM, culturalmente, esta asociado a algo mucho mas oscuro que las tierras de Mordor y porque no nos gusta complicarnos la vida. También porque, de forma inconsciente, asociamos la gente que practica BDSM a gente con problemas emocionales e incluso psicológicos. Por supuesto que hay gente así practicando BDSM, pero también corriendo encima de una moto o bordando escudos en una chaqueta. No voy a defender aquí que el BDSM sea los mundos de Yupi porque no recuerdo esa serie de televisión y porque nada es los mundos de Yupi, ni tan siquiera esos mundos.

¿Qué pretendo explicar con este texto? Ni yo mismo lo se, quizás pretenda expresar un sentimiento de primitivo rechazo ante el primitivo rechazo sobre el BDSM. Y en rebelo contra eso porque algunas personas que desconocen el BDSM, se anclan en ese desconocimiento asumiendo que el BDSM es eso oscuro que la cultura popular ha escrito en nuestra memoria.

¿Cómo conseguir que alguien supere ese prejuicio (que lo es) y abra su mente a nuevas experiencias? La primera respuesta es otra pregunta: ¿deberíamos?

A mi no me gusta comer caracoles y nunca he comido uno. ¿Debería comerlo?

Ejemplos burdos y babosos aparte, de lo que aquí hablamos es de subjetividad o de objetividad. Objetivamente deberíamos probar las cosas para expresar una opinión subjetiva. Pero hacer eso significaría borrar todos esos prejuicios y tener días de 28 horas donde dormir ocupase solo 15 minutos.

Siempre que escribo una reflexión así acabo con la sensación de que estoy empujando a la gente a probar el BDSM. Y no es eso.

Pero no se explicarlo de otra forma.

domingo, 25 de septiembre de 2022

Elogio del follamigo y del sexo ocasional



Desde tiempos remotos, incluso antes de que el hombre fuese hombre y la mujer fuese mujer, que existía ya eso del follamigo y el sexo ocasional. ¿O acaso creéis que los dinosaurios o cualquier otro engendro prehistorico se casaban y se hacían un maratón de Netflix un domingo por la tarde? Follar solo por follar es algo tan necesario como respirar solo por respirar. Y no siempre encontramos el escenario y la persona ideal para poner en marcha la batidora del amor. ¿Qué hay de malo en el sexo ocasional, en una sesión de bdsm ocasional o en una cerveza ocasional? Respecto al sexo, algunos os responderán que sin cariño el sexo es algo vacío. Igual de vacío que ir a un McDonald’s a meterte entre pecho y espalda dos docenas de Nuggets porque te produce placer. Con una diferencia: si te atiborras a Nuggets posiblemente tus arterias se convertirán en tu peor enemigo y si tienes sexo ocasional estarás haciendo un magnífico ejercicio cardiovascular que finaliza en la cumbre del monte Everest.

Esto es aún más sangrante cuando hablamos de BDSM… ¿Tener una sesión ocasional con alguien ocasional? ¡No por dios! BDSM debe ser una religión donde o se sigue al rebaño o quedas expulsado para siempre.

La felicidad también se construye basándose en banalidades, así que en el sexo, como en el BDSM e incluso cuando bebes cerveza, si lo haces desde tu libertad, de forma segura y con total consciencia… no importa si es ocasional o si tienes un anillo de boda en tu dedo.

Viva el sexo ocasional, viva el BDSM ocasional y viva la cerveza.

Bien fría.


miércoles, 14 de septiembre de 2022

Comienzo Vs No comienzo


Muchas veces he escrito en este blog sobre en que momento comenzar en el BDSM. Y, con toda seguridad, siempre me he equivocado (no no he hecho diana) cuando intento explayarme sobre este tema. Hoy intentaré ser un poco más pragmático.

Para comenzar: BDSM es lo que tu quieres que sea. Y digo (escribo) esto porque mucha gente retrasa probar el BDSM porque cree que es un mundo de oscuridad, dolor, humillación y mazmorras donde nadie escuchará tus gritos. Pero BDSM también podría ser atar a alguien y usar un satifayer en esa persona para que experimente el placer estando atada, nada más. ¿Por qué sería BDM esto? Algunos contestarían que porque hay cuerdas pero mi respuesta seria porque hacer eso (satisfayer, dedos o vibrador) es poner en la realidad una fantasía que tienes. Y para mi el BDSM es un contexto (un escenario) donde llevar a la realidad fantasías o nuevas prácticas desde el consenso y sin ser juzgado. 

Comenzar en el BDSM no es comenzar entregándote a alguien para que haga cuanto desee contigo. 

Pero seamos lógicos, hasta para dejar que alguien venga a tu casa, te ate y ponga en marcha el satisfayer... se necesitar voluntad y valor. Y conste que cuando me he pensado mucho el escribir "valor" porque parece que quien no quiera jugar dentro de las difuminadas fronteras del BDSM es un cobarde. De la misma forma que en este escenario no juzgamos las prácticas, tampoco debemos juzgar los motivos por los que se hace o se deja de hacer algo. Digamos entonces que incluso para la práctica menos extrema se necesita cierta voluntad y todos sabemos que la voluntad se construye y destruye con cientos de ideas que cruzan a toda velocidad por nuestra cabeza. De repente nos decimos: ¿por que no? voy a hacerlo, para dos minutos después decir: ¿estoy loco? no estoy preparado.

Volvemos a mordernos la cola: ¿entonces que hago? ¿Comienzo o no comienzo? Mi respuesta es siempre la misma: la teoría del 15 que formulé en su momento y que tantas veces he repetido. Leed ese texto, ahí está la respuesta a si comienzo o no.

Mi único consejo es que valoréis cuanto de excusa hay en los motivos para no probar BDSM. Y conste que comprendo que nos excusemos porque ciertas novedades nos asustan. Pero lo contrario consiste en repetir cada día la misma rutina, yendo a los mismos lugares, paseando al perro y saludando a las mismas personas.

viernes, 26 de agosto de 2022

Las señales


Rechazo la idea de que algunas cosas que sucedan en nuestras vidas sean consecuencia del azar o del destino. Me gusta la idea de pensar que lo controlo todo. Incluso controlo al monstruo que escondo. Por este motivo nunca he querido hacer caso de las señales, porque eso significaría seguir un camino azaroso que escapa a mi control. ¿Quién envía esas señales si es que existen? Alguna vez he visto alguna señal, no es algo concreto, quizás un sueño, una palabra o una imagen que te hace recordar una decisión errónea o un camino equivocado. Y ya es demasiado tarde para corregirlo. ¿Por qué no llegó la señal antes? Una y otra vez me lo repito sin encontrar respuesta, acabo agotado, y me doy cuenta de que la respuesta no existe.

No hay señales, no hay destino, no hay monstruos. Solo hay humanidad y decisiones equivocadas. Y si podemos superar eso, los caminos pueden volver a cruzarse.

miércoles, 24 de agosto de 2022

¿BDSM o prácticas de sexualidad no convencional?


En este mundo donde todo va a mil por hora, suele ser común que, llegado el momento de valorar el concepto BDSM, comencemos a imaginar un mundo de dolor, látigos, humillación e imposición. 

Todo eso se da, pero también hay BDSM sin nada de todo eso.

Siempre he contemplado el BDSM como un campo alternativo donde explorar nuestras fantasías. Y quisiera remarcar que ni tan siquiera he dicho fantasías "sexuales". 

Pondré un ejemplo: el Shibari (el arte de atar, el arte de los nudos y las cuerdas) está incluido en las prácticas BDSM pero por si sólo nada tiene con lo que la mayoría asocian al BDSM. No hay dolor, no hay látigos, no hay imposición ni humillación, incluso no hay roles más allá de que una persona ata a otra (y no la ata con el propósito de inmovilizarla para después tener otras prácticas con ella sino que la ata como forma de expresión artística. Después no acostumbra a suceder nada más. Bueno, desatar a la persona, eso si.

Vivimos en el mundo de las etiquetas, en el universo de los juicios exprés y de lo binario donde algo es si o no, sin término medio.

En mi caso, veo el BDSM como un espacio donde explorar todas tus fantasías cumpliendo de forma cuasi castrense la norma del SSC (Sano, seguro y consensuado). Si eso se da, cualquier cosa es posible. 

Algunas personas pensarán que ese marco BDSM no es necesario si vives tu sexualidad de forma abierta y sincera, explicando lo que deseas y encontrando con quien vivir el momento de forma sana y consensuada. Pero no todos viven la sexualidad de forma abierta y sigue siendo necesario ese marco donde explorar sin ser juzgado, con seguridad y de forma sana (en todos los sentidos, también en el emocional).

BDSM no es algo oscuro, ni doloroso ni agresivo. Puede serlo, pero eso sería como decir "todos los coches son rojos". Hay coches rojos, son los que mas llaman la atención, pero no todos los coches son rojos ni todos los conductores conducen coches rojos. Y pese a ello, son conductores y conducen coches.

No se si sirve de demasiado el que constantemente repita en este blog que BDSM es lo que vosotros queráis que sea. Incluso aunque no utilicéis estas siglas. Porque las únicas siglas que importan en esta ecuación de las emociones son las del SSC o, para estar mas actualizados las siglas RACK (Risk Aware Consensual Kink / Riesgo Asumido y Consensuado para prácticas de Sexualidad Alternativa o no convencional). Si queréis saber más sobre el RACK y el SSC podéis leer esta entrada que escribí hace ya un tiempo.

Sea como sea, etiquetas aparte, si algo es consensuado: haced lo que os apetezca. Otra cosa es que os venga bien un marco BDSM o no. Eso es cuasi indiferente, llegados a este punto.

martes, 16 de agosto de 2022

la critica de la sinrazón


A menudo me pregunto el verdadero motivo por el que nos criticamos los unos a los otros convirtiendo este acto banal en deporte nacional. Los siete pecados capitales son, a saber: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Si crees en eso entonces estarás convencido/a de que la crítica nace del pecado de la envidia. ¿Pero es realmente un pecado? O por preguntarlo de otra forma: la crítica es un pecado o una virtud. Sin pensamiento crítico no existiría la sociedad actual. Y es aquí donde quiero ir a parar: la critica tiene dos caras, una es constructiva y otra destructiva, Y cuando me refiero a que me pregunto por el motivo de la crítica, me refiero a la crítica destructiva. Es decir, esa crítica que, a menudo nace del desconocimiento y crece con el prejuicio.

En este blog he escrito sobre el prejuicio, la crítica, las etiquetas, etc. relacionado todo con el BDSM.

Siempre me han fascinado las películas de James Bond, desde que era pequeño y apenas entendía lo que era capaz de ver. Recuerdo verlas siempre con mi padre y siempre había algún momento en la película en la que Bond seducía a alguna mujer o ganaba alguna partida de Blackjack y mi padre me susurraba en silencio "eso no pasa en la vida real". Yo siempre sonreía para mis adentros porque minutos antes Bond había hecho mil acrobacias en la nieve, había usado imposibles gadgets o había matado a tres villanos con una sola bala. 

Ahí radica la clave de la crítica: criticamos aquello que nos es cercano, que creemos entender y obviamos lo que es tan fantástico que sabemos que no pertenece a nuestra realidad.

Si criticas el BDSM es porque sabes que es real, que podría ser aun mas real, piensa en ello.